InicioArteLa presencia - Cuento corto (Propio)

La presencia - Cuento corto (Propio)

Arte4/10/2010
No se como catalogarlo, si ponerlo como terror, suspenso, o algún otro pseudo-genero. Pero en fin está casi chekeado y CREO haber corregido todo. Caso contrario les ruego que me avisen asi lo mejoro.


La Presencia




Que frio envolvente que a esta noche le atañe. Que sórdido es el sonido de las hojas secas revoloteando y chocando contra mi ventana. Que chillido tan grave el del búho, como queriendo añorar a una época oscura y llena de dolor. Ahora la noche me envuelve, y yo callado, escucho como la naturaleza se torna más iracunda; los ruidos, espesos, hacen que esté sentado en un rincón de la casa, con mis brazos aferrados a mis rodillas, y mirando hacia la ventana con la expectativa de que nada suceda. “Las horas son interminables, los ruidos crispan todo mi cuerpo; ¿Cuándo pasará esta tortura?”. Acaso ¿Me volví loco?, o ¿estoy hablando solo?; acaso esta soledad putrefacta, y esta atmosfera lúgubre me hacen así. No, no debo estar loco, pero necesito guarecerme en algo –o alguien- para paliar un poco este temeroso momento. “¡Qué es eso!; ¡Por Dios!” mis ojos firmes mirando el reloj clavado en la pared, viendo como los segundos ayudaban a mi desesperación. “Siento como algo pasó y se fue” –me incorporé en un segundo, me levanté y empecé a ver con ojos más celosos- “Estoy seguro que algo pasó”. Mientras mis sentidos se agudizaban, propio del miedo, caminé con pasos lentos; miraba para ambos lados: hacia la ventana, hacia la puerta y otra vez hacia la ventana; mi cabeza se movía cual péndulo y mis nervios eran el engranaje que la movía. “¡Que es eso! ¡¡¡¡No!!!!” me di vuelta al sentir como una presencia se alborotaba detrás mío, como burlándose de mí. Pero solo conseguí ver como una polvareda se levantaba producto de mi movimiento acelerado. Al instante mi cabeza giró violentamente hacia la ventana que se habría de par en par; chocando las compuertas contra la pared, dejando que el viento entre y me revuelva la cara. Era muy espeso, y poco dejaba moverme. Mis intentos por observar el angosto perímetro, fracasaron por una polvareda que se levantaba y que entraba a mis ojos haciendo que me ardiesen. Un poco de instinto, un poco de insistencia, seguí en el derrotero hacia la ventana; el viento era aun más vehemente con cada paso que daba hasta que conseguí cerrarla. Para ese momento mi respiración era profunda y agitada, la traspiración se hizo presente y una tensión que me hacía estar alerta. Seguí inquieto por creer que la presencia se apoderaría de mi ímpetu; pero me calmé. “¿Quién está ahí?” –Pregunté- Una voz muy lánguida, parecía asomarse pronunciando palabras inconclusas e ilegibles. Mientras mis ojos abiertos trataban de ver qué era eso, mis pasos no menospreciaron la ocasión. “¿¡Quién está ahí!?” –Repetí- Poco a poco comenzaba a entender, me pedía que me acerque “Por última vez ¿Quién está ahí?”. Y en eso la puerta se abrió de repente y mis reflejos poco pudieron hacer.

“Se da cuenta señor, esto es lo único que recuerdo, es bastante, pero no sé qué hago aquí; una impía tormenta, unos crujidos endemoniados, una ventana indómita, una voz que merma en el olvido y que poco entendía. Toda esa situación tan gélida e inoportuna han descascarado mi memoria. Señor mas no le puedo ayudar, no sé como a mi vida le falta un trozo de sí; y mucho menos que hago aquí, eso es algo que le compete a usted”-Dije y en seguida su respuesta no se hizo esperar- “No se preocupe, estoy para ayudarle”. “Disculpe”-Interrumpí el silencio- “Disculpe no me ha dicho quien es”; “¿Conoce algún tipo de oración?, no es quiera asustarlo” “¡Que!, ¡Que pasó por dios!, ¡mis brazos y piernas! ¡¡Por dios qué horror!! ¡¡¡¡Quien es usted!!!!”. Gritaba sollozando, en un galpón enorme y oscuro; pregonando un poco de piedad al ver sus fauces abiertas de par en par con una lengua que recorría cada uno de sus dientes. Tenía mi cabeza postrada en una camilla con una suerte de cinturón aferrado a mi frente que impedía que la levantase; pero la fuerza que hice, me permitió observar mi cuerpo desnudo y carente de extremidades; “Que lástima que no conozca ninguna oración, porque así podría encontrar la benevolencia en Dios”.


Ver otros Escritos












Datos archivados del Taringa! original
45puntos
0visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

E
Elmatyjc🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts36
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.