Misteriosa Mansión Winchester
Uno de los inventos orgullo del pueblo norteamericano es, sin lugar a dudas, el rifle de repetición que inventó Samuel Winchester, el mismo que se usó duramente en la lucha contra los indios y en la misma Guerra de Secesión en los Estados Unidos.
Sarah era una bella mujer de Connecticut, que en 1862 se casó con el heredero del gran imperio William Winchester, y con quien tuvo una hija.
Pero todo aquello que se vislumbraba como una gran y promisoria vida, se fue turbando con la muerte prematura de su hija Annie, y algunos años después, con la de su propio esposo.
Estos hechos desequilibraron la vida de Sarah, quien a partir de entonces comenzó a mostrar algunas señales de un comportamiento extraño y que posteriormente la llevaron a consultar espiritistas y médiums de esa época.
Uno de ellos le refirió que estos sucesos funestos en su familia habían ocurrido debido a la venganza de miles de espíritus que habían sido asesinados por el rifle de repetición que creó el gran imperio de los Winchester, y que al parecer, pronto vendrían por ella.
Asustada por esta información, Sarah se pasó el resto de su vida construyendo una casa, la que nunca daría por terminada, en la creencia de que si la vivienda no se concluye los espíritus no se pueden instalar en ella, y de esta manera, ella se encontraría a salvo.
Es decir, la señora Winchester se pasó todos los días que le restaron de vida contratando personal, constructores y artesanos, quienes permanentemente se encontraban creando nuevos espacios en esta gran mansión, que cada día crecía más y más. Hoy es conocida como la Misteriosa Mansión Winchester y es un paso de visita obligado para quienes llegan a California.
Lo curioso de esta casa son las caprichosas formas y espacios que se crearon en ella a través de los años, en donde, a la muerte de Sarah en 1922, se encontraron entre 120 y 130 habitaciones, 40 cuartos, más de 400 puertas y ventanas , 47 escaleras, 13 baños y 6 cocinas. Además, se sabe que había puertas y escaleras que no llevaban a ningún sitio o ventanas que miraban hacia adentro de la vivienda, y muchas otras excentricidades que solamente las pudo haber entendido la misma Sarah en vida.
Lo irónico es que seguramente el espíritu de Sarah es el que ahora se encuentra recorriendo todas estas habitaciones.
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