Hola, vengo a compartirles un texto de mi autoria, busco retroalimentacion, quien sepa de literatura, o similares, por favor, deme algunos consejos ocritica sobre mi trabajo, es el tercer texto que escribo , se que aun me falta mucho, camino por delante, saludos
si les gusta intentare continuar la historia, para poder llevar un recuento de mis avances
Capítulo 1 dirección
Atenas caminaba apresurada, húmeda de sudor, por las calles de Mexicali, el calor empezaba a afectarle, todo le daba vueltas y la piel le escocia, algunos minutos antes, la idea de una caminata no sonó tan mala, había algunas nubes y una mañana nublada siempre prometía un buen clima en la ciudad donde antes vivía.
¡Maldita sea!- se quejó –Aun no me acostumbro al clima de Mexicali, Maldita ciudad, maldita. A lo lejos, alcanzo a ver unos arcos -Sera una alucinación, lo he visto en internet, la gente enloquece en los desiertos. Un hombre en bicicleta la paso rosando, ella alcanzo a ver que llevaba una mochila, una gorra y un termo, ella, recelosa, se imaginaba que había agua heladísima en el mismo, y que seguramente en la mochila cargaba un lonche calientito, recién echo. Su estómago hizo ruidos raros, su boca comenzó a salivar –Ya comeré cuando llegue con Nefi, quien quiere unos tacos paseados cuando puede probar algo echo por ella.
Nefi, su mejor amiga, era una cocinera apasionada, pintora y escultora, muy poco valorada según Atenas, ya que jamás había comido, visto o disfrutado nada tanto como lo hacía con cualquier cosa hecha por las manos hábiles de Nefi
Los arcos cada vez eran más visibles.
-Bien, Nefi dijo que su casa estaba solo a unas cuadras de los arcos, que sabría que era su casa porque tenía algo especial fuera. Algo especial, Nefi no fue específico en qué, pero Atenas no pregunto más, sabía que si Nefi no te decía algo era porque tenía algo grande entre manos.
La ultima fiesta organizada por Nefi, fue para su amiga Sania, había sido sorprendente, había una gran pancarta, de unos 6 metros de largo, llena de fotos a escala de Sania junto con Nefi y Atenas. Sania pronto se iria a Europa, a terminar sus estudios y tal vez, si todo iba bien, se quedaría haya.
Atenas creía que nunca había sido tan talentosa como Nefi, ni tan valiente como Sania, ni nada de nada. Era solo una chica con nombre de diosa, solo el nombre, sin sus atributos, ni su inteligencia, nunca destaco en la escuela, en la universidad casi invisible, aprendía rápido claro, pero solo porque estaba acostumbra a hacer todo por si misma, mas por necesidad que por autónoma, nadie se ofrecía a ayudarle, nadie se ofrecía a explicarle nada.
Llego a casa de Nefi, y como tenía que ser, lo que había fuera de casa de Nefi si que era sorprendente
Capítulo 2 Viaje
Maletas, maletas y más maletas, regadas por el jardín, otrora tan cuidadosamente mantenido y ordenado, ahora las masetas, floreros, pequeños árboles y flores, todos, estaban torcidos, aplastados y rotos, bajo el peso de las mismas. Nefi, sonriente, estaba sentada sobre la más grande de todas, bajo la cual se asomaban algunas flores marchitas.
No, las flores no estaban marchitas, pero todo tenía esa atmósfera melancólica y triste. No eran el patio deshecho lo que inspiraba esa sensación opresiva, mucho menos el día soleado, sino Nefi, solo sus labios sonreían, sus ojos se veían sombríos, hinchados, había llorado. De pronto, perdió el control, su rostro se quebró en una mueca de dolor, y toda ella comenzó a temblar.
-Lo perdí todo-sollozo Nefi- lo siento tanto, no quería decepcionarte, creí que tendría más tiempo para arreglar las cosas, que podría recuperar mi empleo y pagar el alquiler, por favor, no me odies- bajo de la maleta, se arrodillo, me veía con unos ojos suplicantes- ya casi tenia lista la cena, entonces ellos llegaron, venían con varios policías, me asuste tanto, no sabía que estaba pasando, dijeron que me apoyarían, que entendían mi situación, entonces bajaron maletas del equipaje y comenzaron a lanzar mis cosas fuera de la casa, dijeron que si no las recogía y guardaba dentro me llevaría la policía. Estoy aquí afuera desde la mañana, ya está anocheciendo y sigo sin creer que esto haya pasado en realidad.
si les gusta intentare continuar la historia, para poder llevar un recuento de mis avances
Capítulo 1 dirección
Atenas caminaba apresurada, húmeda de sudor, por las calles de Mexicali, el calor empezaba a afectarle, todo le daba vueltas y la piel le escocia, algunos minutos antes, la idea de una caminata no sonó tan mala, había algunas nubes y una mañana nublada siempre prometía un buen clima en la ciudad donde antes vivía.
¡Maldita sea!- se quejó –Aun no me acostumbro al clima de Mexicali, Maldita ciudad, maldita. A lo lejos, alcanzo a ver unos arcos -Sera una alucinación, lo he visto en internet, la gente enloquece en los desiertos. Un hombre en bicicleta la paso rosando, ella alcanzo a ver que llevaba una mochila, una gorra y un termo, ella, recelosa, se imaginaba que había agua heladísima en el mismo, y que seguramente en la mochila cargaba un lonche calientito, recién echo. Su estómago hizo ruidos raros, su boca comenzó a salivar –Ya comeré cuando llegue con Nefi, quien quiere unos tacos paseados cuando puede probar algo echo por ella.
Nefi, su mejor amiga, era una cocinera apasionada, pintora y escultora, muy poco valorada según Atenas, ya que jamás había comido, visto o disfrutado nada tanto como lo hacía con cualquier cosa hecha por las manos hábiles de Nefi
Los arcos cada vez eran más visibles.
-Bien, Nefi dijo que su casa estaba solo a unas cuadras de los arcos, que sabría que era su casa porque tenía algo especial fuera. Algo especial, Nefi no fue específico en qué, pero Atenas no pregunto más, sabía que si Nefi no te decía algo era porque tenía algo grande entre manos.
La ultima fiesta organizada por Nefi, fue para su amiga Sania, había sido sorprendente, había una gran pancarta, de unos 6 metros de largo, llena de fotos a escala de Sania junto con Nefi y Atenas. Sania pronto se iria a Europa, a terminar sus estudios y tal vez, si todo iba bien, se quedaría haya.
Atenas creía que nunca había sido tan talentosa como Nefi, ni tan valiente como Sania, ni nada de nada. Era solo una chica con nombre de diosa, solo el nombre, sin sus atributos, ni su inteligencia, nunca destaco en la escuela, en la universidad casi invisible, aprendía rápido claro, pero solo porque estaba acostumbra a hacer todo por si misma, mas por necesidad que por autónoma, nadie se ofrecía a ayudarle, nadie se ofrecía a explicarle nada.
Llego a casa de Nefi, y como tenía que ser, lo que había fuera de casa de Nefi si que era sorprendente
Capítulo 2 Viaje
Maletas, maletas y más maletas, regadas por el jardín, otrora tan cuidadosamente mantenido y ordenado, ahora las masetas, floreros, pequeños árboles y flores, todos, estaban torcidos, aplastados y rotos, bajo el peso de las mismas. Nefi, sonriente, estaba sentada sobre la más grande de todas, bajo la cual se asomaban algunas flores marchitas.
No, las flores no estaban marchitas, pero todo tenía esa atmósfera melancólica y triste. No eran el patio deshecho lo que inspiraba esa sensación opresiva, mucho menos el día soleado, sino Nefi, solo sus labios sonreían, sus ojos se veían sombríos, hinchados, había llorado. De pronto, perdió el control, su rostro se quebró en una mueca de dolor, y toda ella comenzó a temblar.
-Lo perdí todo-sollozo Nefi- lo siento tanto, no quería decepcionarte, creí que tendría más tiempo para arreglar las cosas, que podría recuperar mi empleo y pagar el alquiler, por favor, no me odies- bajo de la maleta, se arrodillo, me veía con unos ojos suplicantes- ya casi tenia lista la cena, entonces ellos llegaron, venían con varios policías, me asuste tanto, no sabía que estaba pasando, dijeron que me apoyarían, que entendían mi situación, entonces bajaron maletas del equipaje y comenzaron a lanzar mis cosas fuera de la casa, dijeron que si no las recogía y guardaba dentro me llevaría la policía. Estoy aquí afuera desde la mañana, ya está anocheciendo y sigo sin creer que esto haya pasado en realidad.