Dentro de la cultura pop, producto de nuestra sociedad de consumo, se incluyen una variedad de categorías estéticas entre las cuales hemos de destacar los términos, “Camp” y “kitsch”. Ambos nos sugieren la imagen de un pasado reciente. Buscamos lo camp y lo kitsch en los desvanes de nuestros abuelos. Pero si lo camp es algo que se consideró como bueno en una época determinada, lo kitsch, en cambio, se algo que siempre se ha considerado malo.
¿Qué es el Camp?
El estilo camp representa la lucha sistemática contra el mito de lo auténtico, es un esnobismo esteticista que no sólo rehuye lo vulgar, sino que también se complace en los placeres más comunes. El camp es amanerado y equívoco, extravagante y desmesurado. A la sensibilidad camp le gustan las ruinas artificiales y las porcelanas chinas. Se puede considerar camp al Art Nouveau, las lámparas Tiffany, la pintura prerrafaelista, las postales de los años veinte o la exageración femenina de Jayne Mansfield y masculina de Victor Mature. En el límite del camp llegamos a descubrir que algo es bueno porque es horrible.
Ejemplos de Arte Camp
Postales de 1920

Pintura prerrafaelista
Art Nouveau

Y exagerando, nos encontramos con el kitsch...
Kitsch en alemán significa cursilería, objeto de mal gusto. Su lema podría ser una frase de Marcel Duchamp: -“El enemigo del arte es el buen gusto”. Ejemplos de kitsch pueden ser: una bola de cristal con una torre Eiffel dentro, en medio de un paisaje nevado; los papeles pintados que imitan las vetas de la madera; las estatuas de cartón piedra; el cristal de Murano en forma de animalitos, o las flores de plástico. Kitsch (de mal gusto) se aplica tanto a los objetos como a,los gozadores de los mismos, a los individuos “dotados de mal gusto” o Kitschmenschen.
Pero, si bien por un lado el kitsch es o puede ser denominado arte de mal gusto, por otro, nos retribuye con un ennoblecimiento de elementos que originalmente carecen de valor artístico.
Obviamente, el problema del kitsch se halla estrechamente vinculado al del arte popular, de masas, al propagado por los mass media, al arte pop que, ya sea en las artes visuales o en las musicales, adquiere más que una importancia estética, cierta dimensión antropológica.
Pero, si bien por un lado el kitsch es o puede ser denominado arte de mal gusto, por otro, nos retribuye con un ennoblecimiento de elementos que originalmente carecen de valor artístico.
Obviamente, el problema del kitsch se halla estrechamente vinculado al del arte popular, de masas, al propagado por los mass media, al arte pop que, ya sea en las artes visuales o en las musicales, adquiere más que una importancia estética, cierta dimensión antropológica.
Ejemplos de Arte Kitsch

Arte que nace de arte, cursi, ridículo, exagerado, pasado de moda... y las palabras que definen al Kitsch continúan para adornar este arte que se concibe “sobre decorado”.
Producto del consumismo, simulación artística o no, este arte nace en Alemania denominándole así a los objetos caracterizados por la ausencia estética que persigue una aceptación comercial. Para algunos es considerado “el antagónico del arte” y para otros “una expresión artística diferente”
El arte Kitsch está presente en todas partes, en los “recuerditos” de la playa elaborados con conchitas, en el tablero del microbusero saturado de peluche y la imagen de la “Guadalupana” a un costado, en las baratijas hechas de plástico y bisutería metálica falsa o de fantasía, en escenografías y hasta en gastronomía.
Amalia López, docente de la materia de Historia del arte en la Universidad de Guadalajara define al Kitsch como “todo aquello que parece ser, pero no es”, “un arte anacrónico que fusiona elementos artísticos ya establecidos para darles una formación con recarga sentimental, cursi... un arte sucedáneo”, arte que ella incursiona a un contexto en dónde se cuestiona su valor como arte.
El Kitsch está presente en el ambiente; respiramos, vemos, creamos y “consumimos” Kitsch. Pues hasta las sopas instantáneas sin valor nutrimental están consideradas dentro de lo Kitsch si la sometemos a “todo aquello que parece ser, pero no es”.
El Kitsch sea arte o no, recae en la subjetividad... pero lo que sí podemos decir con seguridad, es que el Kitsch es parte de nosotros pues lo vemos (y comemos) hasta en la sopa.
¿Quién dice que el arte es cuerdo?
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Salud
Fuente
http://www.magazinemx.com/bj/bjfiles_archivo/kitsh/kisth.html
Libro “Los Movimientos Pop” – Biblioteca Salvat, de Grandes Temas – Salvat Editores S.A. – Edición 1973
