Ahora un cuento Poco común, y totalmente abstracto, Pero un cuento...un cuento COLOR blanco...
Espinaje de alquitrán demonio de algodón
(Verso Negro)
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POR: David Cañedo Mesinas
(Verso Negro)
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POR: David Cañedo Mesinas
Libre al viento. Creatura sin músculos, solo con piel, sin huesos, solo con venas. Sin corazón.
Acortado camino, de arena, sin rocas, sin vientos, solo un cuerpo enfrente de una espiga de trigo que aún yace erecta.
Blanco, totalmente blanco, sin luz en ningún ángulo, perfecto, un ángel, sin pupilas, sin ojos. Rodeado de plumas en la arena.
Una mota de polvo, hemorragia interna de la tierra, cenizas, se desprenden, negro, el diablo cambia, mueve los cabellos, besa el talco que lo cubre.
Cambia, vuela sin alas, con una pluma atada al pecho con una espiga de trigo. Nada cambia, una estrella se mueve, la arena, motas de polvo, arena, motas de arena, granos de arena, talco de arena, Y de repente sus ojos cambian y se vuelven negros.
El ángel sigue volando, aterriza, majestuoso, sus piernas son de búfalo y de zancudo. Mastica, masca una cinta de papel, una lluvia de talco y de luz blanca sin ángulo ni provincia.
El demonio aterriza, la noche lo absorbe, sus ojos, todo tiene luz pero sin madera, sin sol, sin nubes, una mesa de cristal con panecillos calientes y te de berros precocidos. Arroz con trigo. Una silla de papel sin soporte ni estructura, un ángel bebiendo sangre amarga.
El demonio blanco ve a la chica en el puente, la levanta, la avienta al río, ella se fluye y mueve los parpados sin firmeza ni soporte. Sorbe agua de te, te de berros y de cilantro seco. El talco. ¡Fuel el talco!, y ahora el río es de piedra y solo su mano es blanca y transparente. El ángel se une y la sirena tallada se conforma con la sinfonía del seco abismo.
El demonio, el ángel, el talco, ¡El!, mira através de la cortina de sal dura, y la dama de roca con vidrio nace. Murió por hipotermia, no tenía sangre, no tenía venas, solo huesos, no tenia músculos, solo piel, no tenía talco, solo ojos amarillos.
Un espectro; el ángel, la mira y ella lo ve, y el demonio la sigue mirando. Avanza, un paso, y cruje su madera, su pino, blanco y color crema. Y el suburbio del ángel discute mudo y sin mente. Ah nacido un rey.
Sombras: el angel, la dama, el talco, la madera y la espiga de alquitrán.