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Tengo 19 y estoy escribiendo una novela por placer

Arte6/10/2014
Buenas noches amigos




Estos son los únicos tres capítulos que desarrollé hasta el momento de una historia que alguna vez soñé...

Los estoy escribiendo de a poco porque es mi primera vez que hago algo por el estilo y como es un placer personal lo quiero hacer lo mejor posible. Desde desde los 5 años fui muy curioso y dedicaba horas mirando los cassetes de la serie COSMOS de Carl sagan o leyendo los libritos que compraba mi madre.

Salgo a caminar algún lugar parecido al escenario de mi historia y me dedico tiempo a mi mismo para inspirarme... ¿Alguien podría darme algún consejo y una opinión? Se los agradecería


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Malos Pasos



Autor: Andrés Soto – Mass_Destruction
Personajes:
1º - Milena, Sebastián, Lucía, Zyno…
2º - Susana, Vanessa, javier
Género: Drama – Suspenso - Romance


Cap. 1º - Dudas

Las llaves bailaban en los dedos de Milena de forma nerviosa, su mente yacía en posición fetal cuestionándose la siguiente parada… la casa de Zyno. Había salido esa tarde rumbo a la casa de Sebastián, para después ir al encuentro del resto de la pandilla de amigos, todos decididos a explorar aquel valle que lo atravesaba una ruta que nunca termino de construirse.

Sebastián era un amigo de toda la infancia, no era necesario que Milena le dijera algo para darse cuenta que ir a la casa de Zyno le aceleraba la respiración. “Es una chica bastante soñadora, Já”, reía él por lo bajo aprovechando que Milena se distraía hasta con el zumbido de una mosca.

Y cierto es que era una chica soñadora, vivía en libros de historia y visitando el cementerio, donde su imaginación volaba libre entre fríos pasillos. No era de extrañarse que con veinticuatro años, cerca de ese muchacho se sintiera una “niña patética e impulsiva”, frase que se repetía a menudo cuando hablaba sola.

-Es hora, Che – La apuraba Sebastián con la mirada, parado en la puerta.
-¿Hora de qué?
-De irnos boluda…
-¿A dónde?
-Jajá dale, no me hagas renegar. Sabes que soy inmune a tus juegos de desentendida.

Ese día estaba más entusiasmada de lo común, cosas que sabía disimular con un poco de vergüenza. Detrás de ella, Sebastián cierra la puerta de su casa. Marchan en silencio…





Cap. 2º - “Bienvenida”


El viaje en tren se había hecho largo, acompañado por el silencio y la quietud que reinó esa tarde de octubre: “levantame cuando estemos cerca de la parada”, bromeaba ella: “¿Con cuantas cachetadas?” continuaba él. Acido como siempre la obligó a pararse, era hora de bajar.
A paso corto llegaron a la casa y e hicieron sonar el timbre.

“¡Tocaaaan!” – Gritó Zyno desde su habitación mientras prendía un pucho, pero recordó quiénes podrían ser las personas que llamaban a la puerta y finalmente fue a abrir él. No pudo evitar recorrer la cintura de Milena con los ojos, ella no lo notó porque bajó un poco la mirada.

-Hola Zy, ¿Cómo andas? - Apuró Sebastián, deseoso de averiguar qué era esa exquisita fragancia que emanaba del interior de la casa.
-Hola viejo, mi casa es tu casa, pasa nomas. Te esperan los “Sanguiches a la lucía”- Pronunciando mal a propósito, todos se habían acostumbrado al humor de Zyno… Sebastián entró apurado, y Zyno se dirigió a milena:

-Hola Milena, ¿Cómo estás?
-Bien, gracias…Me preguntaba si me vas a dejar pasar – Insinuaba ella.
-Sí claro, mi hermana está perpetrando algo para que comamos cuando estemos allá.
-¿Perpetrando? Já Já eso si es ser cruel.
-También puedo ser bueno – Remató el.
-Mmm me cuesta creerlo, permiso, voy donde lucía.
-Bienvenida... – Y se mordía los labios observando como la figura de ella recortaba la luz tenue de su casa…

-Por favor amiga, sacame de acá a esta bestia – Exclamó Lucía al verla. Sebastián había asaltado la heladera de los hermanos.
Mientras la abrazaba, Milena bromeó: -Pedro picapiedra no existe al lado de este, ¡Tanto tiempo! – .Lucía al igual que Sebastián eran amigos hace años, Su hermano Zy era el que se había incorporado hace poco al grupo.


-¿Falta mucho para que lleguen? – Preguntaba con la boca llena el comensal.
-Avisaron que llegarían 18:30 – Acotó Zyno desde el pasillo, el humo del cigarro presagiaba su entrada al comedor – Están por llegar ya, son 18:21.

Hablaban de la pareja del grupo, Vanessa y Javier, enamorados del amor y unidos hace un poco más de 8 meses.
Todos salieron al patio a sentarse al borde de la piscina. Milena como siempre, no le costaba distraerse, o concentrarse demasiado…
A pesar de las risas y el ambiente, a Milena solo sacó de su universo el estridente sonido del timbre, eran ellos.

Saludo va saludo viene, discutían el trayecto que determinaría su destino. Donde pretendían entrar era un valle aledaño a la ciudad, una zona misteriosa y de gran belleza, poseedora de una rica variedad de especies de plantas y animales, que sus únicos accesos eran un rio que desembocaba en una cascada magnífica, y el otro, una ruta cerrada, abandonada y sin terminar que se había proyectado en esa ciudad con fines turísticos hace un par de años.

El grupo estaba reunido, expectante y con ganas de salir, Lucía quería olvidarse un poco de los estudios, Zyno aprovechar su día libre, Sebastián libre como nadie, tenia tiempo de sobra. Milena tenía sus propias pretensiones, y la pareja, Vanessa y Javier, tenían motivos de sobra para no faltar…







Cap. 3º - Esclavos del deseo


El grupo dejó la casa de Zyno y partieron, el viaje era corto pero el lugar que habían elegido era inaccesible en vehículos y esa era la parte complicada del viaje. Milena y Sebastián caminaban separados de los demás.

-Es una lástima que no haya podido venir.
-Creo que conoces esa parte de la historia, y sí… es una lástima…- Consolaba Sebastián.
-hmm... – Asintió con la cabeza.

Lucía con esa energía que la caracterizaba, les gritó que se acercaran, Zyno se había adelantado y había echado un vistazo. Entre risas, Todos escucharon las indicaciones del guía “Zy” e hicieron un mapa “mental” del camino que iban a seguir.
Dejando atrás todo resto de urbanización abordaron un camino que estaba disimulado por los arbustos al costado de un rio seco, que no les costó mucho esfuerzo porque era en bajada.
El primer en darse cuenta fue Milena, que sorprendida por la belleza del lugar, pestañea dos veces.

-¡Este es un buen lugar para acampar! No esta nada mal. – Sonrió Lucía golpeando cariñosamente a Milena.
-¡Ay! Si lo vi bruta – Milena reía mientras se liberaba de la mochila.
El sitio era muy espacioso, a unos metros se hallaba un barranco, que no era de mucho peligro porque una hilera de grandes rocas impedía que algo caiga hacia el precipicio. Habían frondosos arboles que protegerían del sol al día siguiente.
Zyno desenfunda su cuarto cigarrillo y sugiere que ese lugar era el indicado para quedarse y hacerlo un punto de encuentro, claro está. Porque la pareja de Javier y Vanessa iban a querer estar a solas mas tarde e iban a organizar su propia excursión, común en un adolescente desbordante en hormonas.

-Que trabajen los hombres, nosotras las mujeres preparamos las exquisiteces – Lucía era algo violenta, prepotente y temperamental, pero una fiel amante de la cocina.

Todos abocados a su tarea, olvidaban la presencia de la pareja, que a decir verdad era común. Su mundo era esa relación e inusualmente salían de esa burbuja. “Vengan tortolos, ayuden”. Milena interrumpe los arrumacos.
Armadas las carpas, preparado el fuego, (lo cual Zyno presumía la hazaña), se sentaron en circulo a probar los “Sanguiches”.
Terminaron de comer cuando el sol amenazaba esconderse. Sebastián, comió hasta decir basta, se sentó con Zyno alrededor del fuego y Lucía se unió a ellos.

-No debí comer tanto, cocina bien tu hermana – Sonreía el mas hambriento del grupo.
-Hay que reconocerlo, si.
-Permiso chicos… – Y se sentó junto a su hermano.
-Si ponete cómoda, justo acá con Zyno justo estábamos hablando de vos.
-¿Ah si? ¿Mal o bien?
-Está enamorado de tus “sanguiches” este muchacho– Zyno delataba sin piedad a Sebastián
-Jajá, es cierto.
-Me dio trabajo milena, siempre le tengo que cocinar otra cosa, justo a ella se le ocurre hacerse vegetariana.
-Viste hermana, de común no tiene nada esa chica.
-Así y todo es una buena amiga. – Sebastián, el quijote.
-La próxima vez cocino algo para todos, total tengo buena mano para la cocina, como mamá… – Desde ese momento Zyno se llamó al silencio, quizás había sido mala idea de Lucía intentar revivir como un buen recuerdo a su difunta madre. Pero a Zyno le pesaba más el presente que el pasado.


“Estas cosas no se superan… solo se aceptan y se sigue adelante”.

Era una de las frases que le decía Lucía a el, que a pesar de ser el hermano mayor, siempre recibía con cariño los consejos que tenia guardado en el cofre de las buenas intenciones su hermana menor.
-Voy a caminar un poco, vuelvo en 10 minutos– Se excusó el. Desapareció fundiéndose con la pequeña niebla que había en ese lugar.

-Soy una idiota – Una mezcla de culpa y bronca se veía reflejada en su rostro.
-La intención es la que cuenta, no te aflijas.
-Si, no sé. No salió como esperaba.
-Es curioso, pasaron dos años ya…
-¿Y qué querés decir con eso Sebastián?
-No nada discúlpame
-¿Te parece que es culpable de sentirse así? ¿Alguien puede culparse de extrañar a alguien?
-No quise dar a entender algo mal, te pido disculpas.
-Si esta todo bien, no te preocupes – Lucía lo perdona haciendo ese gesto, cerrando los puños mostrándolos de frente a su pecho, que la hacia tan linda y adorable.
-Te dejo tranquila y voy a escuchar un poco de música a la carpa, ¿Vas a estar bien acá?
-Si, voy a ver donde están Javier y los demás.

Con una voluntad perezosa, Sebastián se acomodo en la tienda de los varones. Lucía se cansó de mirar sin ver el cadáver de la fogata y buscó a Milena.

La encontró junto a un pequeño tronco, leyendo ese libro que todos ya sabían cual era, porque a pesar de no haberlo leído nunca, ella llevaba a todas partes. Se le acerco despacio para no asustarla y se quedo mirándola, Milena cuando leía era otra persona, tenía una mirada diferente, una mirada llena de vida que no era la misma en la cotidianidad de la rutina.

Milena notó la presencia de Lucía, dejó marcado la página de su capitulo favorito, y se entretuvo charlando banalidades. El horizonte desplazaba cada vez mas la luz del sol y las esquinas del cielo oscurecían sin cesar. Zyno retorno con el grupo y levantó a Sebastián, que adormecido por la música se había dormido. Se unieron con las chicas a charlar, y caída la noche se cuestionaron:

-Chicas, ¿Dónde se metieron Javier y la novia? – Zyno fue el primero en preguntar.
-Y viste como son, apartaron su carpa un poco más allá y salieron a caminar hace rato –Lucía aclaró.
-Como diría Milena, a lo poética, “cegados por los impulsos”… – La reparaba Sebastián, todos rieron y se sumaron a la teatralización.
-Mmm, “Acreedores de sus lazos pero dueños de nada” – Acotó Lucía recogiéndose el cabello intentando imitar el peinado de Milena con su peculiar sonrisa.
Osadamente Zyno agregó: ¿Una mentira sin pies ni cabeza?
Milena con una actitud risueña y reflexiva, concluyó:
-Así es amigos. Consumidos por la costumbre, hambrientos de pasado y en un camino sin retorno – El resto aplaudía con gestos bromistas y haciendo alabanzas.
Se hicieron las 11 de la noche y las mujeres fueron a dormir. Sebastián y Zy se quedaron alrededor de una nueva fogata.

En la carpa que se divisaba a lo lejos, dos personas estaban amándose, despojándose de lo mundano... Sin darse cuenta forjaban una ambigua paradoja, ya que como así mismo se estaban liberando, daban lugar a una dependencia tácita.
Era complejo, era complejo y era sencillo: eran esclavos del deseo...



Espero les haya gustado , me despido hasta el día que suba esta historia completa.
¿De qué se trata?... El que quiera saberlo puede mandarme un mensaje... No sé si es buena idea adelantar lo que sigue.

Hasta siempre




Mass_Destruction







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