Patricia del Río fue una prostituta parisiense que decidió volverse periodista.
A Patty la conocí una mañana matinal, ella estaba con su perrito, le dije si le podia hacer el perrito y ella me dijo que sí. Su potito era chiquito, eso me gusto mucho, estaba seco, igual se lo moje un poco, me dijo que ese potito se lo había heredado de su abuela que tenia muchas tierras, no me importa, le dije, tu potito es rico. ella me cantó:
"Popotitos no es un primor
pero baila que da pavor.
A mi Popotitos yo le di mi amor."
Yo me reí y sin compasión le rompí el potito.
Yo me enamoré de esta literata que hoy dice ser periodista cuando leí este comentario que ella dijo:
“Yo tengo memoria olfativa, para mí cada persona tiene un olor característico que me permite reconocerla."
Cuando olio mi pene dijo: "¡Que rico, me gusta!" lo dijo con una voz de chiva, como comercial de colchon "paraiso". "¡Que rico pene, me gustaria chuparlo!", dijo con voz de chiva arrecha.
"Desde hace seis meses, por las mañanas, antes de salir a trabajar, me echo la colonia Acqua di Gio, de Armani, que tiene un olor cítrico, muy fresco y suave."
Extraño, cuando me chupaba la pinga decia que mi leche le sabia a fragancias de leche vigor.