Este post es de mi autoría (Gerardo G. C.) [User: camaleonslpc]
Se convierten en lluvia
Se me muestran imágenes del futuro. Sentado en un asiento, cómodo, liviano como el aire.
Viajo por la inmensidad de las estrellas y visito lugares que no sabía que existían.
A mis oídos llega el rumor de océanos de otros mundos, y en mi pecho, el corazón, va lento, pero late con pasión.
Recorro las bibliotecas del mundo, camino por senderos imposibles, tanto espacio como abarca mi vista, y mucho más. Las suavidad de las nubes, que se mueven, se disipan, se convierten en lluvia.
Una lágrima gris en tu rostro, me hizo llegar lejos. Nado miles de quilómetros en tu ausencia.
Me desespera no tenerte, y me agobia el no encontrarte. Tus lábios son cálidos y de sabor a fresa.
Tu aroma de jazmín derrite mi corazón, lo apuñala con amor.
Mis vísceras estallan en pétalos de ilusión, y tú, detrás del cristal, sonríes, y te vas.
Si algún día logro encontrarte, recorreremos juntos los mismos sitios donde he estado, las cosas que he visto y los senderos que he recorrido, pero contigo.
Han quitado la rosa de mi jardín, que se ha puesto mustio, débil, pues tú ya no estás y llueve ceniza en mi alma.
Necesito de tu presencia, pero me vuelvo mudo al verte, la muestra de mi amor es el silencio, pues no hay palabras que valgan, solo tú y yo, a la luz de la Luna, bajo el cielo estrellado y el infinito, oscuro y lejano Espacio.
Dame algo de tí, y te entregaré toda mi alma, quiero ir contigo, perderme en el olvido y no volver jamás, si estoy a tu lado.
Autor: Gerardo G. C.
Se convierten en lluvia
Se me muestran imágenes del futuro. Sentado en un asiento, cómodo, liviano como el aire.
Viajo por la inmensidad de las estrellas y visito lugares que no sabía que existían.
A mis oídos llega el rumor de océanos de otros mundos, y en mi pecho, el corazón, va lento, pero late con pasión.
Recorro las bibliotecas del mundo, camino por senderos imposibles, tanto espacio como abarca mi vista, y mucho más. Las suavidad de las nubes, que se mueven, se disipan, se convierten en lluvia.
Una lágrima gris en tu rostro, me hizo llegar lejos. Nado miles de quilómetros en tu ausencia.
Me desespera no tenerte, y me agobia el no encontrarte. Tus lábios son cálidos y de sabor a fresa.
Tu aroma de jazmín derrite mi corazón, lo apuñala con amor.
Mis vísceras estallan en pétalos de ilusión, y tú, detrás del cristal, sonríes, y te vas.
Si algún día logro encontrarte, recorreremos juntos los mismos sitios donde he estado, las cosas que he visto y los senderos que he recorrido, pero contigo.
Han quitado la rosa de mi jardín, que se ha puesto mustio, débil, pues tú ya no estás y llueve ceniza en mi alma.
Necesito de tu presencia, pero me vuelvo mudo al verte, la muestra de mi amor es el silencio, pues no hay palabras que valgan, solo tú y yo, a la luz de la Luna, bajo el cielo estrellado y el infinito, oscuro y lejano Espacio.
Dame algo de tí, y te entregaré toda mi alma, quiero ir contigo, perderme en el olvido y no volver jamás, si estoy a tu lado.
Autor: Gerardo G. C.