CON LA MENTE Y EL CORAZÓN
Por: Luis de la Alameda
Escribo con mi mente pensamientos que se esfuman
y se que el viento no se los lleva,
quedan atrapados en mi mente y tras algunos instantes
terminan en lo que iniciaron, tan solo ideas.
Contando, hablando y diciéndome a mí mismo
lo que quiero hacer y lo que tengo que hacer,
intentando comprender la vida y sus razones
pero cada vez se que es mejor no pensar en ello.
Te veo a los ojos aún adormecido por la realidad
y agradezco infinitamente al cielo toda la dicha que tengo
de no solo pensar, sino en plasmar en tu mente
lo que mi corazón siente y en ocasiones dice a través de mí.
Pienso en las posibilidades, calculo recurrentemente
y me asombro de los números porque la dicha de tenerte
suele suceder entre millones de millones
y a mí me tocó esa gran oportunidad de conocerte.
Me he vuelto un dependiente de mi corazón
más que del entendimiento, pero se donde tengo los pies
pero me gusta volar y soñar,
saber que soy para ti lo que necesitas para vivir.
No soy tu aire, tampoco tu razón,
no soy tu héroe ni tu salvación,
pero se que soy el que escribe con la mente
y apunta con el corazón.
Por: Luis de la Alameda
Escribo con mi mente pensamientos que se esfuman
y se que el viento no se los lleva,
quedan atrapados en mi mente y tras algunos instantes
terminan en lo que iniciaron, tan solo ideas.
Contando, hablando y diciéndome a mí mismo
lo que quiero hacer y lo que tengo que hacer,
intentando comprender la vida y sus razones
pero cada vez se que es mejor no pensar en ello.
Te veo a los ojos aún adormecido por la realidad
y agradezco infinitamente al cielo toda la dicha que tengo
de no solo pensar, sino en plasmar en tu mente
lo que mi corazón siente y en ocasiones dice a través de mí.
Pienso en las posibilidades, calculo recurrentemente
y me asombro de los números porque la dicha de tenerte
suele suceder entre millones de millones
y a mí me tocó esa gran oportunidad de conocerte.
Me he vuelto un dependiente de mi corazón
más que del entendimiento, pero se donde tengo los pies
pero me gusta volar y soñar,
saber que soy para ti lo que necesitas para vivir.
No soy tu aire, tampoco tu razón,
no soy tu héroe ni tu salvación,
pero se que soy el que escribe con la mente
y apunta con el corazón.