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El Sueño de Klauss (Parte 24, Saga 4)

Arte11/10/2012
El Sueño de Klauss (Saga 4)


Bueno, solo contaré que me inspiré hoy y por supuesto que mañana habrá otra parte (la semana pasada no escribí y lo quiero terminar luego ), espero les guste. ¡Adelanto! faltan dos partes para terminar esta Saga y terminar la historia con la última Saga, además, hoy se descubrirán cosas nuevas y la gran verdad.

Para aquellos que no conocen la historia, el Post Maestro:



Y la música de esta saga para que la lectura sea más amena



link:

Una cosa: En esta historia de carácter fantástico se esconden muchas cosas reales, pueden leer.

Parte 24: Todo tiene sentido


-¿Qué escribes, Esteban?- Pauli coloca su cabeza en mi hombro, -Solo escribo sobre lo que me imagino- seguí moviendo el lápiz sin mirarla, -¿Qué imaginas?- preguntó de nuevo provocando una pesadez en mi hombro con su mentón, -Una cosa más, ¿podrías sacar tu cabeza de mi hombro?- pregunté un tanto enojado, -Pero dime, ¿Qué te imaginas?- apoyó ahora sus manos, -Se lo he dicho a Javiera, también te lo diré a ti, ya que eres mi mejor amiga- sonreí, -¡Cuenta, cuenta!- me apretó los brazos con fuerza, -¿Y si vivimos varias realidades?, piensa, tal vez esta es nuestra realidad uno o alfa, los sueños son los betas, tal vez el futuro sea el gamma, pero si en el pasado también hubiésemos hecho lo mismo o mejor dicho, vivimos lo que vivieron otros exactamente iguales, ¿qué crees tú?- miré a Pauli que no sabía que responder, -Sabes... mejor no imagines tantas cosas, te volverás loco- se alejó y se sentó pensativa, miré mi cuaderno y seguí escribiendo.

-¡Esperen!, antes que nos vayamos quiero hacerle una pregunta a los tres- detuve a Pauli, Andrés y Javier, -¿Cuál sería?- preguntó Andrés, -¿Alguna vez han soñado con algún arma?- los interrogué, los tres se miraron entre si, -Yo nunca- dijo Andrés, -Menos yo- ahora Pauli, -¿Quieres saberlo?- me miró un tanto enojado Javier, -Claro, solo es curiosidad- lo miré fijamente, -Soñé una vez, cuando niño, que una familia de gitanos me entregaban una espada y me dijeron que algo debía lograr, también me dijeron que sería una som... mejor olvídalo- se colocó sus audífonos y se marchó, -¿Qué le sucedió?, pareció molestarse- dijo Pauli, -Creo que sí, pero tengo una respuesta clara a una de mis interrogantes- sonreí, -¿A qué te refieres?- preguntó Andrés, -Nada, es solo una teoría que tengo- reí y me despedí de los dos.

-¿Por qué esa sonrisa, Klauss?- me preguntó Javiera acercando, ahora ella, su cara a mi brazo, -¿A ti también te entregaron tus katanas en un sueño?- la miré, -Claro, fue una mujer que salió del agua, me dijo que era mi guardiana, ¿por qué preguntas?- se detuvo, -Un día Marcelo me dijo que todos aquellos que saben de esa realidad le han entregado sus armas, o mejor han soñado con que se lo han entregado- la abracé y la besé a la vez.

No sé si me teoría de las realidades sea cierta, pero lo que sé es que Javier sabe más de lo que debiera saber, ahora que me acuerdo, esos símbolos en los dibujos D...A...N...T..., ¿qué significará eso?, ¿tal vez...?, lo analizaré después mejor. Me duché y posterior a eso me acosté.

-Buenas noches, amigo Klauss- dijo Dante dándome la espalda, -Hola Dante, espera, DANT, ¿eres Javier?- me acerqué y le toqué el hombro, -Pensé que eras menos detective mi estimado Klauss, veo que eres algo analítico en tus cosas y la pregunta que me hiciste en la mañana, me dejó un tanto asustado, me has descubierto, Esteban- se sacó la capa y el sombrero, por fin veía el rostro completo de Dante, era mi amigo y compañero Javier, -¿Por qué me llamaste hoy, Dante?- pregunté, -Pensé que me llamarías Javier, pero veo que no eres de esos que llama con el nombre real... bueno, recuerdas que quedan dos conocimientos del antiguo Klauss, la de los niños y la de la guerra o mejor dicho, la forma en que pier... mejor te mostraré esto, no quiero adelantarme en los hechos- movió su mano, aunque sus palabras me dejaron un tanto preocupados.

-Mancha se suicidó, Klain y Klauss siguieron siendo los mejores amigos y Kura con Klauss, ya sabes tuvieron una pequeña niña, además que me preguntaste sobre ese niño que siempre juega con Klauss y Klain y a veces lleva a la pequeña en brazos- me mostró cada detalle, -Recuerdo todo eso, no ha pasado mucho tiempo, una pregunta, ¿por qué eres una sombra de sueño y no un protector de sueños?- lo interrogué, -Fue decisión tanto mía como de mis guardianes, te explico, aquellos gitanos buscaban a el Dante que debía existir, pero nunca lo encontraron, así que buscaron a alguien con capacidades similares...- respondió deteniéndose y mostrando su gran espada, -Quieres decir que el anterior Dante no se llamaba Javier, ¿o me equivoco?- lo miré, -Así es, el Dante real se debió haber llamado Franco, pero por lo que me contaron no nació nadie con ese nombre cuando yo nací, pero yo tenía esas similitudes, lo que se me ofreció fueron las capacidades de estar en todos los sueños y proteger a una persona en particular, en este caso, soy la sombra de Marcelo, aquel que te ha estado enseñando por tanto tiempo- me miró fijamente, -Sí lo debes proteger a él, ¿por qué me salvaste y me enseñas todo esto?- pregunté, -Primero hablaré de esos niños y cuando sea el momento te explico eso- chispeó los dedos y llegamos a un hospital.

-¿Dónde estamos?- pregunté, -En el hospital donde nacería tu hija, pero tal vez no sea acá en algún día- me miró y entramos a una sala, ahí estaba Yuliza haciendo la tarea de parto y a su lado, Esteban, -Es un poco raro... pero a la vez hermoso- dije al momento en que la pequeña dio su llanto de "Hola" al mundo, -Es tan hermosa y se parece a mí... que diga a Esteban- me acerqué y la contemplé, Dante solo sonrió y se nos acercó, -Pensar que ahora es una niña muy grande y especial- me dijo al oído.

-Yuli, ¿cómo le pondremos?- preguntó Esteban, -Estaba pensando en algo que sea similar a un sueño- respondió ella recibiendo la criatura en sus manos, -¿Qué tal Rila? que significa bendición- dijo el sentándose en la cama, -Estaba pensando en "Yanika"- respondió Yuliza, -Yanika, "Un sueño placentero", me gusta ese nombre, las quiero Kura y Yanika- dijo Esteban besando a Yuliza y abrazando a la pequeña que mamaba feliz de su madre.

-¿Yanika?, la misma que conozco, es mi hija- quedé sorprendido, -Esto sucedió un veinte de septiembre y adivina qué- me miró, -¿Qué cosa?- lo miré asustado, -Escucha en la otra habitación- sonrió. Otro llorar de bebé se escuchó, ese era el llanto de un niño. -Otro nacido, ¿qué tiene que ver?- pregunté, -Ve y velo por ti mismo- me indico. Entro a la habitación donde lloraba el niño y mi sorpresa fue mucha, en la habitación de a lado estaba mi madre y mi padre, los dos me llevaban en brazos. -¿Es posible que yo haya nacido el mismo día que mi hija?- pregunté en voz alta, -"La teoría del caos", o "El choque en la placa"- dijo Dante tocando mi brazo, -Una cosa lleva a lo otro, entonces la realidades son muchas, además de vivir lo que vivieron los otros- dije llorando y mentalizando todo esto.

-Necesito hablar con Yanika- me levanté sin levantar el rostro, -Ahora no, debes ver el veintitrés de Octubre para que entiendas todo- me detuvo, -¡¿Para qué?!- grité enojado, -Calma- Dante me sostuvo de los brazos, -Ya sé que ese Klauss murió, ya no existe, él está...- me detuve, -¿Qué te sucede?- me sostuvo asustado, -Esas cosas que tiene Marcelo en su habitación, esas fotos, el porqué estaba pintado el rostro, las espadas y la piedra, espera, también la ropa y la bala- comencé a pensar, -Esto es muy luego para que lo sepas, no indagues más, por favor- me mueve nervioso Dante, -Las piedras que me envió Yanika, el porqué nunca conocí ni a Klain y tampoco a Kura, Klauss no murió, espera... la mujer de la imagen que vi es Kura, no me había dado cuenta, lo que ocultó Marcelo era su verdadera identidad, él es Esteban- miré fijamente a Dante, -¡No!, aún no debías saberlo- se cayó de rodillas al suelo y se apretó la cabeza, -Kura y Klain murieron, no es así, pero no alcanzaron a entregar sus piedras, Klauss rompió su piedra y por ese motivo se me entregó esa piedra y esas espadas, y si lo pienso mejor, tú eres en realidad la sombra de Klauss, además tú eres ese pequeño de tres años que juega siempre, ahora lo entiendo todo- saco mis espadas y las clavo en el suelo.

El lugar hace un cambio, tomo la piedra del collar y miro fijamente a Dante, -¿Para esto me mostraste todo esto? para confundirme, para mostrarme que soy solo un dominó que debe caer igual como cayó otro- regañé, -No quería provocar esto, pero Marcelo, que diga, Klauss me lo pidió hace un tiempo, ya que todo estaba ocurriendo similar a lo que le ocurrió, es por eso que te salvé, aunque igual hubieses ganado en esa oportunidad- se sentó, -Además de solicitarte de que me llevarás hasta él, ¿no es así? cuando me mostraste ese momento era para confundirme, aquel en que me dijiste que solo era para compararme con el anterior, a ese Klauss jamás una criatura lo llevó a la cueva del guardián, ni tú lo conocías- dije buscando una respuesta, -Eres muy observador, ¿cómo supiste que yo te llevé ahí y nadie llevó al anterior?- preguntó con una risilla que claramente era de "tienes razón", -Muy fácil, te transformaste en una criatura la cual me llevó hasta la cueva, después volviste a tu forma original y bueno, ahí está el detalle, no eras un niño, sino que era Dante adolescente, o me equivoco- terminé y recogí mis espadas, se levantó y aplaudió, -Eres mejor Klauss que Marcelo, nunca pensé que fueras tan bueno en esto, pero solo falta algo, el veintitrés de Octubre- se colocó serio, -¿Me lo presentarás ahora?- le pregunté, -No, pero te dejaré con esto- me mostró una imagen.

Se ve todo en llamas, Klauss está en un barranco, ocupa unos lentes negros y una máscara de plástico rota, llena de sangre, veo que le corren las lágrimas. Delante de él alguien lleva una especie de hacha y se la lanza. (Cierro los ojos para no ver eso), Klauss cae al suelo y queda tirado ahí.

-Es... es el sueño que tengo siempre- dije asustado, -Es parte de lo que pasó aquel veintitrés de Octubre, cuando sea el momento lo verás- sonrió y desapareció, -¡Espera!, no me dejes así, por lo menos preparame algo más- le dije cerrando los ojos.

Estoy con una vestidura blanca y pies descalzos, estoy en una colina, de la nada se acerca alguien con una especie de hacha delgada y pequeña, me la lanza y caigo de esa colina.

Abro los ojos, levanto la cabeza y me coloco a pensar, es difícil creer todo esto, pero es todo real. Bajo y desayuno, -¿Qué piensas, hijo?- pregunta mi mamá, -Nada... una pregunta, cuando yo nací, ¿Nació algún niño más en el mismo hospital?- la interrogué, -Sí... una niña, bonita y hermosa, eran unos niños de unos quince los padres, si no me equivoco Yanika se llamaba la pequeña- me miró preocupada, -No sabes el nombre de los padres- dije, -Del papá no, pero la madre era una niña muy bonita, creo que se llamaba... Yuliza, hasta tenía el número de teléfono de los padres de ella, ¿por qué preguntas tanto?- me miró más preocupada aún, -Solo curiosidad, es solo curiosidad- suspiré y me bebí la leche.

Klauss


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