Bailando, bailando alrededor de una fogata, al ritmo del violín, rodeada de miles de partes de cuerpos.
No puedo dejar de estar tan feliz, de ser la mujer mas feliz del mundo, al estar con mi poeta, con mi amado
novio y con mi trabajo. Llenos de sangre ambos.
El escribiendo, usando la sangre de nuestras víctimas como tinta y como lienzo su cuerpo, creando la mejor poesía de todos los tiempos. Nunca nos habíamos sentido así, la música viniendo de todas partes, recordando las mejores partes de como fue la manera en que los matamos.
No puedo parar, quiero ir corriendo con mi machete, arrastrándolo por el pasto, mientras que el corre a mi lado, es tan hermoso, la mejor noche de todos los tiempos. Se que he dicho en cada asesinato que he hecho que es el mejor, pero este los supera.
Recordando cuando mis padres lo hacían y corría detrás de ellos, cuando no sabia lo que ocurría, esa vez mi madre me dijo que algún día lo iba a experimentar, que me iba a gustar, y que lo repetiría cientos de veces. Y por fin lo experimente, volví a estar cerca de mis padres de nuevo.
Bailamos, corremos, debajo de la hermosa luz de luna, de este hermoso cielo estrellado que es testigo de nuestro amor, de nuestro destino, de lo que somos y hacemos.
Y así una vez mas ese placer de estar con una pareja, de compartir lo que mas nos gusta hacer, lo que nos apasiona y llena de vida.
Matar.
No puedo dejar de estar tan feliz, de ser la mujer mas feliz del mundo, al estar con mi poeta, con mi amado
novio y con mi trabajo. Llenos de sangre ambos.
El escribiendo, usando la sangre de nuestras víctimas como tinta y como lienzo su cuerpo, creando la mejor poesía de todos los tiempos. Nunca nos habíamos sentido así, la música viniendo de todas partes, recordando las mejores partes de como fue la manera en que los matamos.
No puedo parar, quiero ir corriendo con mi machete, arrastrándolo por el pasto, mientras que el corre a mi lado, es tan hermoso, la mejor noche de todos los tiempos. Se que he dicho en cada asesinato que he hecho que es el mejor, pero este los supera.
Recordando cuando mis padres lo hacían y corría detrás de ellos, cuando no sabia lo que ocurría, esa vez mi madre me dijo que algún día lo iba a experimentar, que me iba a gustar, y que lo repetiría cientos de veces. Y por fin lo experimente, volví a estar cerca de mis padres de nuevo.
Bailamos, corremos, debajo de la hermosa luz de luna, de este hermoso cielo estrellado que es testigo de nuestro amor, de nuestro destino, de lo que somos y hacemos.
Y así una vez mas ese placer de estar con una pareja, de compartir lo que mas nos gusta hacer, lo que nos apasiona y llena de vida.
Matar.