Bueno taringueros, la verdad que el tiempo vuela cuando te diviertes y no me había percatado de todo el tiempo que paso desde mi último post.
Estoy tan nervioso o tal vez casi más que en el post anterior. Y no sé porque aunque realmente lo sé.
Creo que realmente cause expectativa con mi último escrito, espero mantener eso en los lectores y escritores. Y en los fisgones que solo lo vean por curiosidad.
Hice un montón de borradores antes de subirla, y la historia se alargo un poco más de lo que esperaba.
El nuevo escrito se trata esta vez de una historia. Espero que lo disfruten y que hagan sus críticas. Sin más preámbulo les presento mi último escrito.
Estoy tan nervioso o tal vez casi más que en el post anterior. Y no sé porque aunque realmente lo sé.
Creo que realmente cause expectativa con mi último escrito, espero mantener eso en los lectores y escritores. Y en los fisgones que solo lo vean por curiosidad.
Hice un montón de borradores antes de subirla, y la historia se alargo un poco más de lo que esperaba.
El nuevo escrito se trata esta vez de una historia. Espero que lo disfruten y que hagan sus críticas. Sin más preámbulo les presento mi último escrito.
Vida de 2 minutos y medio
Una vez vi algo que no vi con mis ojos. Tal vez aconteció o lo creo mi mente. Pero en verdad no lo sé.
Lo vi y no lo vi, fue tan vivo que no parecía un sueño, y al mismo tiempo tan extraño como para no ser realidad.
Vi a un hombre vestido de ropas naranjas, un hombre que caminaba lentamente por un pasillo con la cabeza gacha. Dos fornidos sujetos lo guiaban por el recorrido, eran como sombras cambiantes que no lograban tomar forma.
Mi atención estaba enfocada en ese hombre a quien nunca había visto. Era un hombre de buen parecer, también era sumamente culto, de buen trato y conversación amena. A pesar de esto su conciencia no lo dejaba en paz y los errores del pecado lo atormentaban terriblemente.
Caminaba por aquel pasillo con los ojos cerrados, deseando una segunda oportunidad para hacer bien las cosas. Su lento caminar solo retrasaba lo inevitable. Y yo no tenía idea de cómo lo sabía, simplemente lo sabía.
La visión de los tres hombres caminando me provoco risa. Y las comisuras de sus labios se levantaron un poco. ¿De qué reía aquel hombre cuya vida era tan desdichada? No lo sabía, pero en el fondo lo sabía.
Los tres hombres llegaron al final del pasillo y cruzaron una puerta. El recorrido solo duro un minuto, aunque este pereciera una eternidad. Su paso firme y constante los guiaba a una plataforma, que se encontraba en el centro del gran patio al otro lado de la puerta. Allí sería el fin de aquel hombre vestido de naranja. Y yo no tenía idea de cómo lo sabía, simplemente lo sabía. La visión de aquel hombre caminando me provoco risa de nuevo. Y las comisuras de sus labios se levantaron un poco más. ¿De qué reía aquel hombre cuya existencia terminaría? No lo sabía, pero en el fondo lo sabía.
Juntos subieron a la plataforma, cada paso retumbaba con fuerza en el piso de madera. En la plataforma los esperaba un cuarto hombre junto a una palanca. Me percate entonces de que el hombre naranja traía las manos atadas tras la espalda, y una de ellas formaba un sólido puño.
Los hombres que le acompañaron durante su recorrido, colocaron un lazo en su cuello. Mientras tanto el hombre naranja deseaba con los ojos aun cerrados y la sonrisa en sus labios que todo aquello terminara. Y yo no tenía idea de cómo lo sabía, simplemente lo sabía.
Este episodio ocurrió en solo un minuto aunque pareció nunca terminar. Me quede fijamente mirando a este hombre ya que me pareció algo familiar, mientras los hombres bajaban de la plataforma.
El cuarto hombre acciono la palanca.
Entonces supe que la vida de este hombre pronto terminaría, al igual que la mía. Y yo no tenía idea de cómo lo sabía, simplemente lo sabía.
Sus facciones y sus gestos se me revelaron, y cuando por fin lo reconocí me llene de terror. Intente abrir los ojos, pero me di cuenta que siempre estuvieron abiertos. Ya era demasiado tarde, siempre estuve frente a los espejos.
Y acabo mi nueva vida de 2 minutos y medio.
Lo vi y no lo vi, fue tan vivo que no parecía un sueño, y al mismo tiempo tan extraño como para no ser realidad.
Vi a un hombre vestido de ropas naranjas, un hombre que caminaba lentamente por un pasillo con la cabeza gacha. Dos fornidos sujetos lo guiaban por el recorrido, eran como sombras cambiantes que no lograban tomar forma.
Mi atención estaba enfocada en ese hombre a quien nunca había visto. Era un hombre de buen parecer, también era sumamente culto, de buen trato y conversación amena. A pesar de esto su conciencia no lo dejaba en paz y los errores del pecado lo atormentaban terriblemente.
Caminaba por aquel pasillo con los ojos cerrados, deseando una segunda oportunidad para hacer bien las cosas. Su lento caminar solo retrasaba lo inevitable. Y yo no tenía idea de cómo lo sabía, simplemente lo sabía.
La visión de los tres hombres caminando me provoco risa. Y las comisuras de sus labios se levantaron un poco. ¿De qué reía aquel hombre cuya vida era tan desdichada? No lo sabía, pero en el fondo lo sabía.
Los tres hombres llegaron al final del pasillo y cruzaron una puerta. El recorrido solo duro un minuto, aunque este pereciera una eternidad. Su paso firme y constante los guiaba a una plataforma, que se encontraba en el centro del gran patio al otro lado de la puerta. Allí sería el fin de aquel hombre vestido de naranja. Y yo no tenía idea de cómo lo sabía, simplemente lo sabía. La visión de aquel hombre caminando me provoco risa de nuevo. Y las comisuras de sus labios se levantaron un poco más. ¿De qué reía aquel hombre cuya existencia terminaría? No lo sabía, pero en el fondo lo sabía.
Juntos subieron a la plataforma, cada paso retumbaba con fuerza en el piso de madera. En la plataforma los esperaba un cuarto hombre junto a una palanca. Me percate entonces de que el hombre naranja traía las manos atadas tras la espalda, y una de ellas formaba un sólido puño.
Los hombres que le acompañaron durante su recorrido, colocaron un lazo en su cuello. Mientras tanto el hombre naranja deseaba con los ojos aun cerrados y la sonrisa en sus labios que todo aquello terminara. Y yo no tenía idea de cómo lo sabía, simplemente lo sabía.
Este episodio ocurrió en solo un minuto aunque pareció nunca terminar. Me quede fijamente mirando a este hombre ya que me pareció algo familiar, mientras los hombres bajaban de la plataforma.
El cuarto hombre acciono la palanca.
Entonces supe que la vida de este hombre pronto terminaría, al igual que la mía. Y yo no tenía idea de cómo lo sabía, simplemente lo sabía.
Sus facciones y sus gestos se me revelaron, y cuando por fin lo reconocí me llene de terror. Intente abrir los ojos, pero me di cuenta que siempre estuvieron abiertos. Ya era demasiado tarde, siempre estuve frente a los espejos.
Y acabo mi nueva vida de 2 minutos y medio.