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El Sueño de Klauss (Parte 25, Saga 4)

Arte11/10/2012
El Sueño de Klauss (Saga 4)


Hola mi gente, ahora traigo la penúltima parte de esta Saga en donde explicaré lo que se espera para el veintitrés de Octubre (el día más esperado en esta historia), espero les guste.

Para aquellos que no conocen la historia, el Post Maestro:



Y la música de esta saga para que la lectura sea más amena


link:

Una cosa: Esta historia consta de mucha fantasía, pero lo importante es lo que está detrás de la historia, que está oculto algo real.

Parte 25: Eso ocurrirá


-Recuerden chicos que quedan dos semanas de clases, aún...- dice el profesor de matemáticas, -¡Oh!, vamos a salir de segundo en dos semanas, se han dado cuenta que este año fue extraño- dice Pauli, -Ni que me lo digas- rió Andrés, -Son cosas que llaman la atención y que muchas veces nos hacen pensar otras cosas que alguna vez creímos no ciertas- dijo Javier, -Muchas cosas han sido extraño durante muchos años, pero ahora, es algo diferente, más bien, cuesta comprender el porqué de todo- suspiro y no hablo más.

-Ya llevas tiempo así, Esteban- dice Pauli jalando mi oreja, -¿A qué te refieres?- me sobo la oreja, -Que estás diferente, piensas mucho y dices muchas cosas como teóricas o algo por el estilo- me mira fijamente, -La vida nos da sorpresa, pero lo que sorprende más es que a veces las personas que menos creemos que harán algo, son los que nos sorprenden- digo, -¡Esteban!- dice Javier, -¿Sí?-, -Hoy es el día- me sonrió y se despidió con un apretón de manos, -¿De qué hablan?- dijo Andrés, -Buena pregunta, ¿qué día es hoy?- dijo Pauli preocupada, -Solo me va a enseñar una nueva técnica de dibujo- mentí, también me despedí de ellos.

-¿Qué piensas, Esteban?- me miró preocupada Javiera, -Solo pensaba el porqué me enamoré de ti y el porqué hemos sido victimas de tantas mentiras- dije cabizbajo, -¿Qué mentiras?, ¿de qué hablas?, tú me gustaste desde... bueno, desde que me comparaste con tu cortina- se rascó la mejilla, -No me hagas recordar ese momento, disculpa si te apreté fuerte tu... bueno ya sabes que apreté- reí, me mira enojada, -Disculp...- solo me besó y me calló. Pienso que fue la mejor decisión que haya tomado al enamorarme de ella y no de otra.

Más tarde la dejé en el almacén de su familia y me encaminé a mi casa, sin querer transité en aquel lugar donde atropellaron a Bernardo, mejor dicho a Burg, siento un dolor en el pecho y me alejo, camino un buen rato y llegó a mi casa. Después de hacer todas mis cosas, me desplomo en la cama y me duermo.

-Llegaste, amigo, ¿estás preparado para saber lo que te ocurrirá este otro año?- se sentó a mi lado Dante, -Hoy veré lo que me depara el futuro, ¿no es así?- dije mirando mis manos, -Claro... hoy no viajaremos, solo veremos el momento en que todo sucederá, ¿estás preparado?- me miró, -Tengo miedo de saber mi destino, pero quiero conocerlo sí o sí- empuñé con fuerza mis manos, -Entonces veamos- chispeó sus dedos y todo se iluminó, parecía la pantalla de un cine.

Un día tranquilo afuera del colegio, ahí estaban Esteban de la mano de Yuliza y un tanto atrás Marcelo, -Esteban, quiero pedirte algo- se detuvo Marcelo en medio del camino, -¿Qué cosa?- se detuvo Esteban, -Si muero algún día, me gustaría que apoyaran en todo a Javiera, -¿De qué hablas, tonto?- dijo Yuliza con una risa nerviosa, -Les pido eso, pero ya saben somos los mejores protectores de sueños de todos los tiempos- rió Marcelo, -A veces me dejas boquiabierto con tus cosas- rió Esteban y siguieron todos caminando. En unos minutos llegaron hasta un lugar y hubo una balacera, -Debo defender a esas personas inocentes- dijo Esteban, -¡Espera, no lo hagas!- gritó Yuliza, -Este idiota siempre hace lo mismo- Marcelo siguió a Esteban, -Vengan por acá, yo los salvo- Esteban le habló a la gente que estaban todos tirados en el suelo, -Estás loco o quieres que te mat...- una bala perforó la espalda de Marcelo, -¡Marcelo!- gritó Esteban antes de que otra bala golpeara la mitad del pecho y el hombro, los dos cayeron casi al mismo tiempo, Yuliza no calmaba las lágrimas y se acercó corriendo, pero antes de llegar otra bala ahora llegaba a su cabeza justo en el lado derecho.

-¿Están muertos?- dije casi tiritando por el episodio visto, -No, mi amigo... bueno, solo uno- agachó el sombrero, -¿Quién, Marcelo?- pregunté, -Él no, es...- no me miró, -¿Esteban?-, no respondió, -Miro a la imagen y Yuliza era quien dejaba de respirar, -¡Yuliza!, ¿por qué ella?, tiene una bebé por cuidar- me levanté y zamarreé a Dante, -No es culpa mía, alguien fue que provocó todo eso- dijo con la voz quebradiza, -¿Fue Esteban?- pregunté cayendo sentado al suelo, -No, fue él- indicó a la imagen, ahí estaban Edgard y Eduardo, los dos estaban ahí en plena calle disparando entremedio de policías y delincuente. -¡Malditos!- grité, -Espera, eso no es todo, mira- despejó la imagen y ahora era la cueva.

Todos estaban ahí, desde Burg hasta Kinis, pero ninguno de ellos quisieron luchar, fue así que solo quedaron cuatro, la maestra, Klain, Klauss y Kamy. -Maestra, ¿por qué estamos tan temprano aquí?-preguntaba Klain, -Hoy es la gran guerra y ustedes fueron atacados, lo más posible es que estén inconscientes y tal vez Kamy esté durmiendo una siesta a un lado de Klain, pero veo que ninguno de los demás quiere perder sus sueños, ellos me han entregado las piedras y estas serán entregados a los niños más capaces para ser los nuevos guerreros, aunque... cuando alguien muere en la vida real y no alcanza a confiar su piedra a alguien que se la guarde, no habrá nadie en que pueda llevarla otra vez- dijo ella guardando las piedras una por una en un cofre, -¿Y Kura?- dijo Klauss preocupado, -Ella... creo que... no la veremos jamás en nuestras vidas- se levantó ella y abrazó con mucha fuerza a Klauss que ya comenzaba a llorar, -¡No!, no, ¡Yuliza...!- gritó Klauss llorando, Klain y Kamy se abrazaron y también lloraron.

-Es por eso que nunca conocí a Kura, verdad- miré a Dante, -Claro, pero eso no será todo, mejor ve lo que sucederá- me indicó.

Los cuatro comenzaron a entrenar, todos contra todos, pero en un momento se encontraron Klain y Klauss, -Amigo, quisiera confiarte la piedra mía y la de Kamy, sé que sonará loco pero, quiero que tu busques a los niños que nos seguirán los pasos- sonrió Klain, -¿Estás diciendo que tome el lugar de la maestra?- preguntó Klauss jugando con sus espadas, -No, me refiero a que tú los busques, quiero que también tengas esto- le entregó una piedra plana y similar a la piedra de Klauss, -Es como la mía- dijo sorprendido, -Quiero que la uses en la batalla, ya que si te la pones tal vez confundimos a alguien y no pierdes tus sueños, -Gracias, muchas gracias- se abrazaron.

Llegó el momento de la batalla, los cuatro se colocan en posición y de entre la sombra se logran ver unos treinta o más figuras humanas, -Maestra... no ganaremos- dijo Kamy asustada, -Lo sé, pero debemos salvar las piedras, es por eso de que se las confiaré a Klauss- miró ella a Klauss que asentía solamente, -No necesitamos una gran presentación, ya que es mejor comenzar con la fiesta antes de todo- dijo Dean, -Entonces, ¡vamos chicos!- levantó su arma la maestra. La batalla comenzó, los destructores caían uno por uno, todo estaba bien para el lado de los Protectores, pero cuando menos se esperaba Klain se detuvo y se acercó su mano al pecho, -Klain, ¿qué sucede?- se acercaron corriendo Klauss y Kamy, -Recuerdo que me dispararon en la espalda, es increíble, pero creo que me despediré de ustedes aquí y también en otro lado, escucho los médicos afuera, todos hablan y dicen que deben reanimarme, es curioso, no, pero que más da así es la vida- comenzó a llorar Klain, -No, por favor tu no- dijo Kamy, -No te preocupes, solo te diré que le confíes tu piedra a Klauss, hay que recordar que si aquí desaparecemos no recordaremos a esas personas que conocimos en este lugar, ni aquellos que nos vieron recordarán nada- comenzó a toser Klain, -¿Quién te dijo eso?- preguntó Klauss, -Eso me lo dijo una niña hace tiempo y me dijo que quien sobreviva se deberá llamar Marcelo y entrenar a la nueva estirpe de Protectores de sueños, aunque el dolor será similar a lo que pasamos, además que esto terminará exactamente igual, pero que podemos hacer en contra del destino, yo creo que nada, pero quien sabe, todos podemos romper las reglas, fue un gusto conocerlos a todos...- la piedra del cuello de Klain se trizó y se rompió en varias partes, el cuerpo desapareció tras el típico humo azulino de siempre.

Klauss se enojó y comenzó a atacar a todos, uno por uno, uno tras de otro, hasta que lo atacó Dean y Basilisco, los dos reían, -Eres hombre muerto, pero no seremos nosotros quienes te venzamos- dijo Dean abriendo paso a dos Destructores, uno completamente de rojo y otro blanco con el rostro semi vendado, comenzaron a luchar y ahí golpearon a Klauss, atacaron a la maestra Kermenie, la cual desapareció sin ni siquiera entregarle la piedra a Klauss, -¡Kamy, por favor entrégame tu piedra y corre, no te preocupes yo los venceré- gritó Klauss defendiéndose de los golpes de los dos destructores, -Pero-, -Sin peros, Klain hubiese querido que hicieras eso para que estaras a salvo- replicó Klauss, ella se sacó la piedra y se la lanzó.

-No la alcanzarás- dijo el de traje rojo golpeando a Klauss, -¿Tú crees?- una de las quimeras atravesó al destructor y Klauss alcanzó la piedra, miró a su victima y le retiró los lentes oscuros además de la máscara de plástico, el destructor lo conocía, era el mejor amigo de Yuliza, -Ya veo, fuiste tú quien dio a conocer donde estábamos para que Edgard y Eduardo pudiesen atacar- pateó el cuerpo, miró esas dos cosas y se los colocó, limpió las quimeras y se armó de valor para luchar contra el de blanco.

Era una pelea a muerte, ya que era un destructor con un gran estilo de pelea, pero Klauss estaba perdiendo y comenzó a correr a la colina pero es vencido, de pronto aquel destructor saca un estilo de hacha y lo lanza, el arma golpea la piedra, parte del brazo y el pecho, esto provoca que Klauss caiga rodando y quedé ahí tirado soltando el humo celeste.

-Ahí terminó- dije al ver que todos los destructores se alejaban felices, -Realmente no, pero creo que es mejor que Marcelo te cuente todo- me miró Dante, -No sé que más preguntar o decir, todo esto me ha dejado algo preocupado, ¿esto va a pasar?- miré preocupado a Dante, -Esto pasó y pasará siempre, ya que está escrito en el destino de todos los Klauss- se levantó, -¿No lo puedo cambiar?- también me puse de pies, -Ya has cambiado muchas cosas, pero todo va a suceder exactamente igual, no tiene caso buscarle más alas a la mariposa que vuela tranquila por un bosque y destruye ciudades a la vez, es lo que está escrito- se despide, -Ahora, ¿qué harás?- pregunté, -Seguiré estudiando, dibujando y por supuesto iré a ver tu cara a cara con Marcelo- desapareció, miro al lugar y me doy cuenta que es solo un salón negro, me acerco a un lugar y veo que está escrito algo "¿Quién fue esa niña que habló con Klain?", me alejo y me siento a pensar en la respuesta.

Despierto confuso, pero por lo menos sé lo que va a ocurrir aquel veintitrés de Octubre, me duele aceptarlo que perderé y deberé buscar a niños similares a los demás, además no quiero quedar con heridas graves, ¿quién habrá sido aquella niña que le contó todo aquello a Klain? Me acomodo y coloco mis brazos tras la cabeza, hay muchas dudas aún en mí.

Klauss


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