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guerra

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Hola T!
hoy les quiero compartir algo de mi arte[?] ... Sin mas que decir, los dejo con algunos poemas:


Como las flores solo hay dos.

Como las flores solo hay dos,
una entre la maleza fría de los andes
que crece arrogante al poniente
y en contra del sol.
La otra; aquí,
a dos paso según conté,
hermosa flor de arrebatos turbios,
me inundas con los coloridos turnos,
me infectas del polen
y tus adorables cúmulos.

Como las flores solo hay dos,
una exótica planta sin nombre
de sombrero color perla,
y la otra;
¿Qué hay de la otra?
Aun nada, siempre nada,
eres hermosa flor a la que no resisto,
tu encanto, la fragancia,
el nombre ya conocido,
Rubí como la joya, solo que más tibia, más viva.

Como las flores solo hay dos,
pero solo una,
solo tú;
flor, encanto de los dioses
ama a este mortal
o liquídalo con la indiferencia de tus roces.


Gendarme.

Cerrando los ojos,
inmersión profunda
en las aguas turbias
de mis flácidas corneas
y los cálidos rojos.

Mirada en retrospectiva,
monumento a la caída,
muros, cienes,
elaboradas marquesinas,
la cede de mis fieles.

Fieles espectros,
sombras de lo que fue
alojados en mis huesos
comiendo de mis sueños
entre los coágulos,
justo ahí; en los centros.

Me encuentro donde menos,
encontré la conciencia,
los restos,
la encontré donde menos,
en mi nódulos,
justo ahí; daños internos.

Es donde veo,
clavado en el centro,
tus manos tomando,
desgarrando. Infiriendo
que muero.

Veo tus ganancias,
me saca de las estancias,
te ahorras amarme,
falso gendarme,
dices me cuidas
frotando las heridas.

Es donde siento,
justo en el centro,
tus manos tomando,
frotando. Infiriendo
que muero.


Roca lasciva.

Años reducidos a turnos de cuatro horas,
amor infringiendo leyes; mentalidad postora.
Me dueles Rubí; piedra ruborosa,
me hieres al sentir, mariposas en la boca.
Te conocí; dulce soñadora,
y con las mismas córneas,
lubricas; mujer de heridas dadora.
Abiertas las entrañas,
lentejuelas doradas las que no extrañas,
soy amor de ratos turbios
y acompañante oculto
para días lluviosos; o escasos julios.
Roca, fría agonía,
peregrina vacía
que cohibida ansías; durmientes pesadillas
o la muerte antes que tu mirada junto a la mía.


Musa.

No puedo autonombrarme poeta
cuando plagio,
cuando asalto tu belleza
para plasmarla a mi puño y letra.
Es injusto y te doy el mérito,
eres hermosa lírica ya compuesta
y yo solo un delincuente con la coartada perfecta.

Extraigo la luz de tus ojos,
aunque la intensión va más lejos,
fingiendo ser un poeta,
me presento con una caja
de cristal y de oro los remaches,
para robarte el corazón
con poemas de mi bóveda secreta.

Con oro un joyero; el Fabergé.
Con musa sobrada
el poeta no es poeta,
es solo quien transcribe la belleza
que por ahí se pasea.


A México.

Vinimos en rocas, bacterias intrínsecas,
multiorganismos en defecto
y las voces de las estrellas
que esculpen en nuestra retina los sueños.
Arte de quien dice lo que escuchamos
y aunque sea un mensaje oculto
que no forma parte de las dimensiones adecuadas
y nos trata como crisálidas
al dormir con los ojos agrietados
y las mentes por lapsos en otro lado.

Somos la refinada especie de la ecléctica galaxia,
somos homínidas bestias caídas en la roja magma
y rocosa estancia,
somos la herencia azteca colocada sobre la cactácea,
sufrimos de las asperezas del suelo
y los afilados bordes,
pero en el verde sustento de las lágrimas esmeraldas
nos vimos reflejados en la cruda fragancia.
En la imposición del fuerte devorando con certeza,
águila enhiesta, meca del nopal.

Nacidos en las afueras de la galaxia,
crecidos por siglos en la tierra de extraños tintes
verde, blanco y rojo,
ocēlōpilli, guerrero élite
de nuestras murallas imperceptibles,
invisibles barreras del aliento
y la palabra que se grita sobre las cumbres,
punta de pirámides, voz de Huītzilōpōchtli
rey de reyes, creador de naciones
México-Tenochtitlan.


Poema de un esquizofrénico.

El gobierno me vigila,
hay un hombre que me sigue hace dos horas,
mi conciencia me asesora,
me infesta de seguridad
pero como no ver la sobrada realidad.
El televisor nos custodia,
cámara tras el cristal,
el radio me escucha,
la interferencia su charla tras escuchar.
Quise investigar,
internet, otro lugar no muy ideal,
en libros o revistas,
mis huellas son autopistas
guiando hacia un solo lugar,
me persiguen día y noche,
no me puedo ocultar.
He destruidos todo,
todo lo que atraiga cerdos al lodo,
cerré las ventanas,
convertí esto en una lata,
jaula de Faraday,
capsula aislada de cualquier agencia,
cualquiera que sea,
mi propia diligencia, mi propia bandera,
nadie se entera,
estoy solo huyendo por tierra
cuando el gran ojo puede mirar desde fuera.
Satélites, son las cinco y diez,
es hora, el reloj de torre es cuando se demora,
lo noté, un segundo más que a cualquier otra,
lo noté, es clave,
es el lapso en que el cometa de acero,
creado por quien temo,
es cuando ronda, cuando mi cabeza está expuesta,
la hora en que me escondo bajo la mesa
y espero mi jaula disperse
las radiaciones de las que ya soy presa.
Quiero ser elocuente, no puedo,
las ideas llueven,
letras de sopas, manjares elocuentes,
me dicen entre paredes
y la niña en el expediente,
me guía por donde la gente,
por donde estoy a salvo,
dice;
es la hora de los encantos,
11:11:11 solo eso,
menos de un segundo, mi calma mi anhelo,
solo dos por cada veinticuatro,
solo dos razones para deslucir los viejos encantos.
Corre, tengo los pases directos,
entre el acervo de rocas bajo los cuatro cielos,
encontré dos pases, rocas esenciales,
según me dijo, toma y corre durante horas,
no ingieras alimentos,
corre al menos diez
y después bajo el soneto,
el que el trovador plateado ha compuesto,
ponle monedas y los dos pases,
serás libre de las mentes perspicaces,
solo aguanta el hueco en el estomago
y la sed que seca tus dedos,
solo evita los medicamentos,
solo los frascos naranjas,
solo esos con tu nombre y horarios,
evita pagar honorarios
a los indiciados con infiltrados abogados,
evita la luz del sol
y ver a las gaviotas de dos en dos,
son simples pedazos de un mapa bien trazado,
son indicaciones algo dispersas
y sin razón aparente,
tómate la frente y cuenta hasta tres,
mira el reloj son las cinco y diez,
vuelve a la jaula,
solo vuela justo donde estas,
eso dijo la niña del vestido azul
y los ojos verdes,
la niña de rostro familiar y un poco endeble,
solo dijo vuela, no veas atrás,
el daño es aquí y no allá,
solo vuela noble alcatraz,
pósate en tu nido del atlántico,
tu nuevo destino, tu hogar en noruega,
vuela y empieza un vida nueva,
la cual empieza con tu entereza,
tus migrañas y las causas,
el cerebro mentiroso
y las entrañas inmersas en el concreto,
gris y rojo,
solo fue un vuelo de cuarenta pisos
sin vuelta por tus arrojos.


Pecas naranjas.

Sobre una roca, la más grande que nunca vi,
parada frente a la salida del sol
y con los zapatos carmesí.
Un reflejo en tus ojos,
el de mar y rocas afiladas frente a ti,
un olor en tus pelirrojos,
uno que jamás olí.

En una mañana fresca con brisa azul mar,
se podía saborear la sal
y tu fragancia natural.
Se sentía una cálida muestra,
el cosquilleo del sol,
a pesar del viento fresco, del cálido olor,
a pesar de nuestro anhelos,
a pesar de mi sinsabor.

Aún seguía viéndote con ese mismo rubor,
tus mejillas, rosadas como flor de cerezo,
y aun a pesar de eso,
la timidez encantadora,
como tus mejillas rosadas
resaltan con las pecas naranjas, suaves
como tú ya sabes,
las amo junto a tus gestos y encantos,
junto a los dedos y muecas,
junto a tu espalda y boca,
junto a tu cabello que me avoca,
y la hendidura en tu vientre,
amo cada imperfecto acento en tu pálido cuerpo,
cada razón que te vuelve única.

Cada palabra, cada actuar inseguro,
cada que digo o dejo de decir algo,
cada acción que me puso aquí y ahora,
viéndote sobre la gran roca,
acosándote, esperando voltees para ver tu sonrisa roja,
para correr a decirte lo mucho que debí decir antes de ahora,
y te vi,
caíste al vacío con fin,
las rocas, el ambiente fresco,
la brisa y a pesar de que fuiste amada
y nunca lo supiste,
a pesar de que la mañana que elegí para escribirte
y corrí para mostrarte,
fue mi debilidad a contemplarte, sin aviso,
verte ahí mismo,
sobre la roca donde parecías un ángel
de alma pura.
Dios, ¿quién hace tan perfecta escultura?
para abrumarla con lágrimas,
para colmarla con soledad,
para asediarla con un cobarde.

Tal vez sea mi culpa,
tal vez debí decirle,
tal vez ya es muy tarde,
tal vez ahí abajo me aguardes,
saltare para alcanzarte,
fue un vida vacía pero allá donde te encuentras
tal vez no me calle.


Un mal día para morir.

La niebla densa entre callejones
y pasajes de danza mórbida,
recluso en un área lírica y a la ves vívida,
soñé que inerme existía
y el sueño en un sueño me aclaro
lo sutil que el mensaje me blandía.

El frió, el ahogo, el cansancio
y sobre todo el miedo,
el terror que empapaba en los huesos,
me sentía vacío
con la sensación,
esa donde tu basto ceño se eriza
descubriendo tu piel quebradiza,
donde se pone todo trágico
y los sentidos no responden rápido.

Congelado y no por el álgido clima,
ni por la fina brisa,
me quedé petrificado por el tono rosado
de la brisa agitándose de lado,
cayendo insipiente sobre mi costado
con una pose que hasta hoy es mi legado.

Si vas por la noche profunda
entre la cortina oscura,
si caminas sobre melodías secas,
donde los ecos son atemporales,
donde se mezclan los lamentos
y aullidos enfermos,
moribundos gemidos restando sentido,
restando mis entrecortados latidos,
unificando escalofríos, los míos.

Aun no veo nada
y es seguro que no lo vea,
aun no eh sentido nada
y no es necesario que lo sienta,
lo sabes, está ahí,
no se quien sea ni la razón de estar aquí,
solo escogí un mal día,
uno malo para morir,
hace frió y llueve,
es oscuro y tenue,
es un mal día para morir.


Cavidades deudoras.

Aletargada agonía; el más puro candor,
¿Amor? - Lo dudo
y el agobiante calor.
Doncella incrustada; color del Rubí,
dama acosando a sabiendas de lo que fui.
Dos candiles enhiestos al cielo,
señalando a dios o lo más cercano a ello.
Las manecillas que te mantiene erguida,
cinco y siete; siete y cinco,
el vientre expuesto; intrínseco.
Aroma a las entrañas, dolor que adoras
y mi caricia entre paredes,
entre cavidades deudoras.
sientes, imploras lasciva
y con palabras efímeras,
majestuosa babel de mentiras.
Como esporas endebles,
inseminando de tu mano,
con el arma prestada; estandarte que blandes.
No hay placer más turbio,
ni dolor más sincero,
no hay calor incomodo,
ni acción más fúnebre,
es el rubor de mil colores,
pena de penas de saturados los sabores.
Como el arrebato de la dignidad
no hay más que solo sentarse y saborear.
Estás placida, fetiche a merced,
solo déjate tentar,
arnés en la espina dorsal, los trémulos dedos,
el flagelante tocar.
Solo piérdete, abandona sin dejar,
tu cuerpo al límite,
entre el cielo y Xibalbá.
Al costado del trono; ¡Jamás!
más digno; sobre el cronos,
sin límite, sin domo.
Sí, entre demonios, entre claveles rojos.
Sí, entre ángeles de dorsos rotos.
Sí, el averno cavidad de placeres
y tus adentros, el pincel y de colores adornos.
Sueños, delirios,
estás aferrada a tus lívidos,
armonía entre sabores e insípidos,
bebe de la fuente, bebe amor mío.


amor


Sin mas que decirles les recuerdo que si gustan pueden pasar por mis otros post. Espero disfrutaran de los escritos, se aceptan comentarios,correcciones, ideas, todo siempre y cuando sea constructivo.

por su atención: ¡Gracias totales!

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