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lo que no decimos (coincidir-cuento-Marisol)

Arte7/18/2010

Es verdad. Nunca decimos todo lo que pensamos. Aunque a veces nos jactemos de francos y sinceros. Siempre lo somos según nuestros propios términos. Por ejemplo, quisimos a alguien, pero callamos. ¿Por qué?
Razones varias. Por temor a que no nos respondan como esperamos, miedo a el frío que surge cuando alguien calla.
¿Cómo saber que reacción causarían nuestras palabras? Es tan difícil.
Las palabras quedan atrapadas en nuestro cuerpo, mente y con el tiempo. Poco a poco van muriendo. Tal vez preferimos conservar una buena amistad en lugar de una mala relación amorosa.
Tantas palabras hay muerto en mi.
Como no quiero que eso siga pasando, los torturo a ustedes escribiéndolas…como siempre gente linda, linda…gracias por coincidir...soy Marisol A.












Ella se marcharía. Ya no la vería más. Estaba sentado junto a ella deseaba decir tantas cosas, pero las palabras no salían de su boca. Todas se quedaban acumuladas en su mente.
Le diría que la quería, más que a nada en el mundo, le rogaría que se quedara junto a él, que sin ella sería muy doloroso continuar viviendo, que con ella se marcharían sus sueños sus ilusiones, su único amor. Que al partir le arrancaría el corazón, que era su mundo. Aunque sonara cursi se lo diría, era lo que sentía era imposible para él seguir callando, no soportaría su partida. Le diría que juntos enfrentarían todos los problemas, ya que solo juntos serían invencibles, que nadie podría separarlos, era evidente, eran el uno para el otro, eran almas gemelas debían permanecer juntos separados morirían, el cuerpo seguiría vivo, respirando, comiendo, riendo talvez pero sus almas morirían en el instante en que se separaran.
Pero las palabras se negaban a salir de su boca. Y solo permanecía sentado junto a ella… en silencio.


¿Por qué no hablaba?
Seguro no la amaba como tantas veces le había dicho.
Ella se iría en cuestión de minutos y él ahí solo permanecía callado como si nada le importara. Tal vez era así y nada le importaba.
Tantas veces le había dicho que la amaba, que ella lo era todo para él. Y ahora que necesitaba saber si significaba realmente algo para él; él solo callaba.
Y si ella hablaba, si olvidaba su orgullo y le decía todo lo que sentía, todo lo que realmente deseaba decirle. Que lo amaba más que a nada en ésta vida y en la próxima, (si es que la hay).
Que no importaba lo que hubiera sucedido o lo que los demás pensaran, que lo amaba, que deseaba permanecer junto a él toda su vida, que no podría vivir sin él.
Que la ayudara a olvidar, que la volviera a amar.
Que lograrían superar cualquier dificultad, pero solo si permanecían juntos.
¿Por qué callaba?
Como deseaba besarlo, acariciarlo.

Cuanto deseaba besarla, abrazarla, sentir el calor de su cuerpo una vez más. Ya era tarde ella no olvidaría, ella ya no lo amaba. Todo estaba perdido. El tren se acercaba.

El tren ¿Por qué tan pronto?
Lo besaría, le diría que no la dejara marcharse, que ella no quería marcharse. Lo miró, se lo diría. Él miraba su reloj. Seguro estaba esperando que el tren se apurara en llegar.

Ya es la hora, no puede ser. ¿Por qué tan pronto?
Se lo diría, no importaba nada, el orgullo no importa si se encuentra el verdadero amor. Y ella lo era estaba seguro de eso. Sabía que la amaría por el resto de su vida, desde el primer momento en que la miro a los ojos. Pero ella no lo miraba, tomo su maleta, solo desea alejarse de mi.

Solo mira su reloj, ni siquiera se quiere despedir. Le molesta mi presencia lo puedo sentir intranquilo. Nada de lo que vivimos parece importarle si fuera así me diría algo, cualquier cosa, solo vasta una palabra suya para que yo me quede a su lado. Pero nada solo calla, mejor será apurar éste momento, tomar mi maleta, y aunque se rompa mi corazón y mi alma me duela el resto de mi vida debo alejarme.
Él calla, si hablara, si dijera algo, una palabra solo una.

Esta apurada por irse. ¿Por qué se aleja así de mí?
Creí que me amaba, bueno es mejor así.
Me falta el aire, no puedo respirar. Aún no se aleja y ya me hace falta.
Si dijera algo, una señal algo. La amo, ¡Dios cuanto la amo!
No lograré vivir sin ella, me duele el pecho, creo que es mi corazón.
Moriré, moriré sin ella.

- Ya llegó tu tren, dame, te ayudo con la maleta.
- Gracias, esta pesada.
- Bueno listo, ya esta abordo.
- No te preocupes estaré bien.
- Cuídate.
- Lo haré.
- Cuidado ya sube o te dejaran.
- Adiós.
- Si adiós, buen viaje.
- Adiós.


Marisol


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