Cui, Curí o Conejillo de indias
Dicen que el cui es un animal muy delicado y fácil de sacrificar para su consumo, por eso no entiendo la manera como lo hacen en el Putumayo, pues me parece un poco grotesca.
Una vez le pregunté a una de las personas con las que trabajo que si le gustaba el cui y me dijo que no, por la manera como lo mataban, que le parecía muy horrible y por eso no lo comía, le dije entonces que me explicara como era que lo hacían y la respuesta fue breve: lo cogen de la cabeza y le dan palazos en el hocico hasta que esté echando suficiente sangre para que se ahogue.
El relato me pareció brutal, por lo cual un día le pregunté a una señora que los preparaba que si no había otra manera de matarlos, y me dijo: “yo a mis cuis los quiero mucho por eso no los dejo morir así de esa manera”. Un poco esperanzada con esta introducción, pensé que después de todo no es tan traumático para estos pequeños animales morir tan trágicamente; pero la historia siguió, “yo primero los golpeo en la nariz pero poquito porque me da mucho pesar, y cuando ya están como a punto de morir, para que no sufran mucho, con una pinza les arranco los ojos y ahí mismito se mueren”… Me quedé sin aliento, si eso era mejor que dejarlos morir ahogados en su propia sangre, ¿que podría ser peor?…
En Mocoa no se vende todos los días este platillo, sólo los asan los fines de semana, así que si se quiere uno en semana deben pedirlo con anticipación donde las señoras o “mayorcitas”, como les dicen allí, quienes por tradición los han preparado; eso si, mucho ojo a la hora de pagar, revíselo bien, porque le pueden salir con uno muy pequeño y como no es que sea muy barato que digamos pues es mejor que le preparen uno grandecito. A propósito uno de estos puede costar $30.000, a mi me cobraron lo mismo por uno de mas o menos la mitad de este, y ni modo porque como yo no fui por él, no tuve la oportunidad de verlo antes de pagar, ni modo, me dieron en la cabeza.
Yo prefiero entonces que no me muestren como los matan, prefiero verlos ya muertos, sin pelos, aliñados o asados; dispuesta a comérmelo, ya que para mi gusto es una carne sabrosa, tiene un cierto sabor a carne madurada y medio ácida que le da un toque exótico. A las personas que no tienen problema con los escrúpulos se lo recomiendo es una buena manera de salir de la rutina y de innovar con nuevos sabores.

Dicen que el cui es un animal muy delicado y fácil de sacrificar para su consumo, por eso no entiendo la manera como lo hacen en el Putumayo, pues me parece un poco grotesca.
Una vez le pregunté a una de las personas con las que trabajo que si le gustaba el cui y me dijo que no, por la manera como lo mataban, que le parecía muy horrible y por eso no lo comía, le dije entonces que me explicara como era que lo hacían y la respuesta fue breve: lo cogen de la cabeza y le dan palazos en el hocico hasta que esté echando suficiente sangre para que se ahogue.
El relato me pareció brutal, por lo cual un día le pregunté a una señora que los preparaba que si no había otra manera de matarlos, y me dijo: “yo a mis cuis los quiero mucho por eso no los dejo morir así de esa manera”. Un poco esperanzada con esta introducción, pensé que después de todo no es tan traumático para estos pequeños animales morir tan trágicamente; pero la historia siguió, “yo primero los golpeo en la nariz pero poquito porque me da mucho pesar, y cuando ya están como a punto de morir, para que no sufran mucho, con una pinza les arranco los ojos y ahí mismito se mueren”… Me quedé sin aliento, si eso era mejor que dejarlos morir ahogados en su propia sangre, ¿que podría ser peor?…


En Mocoa no se vende todos los días este platillo, sólo los asan los fines de semana, así que si se quiere uno en semana deben pedirlo con anticipación donde las señoras o “mayorcitas”, como les dicen allí, quienes por tradición los han preparado; eso si, mucho ojo a la hora de pagar, revíselo bien, porque le pueden salir con uno muy pequeño y como no es que sea muy barato que digamos pues es mejor que le preparen uno grandecito. A propósito uno de estos puede costar $30.000, a mi me cobraron lo mismo por uno de mas o menos la mitad de este, y ni modo porque como yo no fui por él, no tuve la oportunidad de verlo antes de pagar, ni modo, me dieron en la cabeza.

Yo prefiero entonces que no me muestren como los matan, prefiero verlos ya muertos, sin pelos, aliñados o asados; dispuesta a comérmelo, ya que para mi gusto es una carne sabrosa, tiene un cierto sabor a carne madurada y medio ácida que le da un toque exótico. A las personas que no tienen problema con los escrúpulos se lo recomiendo es una buena manera de salir de la rutina y de innovar con nuevos sabores.