Hector Escobar, fuera de su posición y visión como el papa negro del neosatanismo, es un poeta que conserva el ritmo y la métrica del soneto, llegando a estructurarlo y llevar a cabo su arte en relación al conteo de letras y no de silabas como se hace habitualmente; en este poema en especial, la estructura poética se lleva a cabo a partir del conteo de letras y es así como cada verso sostiene 20 letras en su haber, dicho autor ha escrito un libro donde esta premisa matematica se encuentra inalterable durante despliegue poetico.
He aquí una muestra de ello:
Ciudades de piedra pura,
plaza y casas de granito,
en su centro un monolito
alza su punta a su altura.
Con su pico de ave oscura
la noche grazna su grito;
con su chillido maldito
horada la sombra impura.
En las pétreas ciudades
de inmemoriales edades
sólo la sombra gobierna.
La sombre sume el pasado
de lo pétreo innombrado
en su profunda cisterna.
El libro de los cuatro elementos ( Tierra "XVII" )