Y se había sentado a orillas del río, a la luz de la luna; su única lampara, como era su ritual. Pensaba en la mujer que solo en sueños había tocado, de piel tan suave como seda y cabellos ondulados como nubes. A quien no podía ver el rostro, pues siempre que lo intentaba; despertaba.
Obsesionado, pues con su amor, decidió anotar todo lo que recordaba sobre ella. Escribía todos los detalles, como lugares y escenarios; tanto desde una playa, o un bosque, hasta inclusive otros planetas. Le había soñado como un anciano matrimonio, como compañeros de clase e inclusive como a una doncella que era raptada y cual bravo caballero la rescataba.
Escribió libros y libros sobre su amada, pero por cada hoja que terminaba, se desesperaba mas, pues deseaba con todo su ser que fuese real. Tan desesperado estaba, que empezó a escribir con su propia sangre, esperando que ella se materialice, dándole un poco de su propia vida.
Mientras continuaba extinguiendo su vida y sabiendo que se acercaba el fin, se sintió alegre, ya que dormiría sin volver a despertar; por siempre con su amada.
Obsesionado, pues con su amor, decidió anotar todo lo que recordaba sobre ella. Escribía todos los detalles, como lugares y escenarios; tanto desde una playa, o un bosque, hasta inclusive otros planetas. Le había soñado como un anciano matrimonio, como compañeros de clase e inclusive como a una doncella que era raptada y cual bravo caballero la rescataba.
Escribió libros y libros sobre su amada, pero por cada hoja que terminaba, se desesperaba mas, pues deseaba con todo su ser que fuese real. Tan desesperado estaba, que empezó a escribir con su propia sangre, esperando que ella se materialice, dándole un poco de su propia vida.
Mientras continuaba extinguiendo su vida y sabiendo que se acercaba el fin, se sintió alegre, ya que dormiría sin volver a despertar; por siempre con su amada.