Hace poco empecé a tener sueños muy extraños y me dediqué a aprovechar la aplicación de notas de mi celular para rescatarlos de un olvido inminente. Podría calificar esto como un cuento por la forma en que lo presento. Pero no es algo que haya nacido de una imaginación "voluntaria". Simplemente traté de darle cierta estructura y sentido previo a un pequeño análisis.
Este cuento trata de reflejar lo mas fielmente posible un sueño que tuve los últimos días.
Si les gusta leer con un sonido haciendo de atmósfera pongan esto.
Era mañana tarde y noche, era la selva, era un bosque. Sudábamos, era el sol furioso y sus lenguas de fuego rojo. Mas no sentíamos calor, no sentíamos sed, no teníamos hambre. Solo era la fatiga, solo el dolor en el pecho. Era una sombra negra y mortal sobre el rostro.
Llegaron por fin, no tenían mucha más vida que el cuerpo agonizante que arrastraban. Estaban vacíos. No escuchaban. Simplemente se dejaron caer contra un árbol y dejaron arrodillado.. eso.
Eso habló, nos miró. No lo escuchamos.
La piel del rostro le colgaba como una máscara grotesca. Era amarillento y húmedo. Parecía hinchado. El resto es parte de un recuerdo borroso, que también me gustaría olvidar.
Gritó.
Un segundo después había un charco de viseras, larvas y líquidos putrefactos delante de el. Luego cayó, había muerto hace mucho.
Miré a los soldados que lo habían traído y solo encontré cadáveres. Miré a mis compañeros y descubrí que había estado todo el tiempo solo.
Caminé.
Una cueva se abría ante mi como un tajo en la roca. Un sonido áspero y profundo me atrapó. No veía nada, no sentía nada. Mi cuerpo solo era una onda que se distorsionaba y deformaba. No podía respirar.
Vi un altar, vi velas. Vi figuras erguidas que parecían ser veneradas desde el principio de los tiempos. Vi sus rostros desvanecerse apenas intentaba verlos.
No sabría decir cuánto tiempo pasó. Si existió algo distinto a esto no lo recuerdo. Mi mente se nubla en cada intento. Cada vez que recuerdo la imagen de aquel cuerpo descomponiéndose frente a mí, me parece algo que pasó hace instantes ¿Realmente sucedió?
Cruzo cientos de pasillos, altares, salas. Muchas veces en la oscuridad absoluta. Todo es igual. Las mismas paredes de roca sin ventanas. Los mismos pasillos angostos. Los mismos ídolos sin rostro.
La misma certeza de que no puedo morir. La misma sensación de eternidad y la vaga idea de que todo recuerdo no es más que un engaño.
PD: No me maten con los puntos o las comas. No son mi fuerte, pero podría dejarlo mejor. La cuestión es publicarlo antes de que me parezca horrible.
Este cuento trata de reflejar lo mas fielmente posible un sueño que tuve los últimos días.
Si les gusta leer con un sonido haciendo de atmósfera pongan esto.
Pesadilla
Era mañana tarde y noche, era la selva, era un bosque. Sudábamos, era el sol furioso y sus lenguas de fuego rojo. Mas no sentíamos calor, no sentíamos sed, no teníamos hambre. Solo era la fatiga, solo el dolor en el pecho. Era una sombra negra y mortal sobre el rostro.
Llegaron por fin, no tenían mucha más vida que el cuerpo agonizante que arrastraban. Estaban vacíos. No escuchaban. Simplemente se dejaron caer contra un árbol y dejaron arrodillado.. eso.
Eso habló, nos miró. No lo escuchamos.
La piel del rostro le colgaba como una máscara grotesca. Era amarillento y húmedo. Parecía hinchado. El resto es parte de un recuerdo borroso, que también me gustaría olvidar.
Gritó.
Un segundo después había un charco de viseras, larvas y líquidos putrefactos delante de el. Luego cayó, había muerto hace mucho.
Miré a los soldados que lo habían traído y solo encontré cadáveres. Miré a mis compañeros y descubrí que había estado todo el tiempo solo.
Caminé.
Una cueva se abría ante mi como un tajo en la roca. Un sonido áspero y profundo me atrapó. No veía nada, no sentía nada. Mi cuerpo solo era una onda que se distorsionaba y deformaba. No podía respirar.
Vi un altar, vi velas. Vi figuras erguidas que parecían ser veneradas desde el principio de los tiempos. Vi sus rostros desvanecerse apenas intentaba verlos.
No sabría decir cuánto tiempo pasó. Si existió algo distinto a esto no lo recuerdo. Mi mente se nubla en cada intento. Cada vez que recuerdo la imagen de aquel cuerpo descomponiéndose frente a mí, me parece algo que pasó hace instantes ¿Realmente sucedió?
Cruzo cientos de pasillos, altares, salas. Muchas veces en la oscuridad absoluta. Todo es igual. Las mismas paredes de roca sin ventanas. Los mismos pasillos angostos. Los mismos ídolos sin rostro.
La misma certeza de que no puedo morir. La misma sensación de eternidad y la vaga idea de que todo recuerdo no es más que un engaño.
FIN
PD: No me maten con los puntos o las comas. No son mi fuerte, pero podría dejarlo mejor. La cuestión es publicarlo antes de que me parezca horrible.