Un mural comunista en el centro de Bucarest Es dificil encontrar restos de las creaciones culturales de los 44 años de comunismo rumano, despues de la persecución, destrucción y censura efectuada por los anticomunistas que tomaron el poder tras el golpe de estado de diciembre de 1989. En realidad, tampoco es fácil encontrar hoy apenas ejemplos de la poderosa industria rumana construida durante el socialismo, tras la destrucción de toda la riqueza productiva del pais en los años 90 (es decir, cuatro millones de puestos de trabajo de los ocho que existian en diciembre de 1989). Sin embargo, en pleno centro de Bucarest, y bastante poco publicitado, por supuesto, existe un precioso mural con temática socialista, en la pared trasera del actual Museo del Campesino rumano, hasta 1990 Museo del Partido Comunista. En los años 60, cuando el edificio albergó el entonces Museo Lenin-Stalin, se construyó un nuevo cuerpo arquitectonico, respetando el estilo del edificio anterior, individualizado por un gran mosaico alegorico de la lucha de la clase obrera rumana contra la explotación capitalista. Cuando los trabajadores rumanos conquistaron el poder y crearon la Republica Popular Rumana, en 1948, bajo la vanguardia del entonces Partido de los Trabajadores Rumano, aliado con el resto del movimiento democrático del pais, se crearia, en un edificio ubicado en la céntrica Plaza Victoria, el Museo de la historia del comunismo nacional (en 1953 Museo Lenin-Stalin, y tras los años 60 Museo de Historia del Partido de los Trabajadores y del Movimiento Democratico de Rumania). Como hemos dicho, en homenaje a la lucha de liberación llevada a cabo por los obreros y campesinos de Rumania contra la explotación de la clase capitalista, el nuevo cuerpo del edificio se culminó con un precioso mosaico alegórico que es, quizás, el único que se ha dejado en pie en Bucarest, y de los pocos que han quedado en pie en todo el pais. Toda una joya que merece la pena conservar y que tras la reinstauración del capitalismo en 1990 se ha relegado al olvido y a ser considerado, como el resto de la rica y prolífica cultura socialista, que estaba al servicio de la clase trabajadora y no de unos cuantos privilegiados, como una creación menor y sin valor artístico (seguramente por el gran valor que tienen como recuerdo de aquellos tiempos en los que los delincuentes y parásitos, acostumbrados a enriquecerse por el trabajo de otros, eran tratados como tales).
Muralismo rumano en bucarest
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