Hola mundo taringuero, quiero ser parte de esta gran comunidad, no se por donde comenzar, pero me animo a mi primer post.
Y hasta que le agarre la mano, les dejaré un poema, para romper el hielo, y ver si me hacen un lugarcito entre ustedes.
En esta noche
en esta noche tan oscura,
me acerco a tu orilla
buscando
el origen de tu aliento.
Contéstame.
No me abandones.
Sin tu amor
mis palabras se secan
como los pastos de enero.
Como la tierra resquebrajada
y árida,
mi voz abandonada
erra
por valles de silencio.
Contéstame
y seguiré la mágica estela
de tu antiguo aroma.
Guíame,
quiéreme,
tómame,
hiéreme,
acaríciame.
No temas.
El color de mi sangre
no manchará tu alba vestidura.
Quiero sentir
tu espina en mi garganta
y mi alma derramada en versos
cantando.
Más allá del silencio,
por encima del odio,
más,
más allá de toda torcedura,
cantando,
cantando.
Aquí estoy
en medio del verano
ofrendándome,
dándole la intimidad
de mi garganta
para que tu voz anide
en estos días míos
que te ofrezco.
Acéptame,
seré tu mensajero,
tu servidor fiel
y enamorado.
Afírmame
sobre esta tierra,
a veces,
tan oscura.
Dame las razones
para seguir cantando
y cantándote.
Guíame
acaríciame,
hiéreme,
pero tómame.
Acepta
estos días míos
que te ofrezco.
Dame tu voz,
que tuya es mi garganta.
Saludos a todos!
Y hasta que le agarre la mano, les dejaré un poema, para romper el hielo, y ver si me hacen un lugarcito entre ustedes.
En esta noche
en esta noche tan oscura,
me acerco a tu orilla
buscando
el origen de tu aliento.
Contéstame.
No me abandones.
Sin tu amor
mis palabras se secan
como los pastos de enero.
Como la tierra resquebrajada
y árida,
mi voz abandonada
erra
por valles de silencio.
Contéstame
y seguiré la mágica estela
de tu antiguo aroma.
Guíame,
quiéreme,
tómame,
hiéreme,
acaríciame.
No temas.
El color de mi sangre
no manchará tu alba vestidura.
Quiero sentir
tu espina en mi garganta
y mi alma derramada en versos
cantando.
Más allá del silencio,
por encima del odio,
más,
más allá de toda torcedura,
cantando,
cantando.
Aquí estoy
en medio del verano
ofrendándome,
dándole la intimidad
de mi garganta
para que tu voz anide
en estos días míos
que te ofrezco.
Acéptame,
seré tu mensajero,
tu servidor fiel
y enamorado.
Afírmame
sobre esta tierra,
a veces,
tan oscura.
Dame las razones
para seguir cantando
y cantándote.
Guíame
acaríciame,
hiéreme,
pero tómame.
Acepta
estos días míos
que te ofrezco.
Dame tu voz,
que tuya es mi garganta.
Saludos a todos!