La Espera
Casi toda nuestra vida es espera, vivimos en vísperas perpetuas de sucesos que cuando ocurren resultan ser también vísperas.
La persecución de una cosa ya es la cosa, lo cual señala la importancia de la víspera en los placeres del cuerpo y del espíritu, la espera es parte indisoluble del goce, pero solo cobra sentido cuando el goce ocurre sino hay placer, si nadie acude a nuestra cita, la espera no forma parte de la cosa, sino que es un tormento independiente.
El tiempo de nuestra vida que pasamos esperando, es infinitamente más amplio de lo que duran los sucesos esperados.
Pero aunque todo lo que este fuera de la espera dure poco o nada, esos sucesos son los que resignifican la espera los que le dan sentido aunque no duren nada y aunque no existan siquiera como vivencia, en verdad el resultado de la espera iluminan el tiempo que se espero.
En este sentido el pasado puede ser modificado, un desengaño modifica la espera, la tiñe de indignidad, el cumplimiento del deseo en cambio convierte la espera en placer, quiere decir que el futuro ilumina el pasado y lo resignifica. Una muerte digna da sentido a una vida miserable y viceversa.
No cualquier tardanza es espera, el mero paso del tiempo no es suficiente para configurarla, por empezar la espera es una actitud consciente y esta relacionada con un hecho cuyas características se conocen de antemano o bien se presienten o se conjeturan, por eso los hechos que no reúnan estas condiciones se denominan inesperados.
La espera, junto con la demora la dilación en sus formas realistas o fantásticas son un recurso artístico.
Lo que hay que decir es que los procesos de mejoramiento o degradacion implican una espera esta espera puede ser la del personaje o del heroe para coronar sus deseos para hallar lo buscado para conquistar su saber, pero también puede ser la espera del lector o del espectador para llegar a la clausura de las secuencias artísticas, toda espera esta salpicada de indicios, indicios que nos hacen presumir la cercanía la lejanía o la imposibilidad del cumplimiento de nuestras pretensiones, las aves que vemos desde la cubierta de la Santa María son indicios de tierra firme, el casamiento con otro señor de una dama que nos dejo es indicio que ya no volverá con nosotros.
No seria desatinado pensar que la espera se sostiene y se renueva con los indicios positivos.
Casi toda nuestra vida es espera, vivimos en vísperas perpetuas de sucesos que cuando ocurren resultan ser también vísperas.
La persecución de una cosa ya es la cosa, lo cual señala la importancia de la víspera en los placeres del cuerpo y del espíritu, la espera es parte indisoluble del goce, pero solo cobra sentido cuando el goce ocurre sino hay placer, si nadie acude a nuestra cita, la espera no forma parte de la cosa, sino que es un tormento independiente.
El tiempo de nuestra vida que pasamos esperando, es infinitamente más amplio de lo que duran los sucesos esperados.
Pero aunque todo lo que este fuera de la espera dure poco o nada, esos sucesos son los que resignifican la espera los que le dan sentido aunque no duren nada y aunque no existan siquiera como vivencia, en verdad el resultado de la espera iluminan el tiempo que se espero.
En este sentido el pasado puede ser modificado, un desengaño modifica la espera, la tiñe de indignidad, el cumplimiento del deseo en cambio convierte la espera en placer, quiere decir que el futuro ilumina el pasado y lo resignifica. Una muerte digna da sentido a una vida miserable y viceversa.
No cualquier tardanza es espera, el mero paso del tiempo no es suficiente para configurarla, por empezar la espera es una actitud consciente y esta relacionada con un hecho cuyas características se conocen de antemano o bien se presienten o se conjeturan, por eso los hechos que no reúnan estas condiciones se denominan inesperados.
La espera, junto con la demora la dilación en sus formas realistas o fantásticas son un recurso artístico.
Lo que hay que decir es que los procesos de mejoramiento o degradacion implican una espera esta espera puede ser la del personaje o del heroe para coronar sus deseos para hallar lo buscado para conquistar su saber, pero también puede ser la espera del lector o del espectador para llegar a la clausura de las secuencias artísticas, toda espera esta salpicada de indicios, indicios que nos hacen presumir la cercanía la lejanía o la imposibilidad del cumplimiento de nuestras pretensiones, las aves que vemos desde la cubierta de la Santa María son indicios de tierra firme, el casamiento con otro señor de una dama que nos dejo es indicio que ya no volverá con nosotros.
No seria desatinado pensar que la espera se sostiene y se renueva con los indicios positivos.