¡Hola Taringa!
Este post es para celebrar el primer aniversario de “”.
Por lo que se les presenta tres de las actividades que hemos realizado desde que nació la comunidad.
La primera de estas actividades fue crear un cuento colectivo., donde quien tenía que aportar un párrafo y dejar una palabra entre paréntesis, para que la persona que lo continuara la utilizara en el siguiente, dejara otra, y así siguiera hasta el final.
Tenían de plazo una semana para dejar su párrafo el resultado final es el siguiente.
La noche la sorprendió en medio del bosque, casi desnuda y sin fuerzas. Sus piernas temblaban y sus manos estaban manchadas con sangre que no era suya y despojos de piel entre las uñas, largas y curveadas.
Sólo tenía un zapato, lleno de lodo y descocido, su ropa hecha jirones y lágrimas recorriéndole la cara. Había matado al amor de su vida, y ahora no huía de su crimen, sino de su maldición, su apetito voraz y su sed de sangre, y más sangre.
Las luces de un automóvil la deslumbraron, los recuerdos se volcaban contra su consciencia. Su voz, su mirada, sus gritos, su sangre, su sabor, sobre todo esto último, el cual guardaba como un tesoro maldito en su paladar, acompañado por la culpa.
El clavo que había utilizado para asesinarlo ahora estaba lleno de sangre y restos de su piel, estaba clavado en una larga vara astillada por la fuerza del impacto, los gritos aun retumbaban en mi cabeza y no podía soportar más.
La muerte, sus aromas, se cuelan por cada recoveco de su cuerpo, siente repugnancia de su propia presencia, llora, llora, los jardines florales del amor, hoy le necrosan de culpa, de dolor, caen tres lagrimas por un abismo...
La luna llena alumbraba a una joven que buscaba a su novio que se había perdido en el bosque. Su novio había sido asesinado por aquella mujer. Al encontrarlo, la pobre novia no entendía porqué le había sucedido eso a su novio, y de pronto un automóvil llegó, se estacionó y la puerta se abrió...
Del interior salió un hombre, de mirada penetrante y rostro áspero. Azotó la puerta y le preguntó a la joven si no había visto a una mujer con la ropa hecha jirones por ahí.
-Yo soy su padre, la he buscado por los alrededores, pero no he podido dar con ella –agregó y se aproximó a la joven.
Bueno, realmente no soy “su padre”, pero sí su creador. Cuando la concebí sólo era un montón de retazos de cadáveres, pero ahora, es toda una mujer. Sé que no es perfecta, pero bueno, los hijos suelen decepcionar a sus padres. Ahora dime: ¿la has visto? ¡Responde! ¿O quieres que te saque la verdad con mi hacha? Después de todo, tal vez pueda acertar contigo en lo que fallé con ella –dijo con tono intimidante.
Entonces pasó por ahí un hipopótamo de colores que traía un calcetín azul y otro rosa. Se le veía confundido porque no entendía lo que pasaba, se dio cuenta que se había equivocado de cuento y se marchó.
-Azul, ese era su nombre, aquel que le puse por sus hermosos ojos color cielo... que a los míos no han de agradar, con su mirada perdida y soñadora. Me arrepiento tanto de haberla concebido, pues ella es la culpable de que un bastón lleve conmigo por el resto de mi vida,...
¡He aquí que acabaré con su sufrimiento ya que también es el mío!- dijo de forma amenazante y doliente.
-¡Quítate de mi camino si no vas a ayudarme a encontrarla!- Exclamó.
Caminando sobre la obscura plaza encontró a la joven cantada bajo un árbol. Sedienta de ira y dolida por lo que había hecho, pues fue víctima de su propia ira la cual no podía controlar desde hace un tiempo.
Al menos, no desde que se levantó ante ella la memoria de sus ancestros; recordándole constantemente, las atrocidades que ellos habían cometido, royendo lentamente su cordura, corrompiendo su alma. Ahora la manejaba a su deseo. Y ahora la sometían con dolor y odio.
El hombre, silencioso, se acercó, siguiendo la sombra que trazaba el oscuro árbol. Llevaba algo en las manos, y algo aún peor en el corazón.
Pensaba de manera nefasta, muchos pensamientos se enredaban en su oscura mentalidad, pero algo lo hizo titubear. Al ver la mirada de la chica, muy en el fondo despertó aquel sentimiento que no había sentido en mucho tiempo. Un sentimiento que había sido enterrado por sus oscuras acciones en los últimos años, el sentimiento que tuvo con la que una vez fue su verdadero amor, su esposa. Y es que, los ojos de la chica eran los ojos de su ya fallecida esposa, quien de su fresco cadáver había tomado prestado sus ojos para usarlos en su nueva creación, la abominación que ahora se retorcía frente a él, desorientada, asustada, enfurecida...
La chica no entendía nada y lloraba. Perdón, perdón pedía pero ni ella entendía porqué. No tenía la culpa de ser un monstruo, una extraña creación en la mente de un loco. Sus ojos que no eran suyos, sino de ella, lo miraban acuosos. Entonces de pronto, pensó que ya era suficiente y que tenía que destruir para poder ser libre. Agarró un pedazo de vidrio tirado en el suelo y se hizo un tajo en su muñeca derecha pero no sangró. Y entonces siguió llorando.
Fue tal su llanto que… despertó.
Entonces se vio empapada en sudor con cierta desazón en la consciencia. ¿Todo sólo había sido un loco sueño? ¿O acaso había perdido la razón? Se cuestionaba todo, mientras sus ojos se despedían de un mundo incoherente, para despertar en otra locura. Porque de repente notó que su habitación carecía de ventanas, sus paredes estaban acolchonadas, y llevaba puesta una camisa de fuerza.
Atrapada, sí, su cuerpo condenado a un espacio reducido, a una inmovilidad forzada, pero su nariz podía sentir un aroma de tierra, de hojas podridas de bosque, a noche sin luna, a una presa aterrada y titubeante, a una presa agotada por la persecución, a presa aterrada que se revuelve atrapada, a dientes punzantes clavados en una garganta desvalida, a sangre que inunda la garganta golosa, a trozos vivos de carne tragados con placer infinito...
Y entonces, hubo un silencio en su mente, su frenesí mental la dejó ciega por un momento, y cuando pudo recobrar la visión ya no se encontraba en aquella habitación, estaba de nuevo en la plaza, arrodillada detrás de una banca, mirándose las manos impregnadas de sangre fresca, sus ojos azules eran inexpresivos, y tenía hambre, más que nunca.
El hombre que le había encontrado en, ¿acaso un sueño? Seguía ahí, mas ya nunca volvería a levantarse. Su exaltado corazón le decía que se fuese, pero su inestable ser le decía que viera una última vez al ser. Aproximose, con paso indeciso, temiendo por algo que no alcanzaba a comprender.
El cuerpo, en el suelo, inmóvil, pesado. Lo vio de cerca, se arrodilló y notó que estaba cubierto de sangre. Se paró, y al hacerlo le rozo sin querer. Fue repentino y fugaz, pero durante ese momento logró ver todo lo que él había sido, incluso hasta ese ultimo momento en la plaza.
Vio como se acercaba atravesando la oscuridad en pos de la muchacha. Silencioso, aguardando tras ella.
La chica no entiende nada y llora. Le pide perdón, desconsolada.
Ella coge un vidrio. Sabe lo que sigue a continuación. No sangra pero las lágrimas siguen saliendo.
"Es hora de despertar de tu sueño" Le dice un enfermero de blanco, ella abre los ojos y se encuentra con su realidad. Está en un manicomio, en una pieza acolchonada, marcas en sus brazos, en sus piernas, marcas de intentos fallidos de quitarse la vida. Mira, pero ya no ve, no hay ni siquiera una ventana para mirar el sol. No sabe si es de día, si es de noche, si él estará vivo o muerto, si aún hoy después de tantos años, aún la recordará. Intenta hablar pero no puede, está atrapada en su mente. Las pastillas que le da el enfermero la hacen despertar y dormir a la vez. Llora y en sus lágrimas se le va el dolor. Su cara antes llena de color está del color de las paredes acolchadas. Sus ojos del color del cielo que hace tiempo que ya no ve se cierran y vuelve a su sueño.
El tiempo había pasado ya, quizás rápido para algunos, pero no para ella.
La habían encontrado a tiempo, ¿para su suerte o su desgracia? No importaba ya. ¿Qué venía ahora? Ya no había rastros de aquella que alguna vez fue. Sus ojos miran con desgano cómo el blanco de las paredes parece nunca varias. Como su vida entera se volvió eso... un blanco interminable, un ir y venir de pasos resonantes en los pasillos. ¿Era eso vida acaso? Costaba verlo así. Pero entre tanto martirio aún había un rayo de esperanza. Un pequeño pedazo de cielo donde resguardarse. Y no era más que en los ojos de aquel enfermero. Lo veía cada día. Misma hora, mismo lugar. Mismo procedimiento. Jamás le había dirigido la palabra. Ni tan siquiera una sonrisa, pero falta no hacía. Se deleitaba solo con el poder observarlo. Él era su cielo. Su paraíso. Aún cuando no lo supiera. Pero eso iba a cambiar...
Ella no se permitiría sentir amor por nadie. En su cabeza sólo había lugar para el dolor, la confusión y el castigo, por lo que tenía que tomar una decisión con consecuencias letales. En la balanza de la vida sólo descansaban dos posibilidades; convertirse en la desgracia de su “cielo”, o ponerle un punto final a todo esto. Sabía que no soportaría lastimar a su amado y vivir con su muerte en la conciencia, por lo que se armo de valor, contuvo toda la rabia almacenada por días y se arrancó el corazón.
Sólo tenía un zapato, lleno de lodo y descocido, su ropa hecha jirones y lágrimas recorriéndole la cara. Había matado al amor de su vida, y ahora no huía de su crimen, sino de su maldición, su apetito voraz y su sed de sangre, y más sangre.
Las luces de un automóvil la deslumbraron, los recuerdos se volcaban contra su consciencia. Su voz, su mirada, sus gritos, su sangre, su sabor, sobre todo esto último, el cual guardaba como un tesoro maldito en su paladar, acompañado por la culpa.
El clavo que había utilizado para asesinarlo ahora estaba lleno de sangre y restos de su piel, estaba clavado en una larga vara astillada por la fuerza del impacto, los gritos aun retumbaban en mi cabeza y no podía soportar más.
La muerte, sus aromas, se cuelan por cada recoveco de su cuerpo, siente repugnancia de su propia presencia, llora, llora, los jardines florales del amor, hoy le necrosan de culpa, de dolor, caen tres lagrimas por un abismo...
La luna llena alumbraba a una joven que buscaba a su novio que se había perdido en el bosque. Su novio había sido asesinado por aquella mujer. Al encontrarlo, la pobre novia no entendía porqué le había sucedido eso a su novio, y de pronto un automóvil llegó, se estacionó y la puerta se abrió...
Del interior salió un hombre, de mirada penetrante y rostro áspero. Azotó la puerta y le preguntó a la joven si no había visto a una mujer con la ropa hecha jirones por ahí.
-Yo soy su padre, la he buscado por los alrededores, pero no he podido dar con ella –agregó y se aproximó a la joven.
Bueno, realmente no soy “su padre”, pero sí su creador. Cuando la concebí sólo era un montón de retazos de cadáveres, pero ahora, es toda una mujer. Sé que no es perfecta, pero bueno, los hijos suelen decepcionar a sus padres. Ahora dime: ¿la has visto? ¡Responde! ¿O quieres que te saque la verdad con mi hacha? Después de todo, tal vez pueda acertar contigo en lo que fallé con ella –dijo con tono intimidante.
Entonces pasó por ahí un hipopótamo de colores que traía un calcetín azul y otro rosa. Se le veía confundido porque no entendía lo que pasaba, se dio cuenta que se había equivocado de cuento y se marchó.
-Azul, ese era su nombre, aquel que le puse por sus hermosos ojos color cielo... que a los míos no han de agradar, con su mirada perdida y soñadora. Me arrepiento tanto de haberla concebido, pues ella es la culpable de que un bastón lleve conmigo por el resto de mi vida,...
¡He aquí que acabaré con su sufrimiento ya que también es el mío!- dijo de forma amenazante y doliente.
-¡Quítate de mi camino si no vas a ayudarme a encontrarla!- Exclamó.
Caminando sobre la obscura plaza encontró a la joven cantada bajo un árbol. Sedienta de ira y dolida por lo que había hecho, pues fue víctima de su propia ira la cual no podía controlar desde hace un tiempo.
Al menos, no desde que se levantó ante ella la memoria de sus ancestros; recordándole constantemente, las atrocidades que ellos habían cometido, royendo lentamente su cordura, corrompiendo su alma. Ahora la manejaba a su deseo. Y ahora la sometían con dolor y odio.
El hombre, silencioso, se acercó, siguiendo la sombra que trazaba el oscuro árbol. Llevaba algo en las manos, y algo aún peor en el corazón.
Pensaba de manera nefasta, muchos pensamientos se enredaban en su oscura mentalidad, pero algo lo hizo titubear. Al ver la mirada de la chica, muy en el fondo despertó aquel sentimiento que no había sentido en mucho tiempo. Un sentimiento que había sido enterrado por sus oscuras acciones en los últimos años, el sentimiento que tuvo con la que una vez fue su verdadero amor, su esposa. Y es que, los ojos de la chica eran los ojos de su ya fallecida esposa, quien de su fresco cadáver había tomado prestado sus ojos para usarlos en su nueva creación, la abominación que ahora se retorcía frente a él, desorientada, asustada, enfurecida...
La chica no entendía nada y lloraba. Perdón, perdón pedía pero ni ella entendía porqué. No tenía la culpa de ser un monstruo, una extraña creación en la mente de un loco. Sus ojos que no eran suyos, sino de ella, lo miraban acuosos. Entonces de pronto, pensó que ya era suficiente y que tenía que destruir para poder ser libre. Agarró un pedazo de vidrio tirado en el suelo y se hizo un tajo en su muñeca derecha pero no sangró. Y entonces siguió llorando.
Fue tal su llanto que… despertó.
Entonces se vio empapada en sudor con cierta desazón en la consciencia. ¿Todo sólo había sido un loco sueño? ¿O acaso había perdido la razón? Se cuestionaba todo, mientras sus ojos se despedían de un mundo incoherente, para despertar en otra locura. Porque de repente notó que su habitación carecía de ventanas, sus paredes estaban acolchonadas, y llevaba puesta una camisa de fuerza.
Atrapada, sí, su cuerpo condenado a un espacio reducido, a una inmovilidad forzada, pero su nariz podía sentir un aroma de tierra, de hojas podridas de bosque, a noche sin luna, a una presa aterrada y titubeante, a una presa agotada por la persecución, a presa aterrada que se revuelve atrapada, a dientes punzantes clavados en una garganta desvalida, a sangre que inunda la garganta golosa, a trozos vivos de carne tragados con placer infinito...
Y entonces, hubo un silencio en su mente, su frenesí mental la dejó ciega por un momento, y cuando pudo recobrar la visión ya no se encontraba en aquella habitación, estaba de nuevo en la plaza, arrodillada detrás de una banca, mirándose las manos impregnadas de sangre fresca, sus ojos azules eran inexpresivos, y tenía hambre, más que nunca.
El hombre que le había encontrado en, ¿acaso un sueño? Seguía ahí, mas ya nunca volvería a levantarse. Su exaltado corazón le decía que se fuese, pero su inestable ser le decía que viera una última vez al ser. Aproximose, con paso indeciso, temiendo por algo que no alcanzaba a comprender.
El cuerpo, en el suelo, inmóvil, pesado. Lo vio de cerca, se arrodilló y notó que estaba cubierto de sangre. Se paró, y al hacerlo le rozo sin querer. Fue repentino y fugaz, pero durante ese momento logró ver todo lo que él había sido, incluso hasta ese ultimo momento en la plaza.
Vio como se acercaba atravesando la oscuridad en pos de la muchacha. Silencioso, aguardando tras ella.
La chica no entiende nada y llora. Le pide perdón, desconsolada.
Ella coge un vidrio. Sabe lo que sigue a continuación. No sangra pero las lágrimas siguen saliendo.
"Es hora de despertar de tu sueño" Le dice un enfermero de blanco, ella abre los ojos y se encuentra con su realidad. Está en un manicomio, en una pieza acolchonada, marcas en sus brazos, en sus piernas, marcas de intentos fallidos de quitarse la vida. Mira, pero ya no ve, no hay ni siquiera una ventana para mirar el sol. No sabe si es de día, si es de noche, si él estará vivo o muerto, si aún hoy después de tantos años, aún la recordará. Intenta hablar pero no puede, está atrapada en su mente. Las pastillas que le da el enfermero la hacen despertar y dormir a la vez. Llora y en sus lágrimas se le va el dolor. Su cara antes llena de color está del color de las paredes acolchadas. Sus ojos del color del cielo que hace tiempo que ya no ve se cierran y vuelve a su sueño.
El tiempo había pasado ya, quizás rápido para algunos, pero no para ella.
La habían encontrado a tiempo, ¿para su suerte o su desgracia? No importaba ya. ¿Qué venía ahora? Ya no había rastros de aquella que alguna vez fue. Sus ojos miran con desgano cómo el blanco de las paredes parece nunca varias. Como su vida entera se volvió eso... un blanco interminable, un ir y venir de pasos resonantes en los pasillos. ¿Era eso vida acaso? Costaba verlo así. Pero entre tanto martirio aún había un rayo de esperanza. Un pequeño pedazo de cielo donde resguardarse. Y no era más que en los ojos de aquel enfermero. Lo veía cada día. Misma hora, mismo lugar. Mismo procedimiento. Jamás le había dirigido la palabra. Ni tan siquiera una sonrisa, pero falta no hacía. Se deleitaba solo con el poder observarlo. Él era su cielo. Su paraíso. Aún cuando no lo supiera. Pero eso iba a cambiar...
Ella no se permitiría sentir amor por nadie. En su cabeza sólo había lugar para el dolor, la confusión y el castigo, por lo que tenía que tomar una decisión con consecuencias letales. En la balanza de la vida sólo descansaban dos posibilidades; convertirse en la desgracia de su “cielo”, o ponerle un punto final a todo esto. Sabía que no soportaría lastimar a su amado y vivir con su muerte en la conciencia, por lo que se armo de valor, contuvo toda la rabia almacenada por días y se arrancó el corazón.
@tmhd, @K-1101, @Lady-Death, @morteze,
@Ranteshereje, @Frikilosofo, @Chavelafuentes, @Nataliamex,
@Ross-Cordova, @leon_amml, @lex147, @Yazz009,
@Andryvirtual, @redblak_monster, @TatoFlash y @CamilleCourtois
@Ranteshereje, @Frikilosofo, @Chavelafuentes, @Nataliamex,
@Ross-Cordova, @leon_amml, @lex147, @Yazz009,
@Andryvirtual, @redblak_monster, @TatoFlash y @CamilleCourtois
La segunda actividad que se les mostrará se llamó "Arte Poética". El objetivo era crear un texto que nos permitiera saber por qué escribimos, cuál es la función que le atribuimos a nuestras palabras, la razón que guía nuestro canto, conocer y compartir qué es lo que motiva nuestra pluma, de la manera como cada cual lo percibía.
@Ranteshereje
La prosa puede ser un megáfono, amplificando palabras que sangran, que denuncian los hedores del progreso… puede ser una luz o fuego fatuo en medio de la oscuridad, buscando conciencias con las que interactuar, un megáfono amplificando mis gritos reptando entre los recovecos de libertad buscando un receptor… denunciando las ruinas del Estado… la destrucción de medio, la contaminación de las musas, la vejación del arte… todo eso con promesas de un futuro, que si bien no tengo claro, se que lo debemos construir en comunión, e intentar ir llenando la calle gris de colores de esperanza, invitando a soñar el mañana.
El verso puede levitar entre los vientos
Jugar en el entorno
Perderse entre los árboles
Entre las nubes, ser libre por un rato
E invitar a los silfos y las dríades
A danzar eufóricos
Ante lo que puede ser un instante de sentir
Y todo se vuelve sobrecogedor
El pastito se mueve, ¿te saluda?
Los insectos se burlan de mí
Mientras canto, el viento me acaricia.
Jugar en el entorno
Perderse entre los árboles
Entre las nubes, ser libre por un rato
E invitar a los silfos y las dríades
A danzar eufóricos
Ante lo que puede ser un instante de sentir
Y todo se vuelve sobrecogedor
El pastito se mueve, ¿te saluda?
Los insectos se burlan de mí
Mientras canto, el viento me acaricia.
El verso puede tener fiebre
Y soñar delirar majestuosas monstruosidades
Bellos paisajes de colores
Puede fundir los sentidos en medio del caos
Marginando la realidad... crear universos
Para ti para mí, mientras canta a los sentimientos
Y la amada se convierte en tinta
En árbol verde/rojo con manzanas dulces
Y el dolor se transforma en guadañas semi-oxidadas
Y confundido puedo comenzar a cantar a un ángel
Pero la locura me puede hacer volverle en demonio
Al dejar fluir mis dedos… las palabras cuan explosiones, emergen.
@tmhd
Escribir es dejarse llevar por una espiral de emociones,
una escalera infinita que te lleva tan alto como tu quieras,
o te deja descender hasta los abismos más insospechados,
te invita a surcar los pliegues de una caracola marina
y nadar en sus olas,
observar las constelaciones y volar más allá del cielo y las estrellas,
o internarnos en nuestra propia intimidad y perdernos en las huellas
que ha dejado el universo en nuestras manos.
@Nataliamex
Y soñar delirar majestuosas monstruosidades
Bellos paisajes de colores
Puede fundir los sentidos en medio del caos
Marginando la realidad... crear universos
Para ti para mí, mientras canta a los sentimientos
Y la amada se convierte en tinta
En árbol verde/rojo con manzanas dulces
Y el dolor se transforma en guadañas semi-oxidadas
Y confundido puedo comenzar a cantar a un ángel
Pero la locura me puede hacer volverle en demonio
Al dejar fluir mis dedos… las palabras cuan explosiones, emergen.
@tmhd
Escribir es dejarse llevar por una espiral de emociones,
una escalera infinita que te lleva tan alto como tu quieras,
o te deja descender hasta los abismos más insospechados,
te invita a surcar los pliegues de una caracola marina
y nadar en sus olas,
observar las constelaciones y volar más allá del cielo y las estrellas,
o internarnos en nuestra propia intimidad y perdernos en las huellas
que ha dejado el universo en nuestras manos.
@Nataliamex
Escribo porque tengo vida, porque mi mente no se calla ni con un trozo de chocolate, y no me deja en paz ni un instante del día.
Escribo porque mis dedos parecen tener mente propia cuando los dejo jugar con un teclado, o garabatear con un bolígrafo.
Escribo porque me gusta soñar con la música de las palabras, el encanto de los versos y el enigma de los puntos suspensivos.
Escribo porque si no lo hago reviento y cuando exploto lo hago en un sinfín de pedacitos multicolores que “no dejan títere con cabeza”, como un confeti radioactivo que carcome cada partícula que me rodea, hasta dejarme vacía, sin ganas de seguir y, en pocas palabras, muerta.
@Sonyabravo
Escribo porque mis dedos parecen tener mente propia cuando los dejo jugar con un teclado, o garabatear con un bolígrafo.
Escribo porque me gusta soñar con la música de las palabras, el encanto de los versos y el enigma de los puntos suspensivos.
Escribo porque si no lo hago reviento y cuando exploto lo hago en un sinfín de pedacitos multicolores que “no dejan títere con cabeza”, como un confeti radioactivo que carcome cada partícula que me rodea, hasta dejarme vacía, sin ganas de seguir y, en pocas palabras, muerta.
@Sonyabravo
Al escribir me deshebro,
me enmaraño,
me hago nudo
y me hago seda.
Soy gusano,
el sol,
la tela,
el timbre de tu voz
y el tacto de mi silencio.
Escribo para ahogar mis latidos,
darle sentido a mis gritos,
y darle oídos a mi razón.
@BelquisMaso
me enmaraño,
me hago nudo
y me hago seda.
Soy gusano,
el sol,
la tela,
el timbre de tu voz
y el tacto de mi silencio.
Escribo para ahogar mis latidos,
darle sentido a mis gritos,
y darle oídos a mi razón.
@BelquisMaso
En señorío sueño empapas al amor.
Palabras que callan lágrimas de voz.
Un silencio de noche oscura corona al corazón.
Tu grito es un desgarro de viento; un eco del amor.
¡Ay! en tu regazo canta su canción el cantor.
Dama vestida de blanco con tus manos finas
los poetas escriben llantos, penas, olvidos,
recuerdos, memorias, y sus cuitas de amor.
Eco que elevas al Cielo en rezos
con tonadas de palabras con palabras de dolor.
¡Ay! en tu regazo canta su canción el cantor.
El cantor hace tuyo su dolor.
Y, tú con multicolor pluma, y
un sustantivo verbo, y sangre de su piel es:
vida, y muerte de carne, y, con alma escribes:
donde la muerte se hace más muerte, la vida es más vida, y el dolor más dolor.
¡Ay! en tu regazo canta su canción el cantor.
Anidas el tiempo en silencioso templo,
que como un Ángel sublimizas la memoria del hombre
por espacios de lunas que no se pueden contar.
¡Ay! en tu regazo canta su canción el cantor…
@NenkaYenu
Abrí las manos para escuchar al mundo,
cerré la mente encontrándome al final.
Obligué al olvido a caer rendido
y la inconsciencia liberada celebró
por todo ese tiempo que reprimió el llanto
la risa y la soledad del inadaptado.
Cayendo en la cuenta ficticia,
despedazando deformes pieles pálidas
desangrándome en cobalto rencor,
hallé sanadoras respuestas inútiles.
El agua abandonó toda deformación
replegándose a los confines de la razón.
Al parecer, me hipnotiza la seducción,
el fulgor de destellos apacibles
lejanos, fugaces y corrientes;
sombras que no se ven
que susurran tras la madera
y juegan con el eco de la habitación
rebalsando de alucinaciones,
purgando el dolor y la realidad.
Amanece otra vez
y esa alma aún a mi lado,
intentado darle un nombre,
algo que no necesita; perfección pasajera
el recuerdo del borrador gastado
las cicatrices manuscritas
y la evidencia en mi puños.
Quise encontrar la idea,
removí la saliva y volteé los ojos.
Otra vez el efecto depresivo
el círculo virtuoso de la escapatoria,
un vicio nocivo de esquivar para alcanzar.
La verdad queda escrita;
la mentira soy yo.
@Ross-Cordova
Para encontrarme a solas con el mar
conversar con el viento
Para acariciar al sol
o atrapar una mariposa en vuelo
Escribo
La tinta es sangre
saliva,
sudor
lágrimas
miel
La tinta fluye
escribo a colores
o en claros oscuros
Escribo...
@Yazz009
Muchos no entienden
No quieren, no pueden
No se dan cuenta
Su mundo es bastante pequeño
Muchos no entienden que la tinta esta en mi ser
En mi sangre y en mi alma
Escribo para ser yo misma
Yo misma de la forma más pura
Única
Simplemente yo misma
Con la tinta en vez de sangre... En mis venas
Las palabras se arremolinan en mi pluma
Y se transforman en versos en el papel
Porque cuando mi alma habla no se puede callar
Porque mi forma de ser esta ahí mismo
En cada una de mis palabras
No necesito nada más
Y no pido que me entiendan
Porque así como el zapatero es a su zapato
Las letras son a mi misma.
@Splash_Foop
Palabras que callan lágrimas de voz.
Un silencio de noche oscura corona al corazón.
Tu grito es un desgarro de viento; un eco del amor.
¡Ay! en tu regazo canta su canción el cantor.
Dama vestida de blanco con tus manos finas
los poetas escriben llantos, penas, olvidos,
recuerdos, memorias, y sus cuitas de amor.
Eco que elevas al Cielo en rezos
con tonadas de palabras con palabras de dolor.
¡Ay! en tu regazo canta su canción el cantor.
El cantor hace tuyo su dolor.
Y, tú con multicolor pluma, y
un sustantivo verbo, y sangre de su piel es:
vida, y muerte de carne, y, con alma escribes:
donde la muerte se hace más muerte, la vida es más vida, y el dolor más dolor.
¡Ay! en tu regazo canta su canción el cantor.
Anidas el tiempo en silencioso templo,
que como un Ángel sublimizas la memoria del hombre
por espacios de lunas que no se pueden contar.
¡Ay! en tu regazo canta su canción el cantor…
@NenkaYenu
Abrí las manos para escuchar al mundo,
cerré la mente encontrándome al final.
Obligué al olvido a caer rendido
y la inconsciencia liberada celebró
por todo ese tiempo que reprimió el llanto
la risa y la soledad del inadaptado.
Cayendo en la cuenta ficticia,
despedazando deformes pieles pálidas
desangrándome en cobalto rencor,
hallé sanadoras respuestas inútiles.
El agua abandonó toda deformación
replegándose a los confines de la razón.
Al parecer, me hipnotiza la seducción,
el fulgor de destellos apacibles
lejanos, fugaces y corrientes;
sombras que no se ven
que susurran tras la madera
y juegan con el eco de la habitación
rebalsando de alucinaciones,
purgando el dolor y la realidad.
Amanece otra vez
y esa alma aún a mi lado,
intentado darle un nombre,
algo que no necesita; perfección pasajera
el recuerdo del borrador gastado
las cicatrices manuscritas
y la evidencia en mi puños.
Quise encontrar la idea,
removí la saliva y volteé los ojos.
Otra vez el efecto depresivo
el círculo virtuoso de la escapatoria,
un vicio nocivo de esquivar para alcanzar.
La verdad queda escrita;
la mentira soy yo.
@Ross-Cordova
Para encontrarme a solas con el mar
conversar con el viento
Para acariciar al sol
o atrapar una mariposa en vuelo
Escribo
La tinta es sangre
saliva,
sudor
lágrimas
miel
La tinta fluye
escribo a colores
o en claros oscuros
Escribo...
@Yazz009
Muchos no entienden
No quieren, no pueden
No se dan cuenta
Su mundo es bastante pequeño
Muchos no entienden que la tinta esta en mi ser
En mi sangre y en mi alma
Escribo para ser yo misma
Yo misma de la forma más pura
Única
Simplemente yo misma
Con la tinta en vez de sangre... En mis venas
Las palabras se arremolinan en mi pluma
Y se transforman en versos en el papel
Porque cuando mi alma habla no se puede callar
Porque mi forma de ser esta ahí mismo
En cada una de mis palabras
No necesito nada más
Y no pido que me entiendan
Porque así como el zapatero es a su zapato
Las letras son a mi misma.
@Splash_Foop
Yo soy mis ojos arteriales. Soy mis manos que zumban, soy mis dedos que se agrietan.
Soy el ruido endemoniado, que divide las mandíbulas. Yo chasqueo con rapiña las cutículas de cada estrofa,
Quiero desplomarme y no volver a levantar los muslos. Yo iré piedra por piedra en los renglones de una ostentación,
Yo atropello esos grilletes que agarran por la lengua a los periodistas, hay un tizne huracanado que a mis palmas grita lírica, y que cubre mis muñecas con sangraza.
Yo soy el núcleo de un cosmos girando alrededor de mi musculatura, que juega a ser verídico. Que se amarra a un reflector fundido, que se cuelga de un mantel de entrañas...
Vivo en un papel magreado, por huesos de tragedia y crudeza convulsiva.
Voy a recostarme en un tropel en blanco, para que siga la manada de tecleos.
Que cuando se abra de piernas la Señora Inspiración, y muestre sus pechos dormidos, y desde el cielo aborte las palabras; llegue una humareda partida en hebras como llegan cada noche las canciones que silba un carnicero; bien arrechas y enamoradas.
Y la tercera y última actividad que se les enseñará en este post, fue la elaboración de un cadáver exquisito. En el que cada participante debía de escribir un verso, línea o idea, para completar un poema colectivo, cumpliendo con dos exigencias:
1) Debían tomar como base de su aporte un color y 2) No se debían repetir los colores.
Tenían de plazo una semana y este fue el resultado.
Soy el ruido endemoniado, que divide las mandíbulas. Yo chasqueo con rapiña las cutículas de cada estrofa,
Quiero desplomarme y no volver a levantar los muslos. Yo iré piedra por piedra en los renglones de una ostentación,
Yo atropello esos grilletes que agarran por la lengua a los periodistas, hay un tizne huracanado que a mis palmas grita lírica, y que cubre mis muñecas con sangraza.
Yo soy el núcleo de un cosmos girando alrededor de mi musculatura, que juega a ser verídico. Que se amarra a un reflector fundido, que se cuelga de un mantel de entrañas...
Vivo en un papel magreado, por huesos de tragedia y crudeza convulsiva.
Voy a recostarme en un tropel en blanco, para que siga la manada de tecleos.
Que cuando se abra de piernas la Señora Inspiración, y muestre sus pechos dormidos, y desde el cielo aborte las palabras; llegue una humareda partida en hebras como llegan cada noche las canciones que silba un carnicero; bien arrechas y enamoradas.
Y la tercera y última actividad que se les enseñará en este post, fue la elaboración de un cadáver exquisito. En el que cada participante debía de escribir un verso, línea o idea, para completar un poema colectivo, cumpliendo con dos exigencias:
1) Debían tomar como base de su aporte un color y 2) No se debían repetir los colores.
Tenían de plazo una semana y este fue el resultado.
COLORES
El rojo nutre las mejillas de las rosas
irrigando mis arterias,
colmando de latidos mi pecho,
como olas cálidas que desaparecen un suspiro
y se elevan hasta el cielo.
La luz de tus ojos tiene destellos
que pintan mi corazón de amarillo,
cálido como el sol del medio día
y con el suave perfume de las margaritas.
Azul profundo, misterioso, abundante
lleno de oleajes de sal,
o de nubes de algodón con la que juegan los ángeles
Azul, inmenso como la esperanza
mar que renueva mi vida, cielo que me invita a volar
a través de estas líneas.
Verde envolvente, que emerge desde el todo
invitándote a soñar, a crear,
que dota de sentido a los días
Sobrecogedor, que con sus tonalidades magnificas acaricia tu alma
musitando, musitando, libertad....
Su piel blanca como la nieve, perfecta
y apetecible para el tacto, ya no es lo que era antes
para mi,ahora es solo es un recuerdo que me persigue
sin descanso solo para atormentarme.
Pinceladas de lila colorean el cielo al atardecer
Una tenue pantalla despide el día con pasión y gracia.
Marrones eran las hojas que volaban en otoño
marrón como la tierra en el oscuro bosque
marrones como sus ojos.
Gris como las calles,
como la piel de los muertos,
como los ojos del cielo,
como tu recuerdo en mi memoria.
Naranja como el atardecer
Uno de los tantos que juntos compartimos
Tu mirada intensa se quedó en mí
Naranja como lo era mi alma
Tus manos frías me invitaban
A tocarte toda entera
Cuanto te amé, cuanto te amo
Miro el crepúsculo y aún te espero.
El púrpura se confunde,
se pierde entre mis labios cerrados
por el silencio de la muerte
y el frío de tus manos.
Si la noche que me besa es Negra y abundante,
entre una infinidad de estrellas que me acechan,
contemplando mi soledad que se destiñe.
Poco a poco se pierde aquel negro eterno.
O quizá, es la tierra que comienza a cubrir los restos,
de pasado.
Aquella calma y esperanza, que fue mía alguna vez,
hoy me abandonaron.
Pero mi sangre que es furia no,
esta ahí para levantar este occiso cuerpo
y darme color.
Amo tu risa, por que es contagiosa, amo tu piel y tus mejillas cuando te sonrojas, el cual me cautiva y provoca,
El celeste de tus ojos me dejan ver el cielo dulce y claro como lo son tus labios,
hermosa eres como ninguna otra...
Es tu felicidad la que yo mas anhelo aunque deba ser yo quien no la tenga, nada en esta vida podría negar que no la merezcas.
Pues eres la cura para mi soledad y tristeza.
Colillas de cigarrillo cenizas inundan la acera que casi es comisura de tus labios
se quedan ahí al medio mis besos
a destiempo
en soledad
a solemne humo de cigarrillo.
Roza mis mejillas
con la suavidad de una rosa,
con la gracia de una paloma,
con el aleteo de un gorrión.
Roza con tu miel de rosas,
con la ternura de tu aroma,
con tus labios rosas,
rosa de mi corazón.
El ocre se vierte en la hoja en blanco,
en el lienzo, sobre la tela mojada.
Pinta trazos de otoño a invierno,
devolviéndole el calor al tiempo,
y el aroma a piel entre mis sábanas.
Oro de miel,
de néctar divino,
de flores,
de besos y amores,
de sudor en la piel.
Mi corazón, oxidado,
de tono pardo;
está parando,
ya no puede seguir trabajando;
lo han abandonado
y olvidado,
tal como a los bosques y prados
que rodean a ríos y lagos.
Tan claros,
los recuerdos,
están contaminando
mi alma, mi cuerpo,
están inundando
de veneno
mi corazón,
oxidado por el tiempo.
Asomado a tus ojos,
asomado al fondo profundo de tus ojos,
apoyado en el brocal silente de tus mejillas,
contemplando el fondo glauco, casi inmóvil, pero vivo,
donde lanzo mi voz y vuelve como un eco de pestañas,
donde lanzo miradas que vuelven como arroyos de alegría;
una mirada sonora que ondula,
tortuga que se desliza apenas por tus aguas;
carpa que brilla como moneda al fondo de un estanque,
frescura de pozo en tarde de verano...
El jade que emana tu pupila
ha penetrado todos los recuerdos de mi alma,
en esos ojos la ternura se destila
amor, es imposible romper esta crisálida
Índigo de altas esferas,
que vas más allá de mi conciencia,
alcanzando mis sueños.
Me tomas en tu silencio,
canto de mil cantares,
corriente de mil olas recorriendo mis mares,
mis playas, mis costas,
mis anhelos y penas,
hasta ser una con el cielo,
la tierra
y yo.
@tmhd, @K-1101, @Ross-Cordova, @Ranteshereje,
@PabloBorioni, @Frikilosofo, @morteze, @Chavelafuentes,
@Yazz009, @Lady-Death, @rodghar, @leon_amml,
@Niniodepiedra, @Sonyabravo, @Ximena91, @Andryvirtual,
@lorocrecre, @redblak_monster, @MuertoAPuntapies, @Nataliamex,
Muchas gracias a tod@s los que hicieron posible este año de actividades, de las cuales éstas son sólo una muestra.
Y “FELIZ PRIMER ANIVERSARIO”

irrigando mis arterias,
colmando de latidos mi pecho,
como olas cálidas que desaparecen un suspiro
y se elevan hasta el cielo.
La luz de tus ojos tiene destellos
que pintan mi corazón de amarillo,
cálido como el sol del medio día
y con el suave perfume de las margaritas.
Azul profundo, misterioso, abundante
lleno de oleajes de sal,
o de nubes de algodón con la que juegan los ángeles
Azul, inmenso como la esperanza
mar que renueva mi vida, cielo que me invita a volar
a través de estas líneas.
Verde envolvente, que emerge desde el todo
invitándote a soñar, a crear,
que dota de sentido a los días
Sobrecogedor, que con sus tonalidades magnificas acaricia tu alma
musitando, musitando, libertad....
Su piel blanca como la nieve, perfecta
y apetecible para el tacto, ya no es lo que era antes
para mi,ahora es solo es un recuerdo que me persigue
sin descanso solo para atormentarme.
Pinceladas de lila colorean el cielo al atardecer
Una tenue pantalla despide el día con pasión y gracia.
Marrones eran las hojas que volaban en otoño
marrón como la tierra en el oscuro bosque
marrones como sus ojos.
Gris como las calles,
como la piel de los muertos,
como los ojos del cielo,
como tu recuerdo en mi memoria.
Naranja como el atardecer
Uno de los tantos que juntos compartimos
Tu mirada intensa se quedó en mí
Naranja como lo era mi alma
Tus manos frías me invitaban
A tocarte toda entera
Cuanto te amé, cuanto te amo
Miro el crepúsculo y aún te espero.
El púrpura se confunde,
se pierde entre mis labios cerrados
por el silencio de la muerte
y el frío de tus manos.
Si la noche que me besa es Negra y abundante,
entre una infinidad de estrellas que me acechan,
contemplando mi soledad que se destiñe.
Poco a poco se pierde aquel negro eterno.
O quizá, es la tierra que comienza a cubrir los restos,
de pasado.
Aquella calma y esperanza, que fue mía alguna vez,
hoy me abandonaron.
Pero mi sangre que es furia no,
esta ahí para levantar este occiso cuerpo
y darme color.
Amo tu risa, por que es contagiosa, amo tu piel y tus mejillas cuando te sonrojas, el cual me cautiva y provoca,
El celeste de tus ojos me dejan ver el cielo dulce y claro como lo son tus labios,
hermosa eres como ninguna otra...
Es tu felicidad la que yo mas anhelo aunque deba ser yo quien no la tenga, nada en esta vida podría negar que no la merezcas.
Pues eres la cura para mi soledad y tristeza.
Colillas de cigarrillo cenizas inundan la acera que casi es comisura de tus labios
se quedan ahí al medio mis besos
a destiempo
en soledad
a solemne humo de cigarrillo.
Roza mis mejillas
con la suavidad de una rosa,
con la gracia de una paloma,
con el aleteo de un gorrión.
Roza con tu miel de rosas,
con la ternura de tu aroma,
con tus labios rosas,
rosa de mi corazón.
El ocre se vierte en la hoja en blanco,
en el lienzo, sobre la tela mojada.
Pinta trazos de otoño a invierno,
devolviéndole el calor al tiempo,
y el aroma a piel entre mis sábanas.
Oro de miel,
de néctar divino,
de flores,
de besos y amores,
de sudor en la piel.
Mi corazón, oxidado,
de tono pardo;
está parando,
ya no puede seguir trabajando;
lo han abandonado
y olvidado,
tal como a los bosques y prados
que rodean a ríos y lagos.
Tan claros,
los recuerdos,
están contaminando
mi alma, mi cuerpo,
están inundando
de veneno
mi corazón,
oxidado por el tiempo.
Asomado a tus ojos,
asomado al fondo profundo de tus ojos,
apoyado en el brocal silente de tus mejillas,
contemplando el fondo glauco, casi inmóvil, pero vivo,
donde lanzo mi voz y vuelve como un eco de pestañas,
donde lanzo miradas que vuelven como arroyos de alegría;
una mirada sonora que ondula,
tortuga que se desliza apenas por tus aguas;
carpa que brilla como moneda al fondo de un estanque,
frescura de pozo en tarde de verano...
El jade que emana tu pupila
ha penetrado todos los recuerdos de mi alma,
en esos ojos la ternura se destila
amor, es imposible romper esta crisálida
Índigo de altas esferas,
que vas más allá de mi conciencia,
alcanzando mis sueños.
Me tomas en tu silencio,
canto de mil cantares,
corriente de mil olas recorriendo mis mares,
mis playas, mis costas,
mis anhelos y penas,
hasta ser una con el cielo,
la tierra
y yo.
@tmhd, @K-1101, @Ross-Cordova, @Ranteshereje,
@PabloBorioni, @Frikilosofo, @morteze, @Chavelafuentes,
@Yazz009, @Lady-Death, @rodghar, @leon_amml,
@Niniodepiedra, @Sonyabravo, @Ximena91, @Andryvirtual,
@lorocrecre, @redblak_monster, @MuertoAPuntapies, @Nataliamex,
Muchas gracias a tod@s los que hicieron posible este año de actividades, de las cuales éstas son sólo una muestra.
Y “FELIZ PRIMER ANIVERSARIO”
