Apolo ha sido reconocido variadamente como dios de la luz y el sol; la verdad y la profecía; el tiro con arco; la medicina y la curación; la música, la poesía y las artes; y más.
Un dia logró matar a la temible serpiente Pitón que se escondía en el monte Párnas.
Pitón era una bestia terrible que andaba buscando sangre a todas horas. Un monstruo enorme que se dedicaba a matar rebaños de ovejas, vacas, pastores e incluso a bellas ninfas que correteaban por el campo. La población estaba absolutamente desesperada, necesitaban alguien que les ayudase. Y así, suplicando a los dioses, bajó Apolo y se deshizo de la bestia con una lluvia de flechas.
El problema estuvo que tras la hazaña Apolo se volvió terriblemente orgulloso. Se pasaba la vida hablando de sí mismo y presumiendo de su valentía. Su actitud era tan presuntuosa que lo único que hacía durante todo el día era repetir las siguientes palabras:
-"Soy el mejor arquero del mundo.
Nadie puede conmigo."
Aquel mismo día Eros lanzó dos flechas: una de oro y otra de hierro. La de oro con punta de diamante servía para enamorar a la gente, en cambio, la de hierro que tenía la punta de plomo provocaba lo contrario, un rechazo absoluto al amor. Eros mandó la flecha de oro directa al corazón de Apolo y este de inmediato cayó rendido y perdidamente enamorado de Dafne, una de las ninfas más bellas de la región. Pero, ¿os imagináis dónde fue a parar la de hierro? Exacto, en Dafne.
Dafne, no quería saber nada de Apolo, es más cada vez que le veía echaba a correr o se escondía entre los árboles porque le ponía nerviosa lo pesado que era. Pero claro, tanto esquivar, tanto esquivar... no siempre es posible y un día se encontró con él de frente. Apolo aprovechó la ocasión para pedirle que se casará con él pero la respuesta de Dafne no dejó ni un resquicio de duda:
"No me casaré jamás."
"No despreció tu amor Apolo.
Lo que me ocurre es que no quiero el amor de nadie.
Nací libre y quiero seguir siendo libre."
A pesar de las palabras de Dafne, Apolo, , no perdió la esperanza. Lo único que quería era abrazarla, estar con ella, quererla... Pero cuando Dafne se dio cuenta de la obsesión de Apolo le dio miedo , tanto que cuando creyó que Apolo le iba alcanzar se acercó al río Peneo, que en realidad era su padre, y le pidió ayuda.
Peneo cuando la vio tan desesperada se alarmó y decidió ayudarla.
De repente Dafne dejó de correr. Su cuerpo se volvió rígido como una piedra. Una fina costra cubrió su pecho y endureció su vientre, sus brazos se convirtieron en ramas, su cabellera se transformó en copa... Peneo pensó que la mejor manera de ayudar a su hija era despojarle de su forma humana y convertila en árbol, convertirla en el primer laurel que hubo en la tierra.
Cuando Apolo vio lo que había pasado rompió a llorar, roto de dolor se acercó al árbol, se abrazó a él y decidió que ya que no iba a ser su esposa, sería su árbol sagrado, lo adopto como símbolo y con sus ramas hizo una corona.
A partir de ese día el laurel, palabra que en griego significa Dafne, se convirtió en símbolo de gloria de ahí que sus hojas sirvan para coronar a los generales victoriosos y honrar a los más destacados atletas y poetas.