InicioArteEl sueño de Lilia (relato)
hola , el día hoy les traigo un relato que escribió un compañero de la escuela, le recomendé que diera a conocer su relato para recibir retroalimentacion y pudiera mejorar su relato, por pena eligió usar un seudónimo, espero les guste.
Capítulo 1
DEL ENCUENTRO, LA NOTICIA Y LOS MOMENTOS.

-“Por qué te vi aun lo desconozco, solo sé que llegaste y no fue solo para inspiración, creo que eres un ángel y más que ángel, todo.”
El sueño de Lilia (relato)

No supe cómo fue, solo supe que llego, era un día cualquiera viendo por mi ventana que daba hacia una calle tan transitada por gente y autos que iban de un lugar para otro con la excusa de un trabajo de un día normal donde para poder sobrevivir o llevar algo a la mesa se tenía que gastar la energía en la empresa o en la oficina, este era un día soleado de esos en los cuales el calor te abraza tan fuerte que una mínima sombra obscura no era ni siquiera un pretexto para refugiarse de todo ese caos por las ondas crueles del mes de marzo que ya nos acosaba en esos momentos.
Fue que así, que abajo ante tanto recelo y barullo de los días normales, mama cocinaba cuando interrumpiendo mi vista ella asertiva tras tantos llamados que yo decidí no escuchar, insistente me invito por vez tercera a comer el almuerzo matinal de la rutina que siempre me hacía presa entre sus días, entre esas tantas horas, cuando de por si decidí bajar, a mi llegar ella dijo,-Caray Andrés ya van muchas veces que te llamo a qué horas pensabas venir, ya todo comenzó a enfriarse-, a lo que tímido conteste:- Perdona mama estaba viendo por la ventana mientras escribía -,fue que callando y tomando mi lugar para comer me senté, y perdiéndome en el sabor de ese homelet olvide todo, pues ya habían pasado varios días desde que recordé que la respuesta de mi solicitud a la facultad de letras aún no había sido contestada, y de ante mano estremeció en mi ser la idea de no haber sido aceptado cuando de entre tanto mi atención y pensamiento fueron perturbados por el sonido de la puerta que irrumpía aquel momento tan normal de mi vida, mi madre desespera por el llamado solo dijo:-!Vaaan!, cuando sin esperar ella atendía abriendo la puerta, y así de entre sus formas apareció una silueta femenina sutilmente vestida, era la Licenciada Érica de la facultad de letras, en la que entrararia posiblemente; fue así que tan cabal y educada ella me vio y así complemento a tal mirada:-Buenos días tenga usted joven, de antemano ¿es usted Andrés Hurtado Fernández?,-a lo que nervioso conteste afirmativamente,-Bueno el motivo de mi venida ha sido para informarle que fue aceptado dentro de nuestra facultad, con la previa solicitud que usted nos envió, me permito felicitarlo y esperamos la noticia sea de su agrado- dijo sonriente la dama, yo no lo podía creer era increíble lo que me estaba pasando sentía una gran emoción más aun había otra cosa más,-…es así que como usted sabe la facultad pide un requerimiento antes de entrar más formalmente, es por eso que le hago la invitación a que usted siendo pleno escritor redacte una obra de su misma autoría para ser evaluada como examen de ingreso, teniendo como lapso prescrito el 23 de septiembre, siendo enterado que si no entregase tal obra, quedaría removida su entrada a la facultad, sin más deseo despedirme con permiso- fue así que se retiró de mi hogar dejándome con el pensamiento de que podría yo escribir , aun eso lo ignoraba solo sabía que era momento pues para tomar mi pluma y sacar así de ella lo más sutil que nunca antes hubiera sido leído, no espere más y yéndome con un homelt a medias y mi madre vuelta loca con la noticia subí las escaleras hacia mi cueva, mi lugar más predilecto entre tanto de todo mi mundo, para poder así dar a luz a algo inmenso, llegando a el cerré la puerta aliste lápiz papel y comenzó aunque aún nervioso a moldear mi idea.

-...Ya han pasado muchas horas muchos papeles y aun nada ¡demonios!, no sé qué pasa siempre suele ser esto el momento en el que escribo no sé;- decía cuando en mi mente había un holocausto no hallaba que hacer, los papeles en mi cesto de basura sonaban moribundos por las ideas muertas que tenían entre sus renglones, estaba totalmente en ceros; las ideas eran tan escurridizas que ninguna se paraba a querer hacerme compañía, hasta que mi teléfono personal recibía una llamada a la que contestaba

-¿hola…? -No escuchaba a nadie,-¡conteste o colgare…!

-No tienes de que preocuparte mariquita, soy yo Bruno que haces en tu cuartito encerrado, jajaja vamos por que no sales que acaso ya no recuerdas a los amigos comadreja de biblioteca,-Era de suponer que ese era por su tono humorístico y alocado mi mejor amigo de toda la vida Bruno, el cual era un ricachón desbalagado lejos del yugo de sus padres, ese típico niño bien que vestía siempre a la moda, y que creía poderlas todas.

-¡Hey! Hombre vamos bajaras o no, estoy afuera-, mientras en silencio las voces de mi soledad disque inspiradora, me impedían contestarle de buena manera,-...emm claro allí bajo, le conteste más a la fuerza que con un deseo grato de salir, ya que no podía dar el lujo de ausentarme y no escribir, así mejor tomando mi camisa deje de mi hogar con previo aviso a mi madre para dirigirme a donde estaba bruno ya esperándome

-Valla Hombre!, sí que te has tardado pareces toda una señorita, pero a que Andi siempre sigues siendo el mismo loquillo de libros que eh conocido desde pequeño, ¿qué tal te va eh? Bebemos unas copas un café o que te parece jajá-

conteste con una sonrisa a medias, cuando de entre sus lentes de sol me desprendía una mirada picara

-pues un café está bien le dije, cosa que aunque sabía no le agradaría termino por sorprenderme su respuesta, pues él era de ser fiestero y siempre tener una vida llena de gozo entre placeres en los bares típicos de la ciudad, en tanto solo se remitió a decirme que subiéramos a su auto para ir al café más cercano de donde en parte él era dueño, puesto que su padre era un digno magnate que tenía por propiedades casi la mitad de la ciudad, y por si fuera poco casi se creía presidente, no duro mucho para que llegásemos al café donde nos quedaremos por largas horas charlando y asiendo a nuestro recuerdo esos momentos tan locos que vivimos de niños ya que era mucho el tiempo en el que nos veíamos, puesto que Bruno se iba a viajar por el mundo cuando yo solo era un geniecillo, como el señalaba.
novato

Mas no duro mucho para que entre la avenida y un tanto de gente que iba y venía sin saber que, apareciera algo inusual; algo que sería si bien, eso que no encajaba con el ambiente, era una joven de mirada angelical, de esas que arrancan suspiros con una mirada ,pero a la vez muy seria, con cutis, -como dirían los poetas- de azalea, tan exquisita que de ella era una estatura media, que vestía de short y blusa que aunque de escote muy discreto entre dejaba de ver sus brazos, era muy linda que Bruno dejándome de lado me decía sin parar:

-Mira que linda, creo que ha venido de algún lado…-pero ella era tan rara que no se podía adivinar ni siendo vidente su proceder, tenía tanto que sin detalle le quedaba corto el termino de perfecta y todo aquello que se le quisiera adjudicar, pues claro no era de este mundo era de mas allá por su belleza, fue entonces que disparado mi mejor amigo decidió ir por ella y encararla, pero no era de esperar que por su reputación y prestigio alguna chica no quisiera conquistarle ni pasar hasta como se dice a tercer base, puesto que tenía mucha inclinación sexual hacia las mujeres, entonces siguiéndole de cerca salió, y yo junto con él en pro de que no fuese un cretino; le acompañe hasta donde estaba ella, pero daba como resultado que ella no se detenía, era como si el no existiera en ningún momento mas dijo bruno:-que tal damisela, te eh visto desde el café y creo que andas solita, desearía que fueses mi acompañante y quizá podríamos ir a algún lado del que tu estuvieras cómoda que dices, me acompañas-,no podía creer que ella aguantara tantas vulgaridades de parte del que era según mi amigo, pues me daba tanta vergüenza oírlo que no lo soportaba, hasta pensé que muchos en mi caso lo golpearían, sin embargo todo se interrumpió cuando inesperadamente se detuvo en la acera y allí sin más aun con el parloteo de mi amigo solo sutilmente dijo:-NO, ni alzando la voz fue su respuesta, y sonriéndome se retiró de allí yo no lo creía pensaba ante tal echo lo que recibiría mi amigo estaría siendo una cachetada pero no fue así, el por su lado solo se delimito a decirme ante el rechazo de esa que era un ángel:-Sí que todas son iguales,- me decía,-pero sabes llegaras a ser mía escúchalo bien, llegaras y nunca me dejaras ya lo veras, todas caen en algún momento, anda vámonos Andi- fue como de esa manera nos decidimos a emprender la retirada de aquel incidente ,mas por un momento de mi mente no escapaba ella, yo no entendía porque al negarse, a mí que no tenía nada que ver me otorgo una sonrisa, era quizá raro que me negara a no verla puesto que me sentía muy bien al hacerlo y recordarla, ella ya había entrado en mi mente.

-Ya llegamos…-dijo bruno cuando recordé,-te dejo aquí en tu casa tengo que ir con mi padre nos vemos luego Andi-, se retiró como si nada y como si lo que hubiera pasado quedara en instantes lejos de nosotros, fue muy raro, pero viendo mi reloj mi mente ahora pedía que volviera a mi escondite, no había nadie en casa pues supuse que mama habría salido algún lado, y de nuevo fue como así me antepuse a mi escritorio y volví a querer escribir, pero en mis escasos víveres de inspiración de nuevo volvía a caer al pozo de la impotencia creativa, pues no volvía a escribir nada, pero algo pasaba y para calmarme tome mi disco favorito y lo puse en bajo para escucharlo mientras la cama me invitaba a su cauce para recostarme ante todo, no duro mucho y hasta sonó extraño que cerrando mis ojos volviera a mi memoria la sonrisa y mirada de aquella joven que esquiva caminaba por la avenida sin más que su belleza, no podía creerlo estaba de por si en mi mente y encima de eso ya la soñaba, quería despertar al no creerlo pero mi mente, mi cuerpo y mi espíritu impedían que abriese los ojos, todo estaba enfocado en ella de tal forma que era lentos los momentos en los que mi vista en aquel sueño enfocaban a más y más lo que sería el atributo por lo que los más despiadados mercenarios dieran su vida, a eso tan lindo lo llamo su sonrisa, pues claro estaba que desde el momento en que retornamos a mi hogar bruno y yo, en mi peculiar caso yo no olvidaba su sutil sonrisa, ¿Qué me pasaba? No me podía quedar con esto cuando ya no supe más y envuelto en las alas de Morfeo me perdí.

y no fue así que hasta la mañana siguiente mi subconsciente recordara todo esto, mas como de costumbre hoy era un día nublado, el calor y según los pronósticos del radio el sol se había marchado, y ya había amanecido aunque la capa gris del cielo dijera que aún era temprano no era así pues el reloj marcaba contras y yo ya había perdido un día, no sabía que hacer hoy había despertado si bien de nuevo con angustias pues no sabía que escribir, pero por otro lado por mi mente pasan las ansias llamándome a ecos a que con tanto deseo la buscara,-no será que me estoy volviendo loco, que esto es una jugarreta de mi mente,- me decía inconscientemente pero todo llevaba a ella no sabía porque pero ya era más que evidente que ayer por ende de su sonrisa me dejase en esta condición, fue por eso que me mantuve cautivo y divagante por los rincones de mi hogar pensándole hasta que de nuevo fuese a mi esquina mi propio salón que formaba mi cuarto y mi vista me atrajera ver por la ventana que era si bien mi vicio, vicio que compuso por un tiempo mi estado pues estaba tan mal a causa de algo tan espontaneo como era ella, como es ella…

pero no duro mucho para que sin esperar de nuevo volviera a aparecer como si ya tuviera un dejavu, entre la gente caminando siempre ella despreocupada, como la recuerdo desde el primer encuentro; mis ojos se clavaron la seguían a su paso entre toda esa gente ya mi mente no conocía la cordura ni el control tome mi libreta mi mochila y todo lo que hacía falta para poder seguirla entendía solo una cosa debía mirarla, probablemente cruzar algunas palabras con ella pero nunca dejar de contemplarla pues todo giraba en torno a ella esa que me desquiciaba a un punto crítico que ya tenía,de una u/o otra forma tenía que hacerlo. Hasta no supe como llegue tan rápido a la calle corrí entonces tratando de no perderla de vista entre toda esa gente, que como olas del mar me cubrían la vista y el rastro correspondiente para seguirla exhaustivamente, ya quería llegar pero por cosas tan incomprensibles se perdía y yo hacia las piernas suficientes para alcanzarla hasta que entre manzanas, claxons y semáforos toda esa gente paso a ser recuerdo y nomas que puro vil intento de detenerme, pues entramos al parque donde todo ya se volvió quietud y dulce calma para un momento que mi estómago dictaba como nervioso, pues ya estaba ante una divina presencia que me mantuvo entre mis noches como consumidor de insomnio entre sueños y sueños que me alteraban al punto más grande de mi deseo que yo negaba pero que haría, sin saber cómo me hizo estar delante de ella, y pese a que me detuve por ver que ella admiraba un columpio vacío al que decidió subir, mi proximidad hacia ella volvió a no tener respuesta coherente que pudiese explicar hasta el más inteligente de los físicos de la NASA, el tiempo decidió detenerse al vernos clavados entre sí con las miradas, no estaba alterada por mi acercamiento, no podía ni suponer desde mi perspectiva el cómo sería su estado de ánimo solo sabía que ella veía y yo caía rendido ante su esencia y al igual esa su mirada

-Hasta cuando llegarías, te vi desde que entre por esa calle caminando, me mirabas desde la ventana de tu apartamento ¿verdad?, en si pensé que estarías queriendo verme, la verdad que yo también… desde que nos encontramos yo , tú y ese amigo tuyo pero ya no importa, el que me importa eres tú solo tu- tan calmada y distraída dejo salir de entre sus labios las palabras que bien describían perfecto lo que paso, lo que me pasaba ya de por sí, pero volví a no creer que fuera hechicera pues creo y comprendí que ya tenía en su mente que ella me era necesaria
-Por qué te vi aun lo desconozco, solo sé que llegaste y no fue solo para inspiración, creo que eres un ángel y más que ángel, todo- le dije,
-ah si pues, tiendo a suponer que me encantas, y eres de esos chicos que no necesitan ser tan atractivos como para atraer a una chica, de verdad que al verte no me eh equivocado-replico ella, y justamente así daba ella en el clavo a cada uno de los sentimientos, que a mi bien me envergaban en ese preciso instante en el que éramos presas ambos, pues teníamos presente que sentíamos lo mismo desde aquel altercado que tubo mi amigo con ella, fue tan hermoso que ese día creí que lo nublado que se había pronosticado era una vil farsa porque de nuevo mi entorno esclareció por estar a su lado.

Tanto que deje pasar las horas sin que me perturbaran, nos la pasamos charlando de nuestros planes a futuro, de esos momentos libres y de muchas otras experiencias ella vivía con su tía, yo era un chico de casa que solía escapar en ratos para poder escribir, más como no todo fue palabras había espacios para poder ver sus labios de cerca al punto de sentir su piel con mi tacto seguía siendo tan hermosa que volvía a perder el control de lo que pasaba y súbitamente solo tendíamos a charlar entre miradas cuando juntos nos columpiábamos como los niños en aquel parque, que dejo de ser parque, para convertirse en el mejor momento de una vida llena de letras que tenían el sazón perfecto que ella me inspiraba, pues me resultaba grato estar con ella a expensas de que a Bruno le gustara, pero sabía bien que ella solo me prefería a mí, aunque no me lo dijera se sentía y no porque fuera modesto eso de verdad y desde lo más hondo de mi corazón se sentía, pero ya no importaba tanto solo éramos ella y yo.

Ya de camino después de tanto vivido esa tarde, esa mañana, ese día, llegamos a la ubicación de su departamento, era totalmente sencillo no contenía los dotes de un gran palacio, pero era acogedor para subsistir y ella era feliz, pero por si fuera poco se me olvidaba en tanto la incógnita más grande dudaba en pedírselo pero solo lo dije:-te quisiera preguntar si no es mucha molestia ¿cuál es tu nombre quisiera saber?- solo me miro y abriendo la puerta seria y delicada se acercó más de lo normal a mí, me dijo mientras en mi mejilla arrancaba un beso,-Me llamo Lilia Andrés- no podía creer lo que me decía me quede totalmente helado como de costumbre, ahora sí que eso tan inexplicable fue minimizado y se hizo poco contra lo que hizo, solo cerró la puerta y me quede pasmado, y aunque no quería volver a casa comprendía que tenía que ahora si tomar camino a mi aposento teniéndola en mi mente ya no como deseo fugas sino fuertemente plantada en mi cabeza fue como así ante lo obscuro de la calle, y mis pasos por su pacifica acera regrese a casa, dejando mochila al lado, dejando mis pasado atrás y poniéndome a escribir lo que sería las más mayor de mis obras, pues era de suponer que ante todo esto que hoy paso no sería ni lo mas mísero una excusa para no escribir por fin lo que ya representaba en forma mi idea, lo que desgastaría mi tiempo que no solo se tendría entendido como una pérdida de tiempo era pues ya momento de contar el sueño de Lilia.
historias de amor
autor: Fornest Trist.
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