Aquí no puedes entrar
(Relato de vida de una Ruina de Don Juan)
Soy un esclavo sonriente, que se burla del presente
Y se quiere hacer oír
No me asustan las verdades, de no estar entre los planes
Del maldito porvenir
Con tanta tierra en las heridas
Y tanta mugre en los sueños
Se multiplica este enredo, donde quería bailar
Y cuando entre nubarrones de rabia y locura
La puerta de la inocencia volví a tocar
Un cartel me detuvo en la entrada
Donde se leía sin vueltas, ‘aquí no puedes entrar’
No le creo ni un gramo al zodíaco
No le llevo el apunte a la fe
Me desgarro peleándole al hambre
Que ganó por goleada otra vez
De la gente no espero nada
De la vida, algún souvenir
Al amor le escribí unos versos
Titulados: ‘Púdrete San Valentín’
Y cuando cansado, transpirando emociones,
Fui a donde el olvido se hace hospedar
En silencio y perplejo quedé, cuando vi
Un cartel que decía ‘aquí no puedes entrar’
Soy un mamarracho que se hace a un costado
Papel arrugado, medalla de cartón
Pedazo de algo, que duerme con miedos
Que apuntan y disparan justo al corazón
Y si quiere señora, me puedo presentar
Sin pelos en la lengua, ni demasiado coqueteo
Sólo le dejo a usted mi tarjeta:
‘El mejor de los amantes, el peor de los Romeos’
Y cuando rengueando entre desamparos
Llegue a la hasta las puertas de tu colchón
Había colgado, un letrero viejo que decía
‘la casa se reserva el derecho de admisión’
Juan F. Campos
En el Fondo del Cuarto
Va a ser una noche más, abrazado a lo que no aparece
Será una de esas largas apuestas, a lo que siempre vas a perder
Y en el fondo del cuarto, hay un silencio que crece
Cenizas con tu perfume y un boleto con pasaje
A lo que no voy a ser (espero)
Hay un sin fin de preguntas y un cuaderno de respuestas
Sólo con hojas en blanco, que nadie sabe llenar
Un garabato en la tapa, que a veces forma tus ojos
Que seducen a mi enojo a tirarse a descansar
No estás, no te veo, y a veces te pienso, en el fondo del cuarto
Un mamarracho de sueños que suelen pedir limosna
En un tarrito de lata que nunca pueden llenar
Algún pedazo de espejo, al que partí sin clemencia
Cuando un reflejo incoloro, quiso escupir realidad
Hay telarañas y grietas, mucha mugre con tus huellas
Aquellas marcas que un día, no te quisiste llevar
Hay rejunte de tierra, zapatillas sin cordones
Versos que fueron canciones, que nadie supo cantar
No estás, no te veo, y todavía te escucho en el fondo del cuarto
Una birome que no escribe, un almohadón sin relleno
Una cama mal tendida, ropa sucia en un placard
Restos de un póster de Fito, que murió de golpe y en trozos
Cuando un viento que pasaba solo abrió la ventana
Y se invitó a sentar
Hay un retrato sin foto, hay un teléfono roto
Un bolso duerme en el piso al lado de un antifaz
Hay un cinto enroscado, junto a un libro de Dolina
Con el de algún otro autor y una hojita arrugada
Que cansada bosteza y me canta al oído
Esta roñosa canción.
No estás, no te veo, y todavía seguís en el fondo del cuarto
Juan F. Campos
Incompleto
Incompleto,
Como una radio sin Dolina, un ciempiés que no camina,
O Cinecitas sin Dalí, como 'atrás' sin 'adelante'
Un Quijote sin gigantes o The beats sin Let it be
Como una tarde sin mate, un Garrincha sin regate
O un achís sin su ‘salud’, como un niño sin problemas
Algún borracho sin penas y un muerto si ataúd
Hasta no saber qué falta, no hacen falta más intentos
Pa’ entender este momento de silencio en extensión
Voy a ponerme violento si la cosa no mejora
Me cansé de darle soga y changüí al corazón
Incompleto
Como Julieta sin Romeo, Italia sin coliseo
O Lepera sin Gardel, como una costa sin faro
El diablo sin pecados o Francia sin Saint-Michel
Como Rómulo sin Remo, la repisa sin trofeos
O el César sin laurel, como loco sin agonía
Fito Páez sin Sabina y Miguel Ángel sin Moisés
Sigo pateando descalzo, por los vidrios de la vida
Que trajeron de regalo un enjambre de desazón
Voy a ponerme violento si la cosa no mejora
Me cansé de darle soga y changüí al corazón
Incompleto
Como ángel sin sonrisa, Picasso sin Monalisa
O Dalila sin Sansón, como poeta sin locura
Una vida sin amargura o esta impúdica canción
Lo mismo que aquel jilguero que nunca quiso cantar
Soy un ‘tire’ sin ‘empuje’ o un Montt que no dibuje,
Parezco la vieja España sin la puerta de Alcalá
Voy a ponerme violento si la cosa no mejora
Me cansé de darle soga y changüí al corazón
Aunque sí le faltan partes se me terminó el aguante,
Voy a dar por terminado este bodrio de canción
Juan F. Campos
Lengua de serpiente
Estaba sola de día
Y de noche jugaba al embrujo
Para cazar pobres diablos que entran a su colección
Yo me burlaba de ellos, pensando “alimentan su orgullo”
Sin darme cuenta que el próximo diablo, iba a ser yo
Me sonreía despacio
Y se sentaba de lado, me miraba tratando de darme,
Una buena impresión
Era más fácil que el mundo de golpe, esté en buenas manos
A que esa noche no terminara en su mismo colchón
La noche sola,
Se despedazaba entre nubarrones
Que hacían del cielo, un óleo perfecto para descansar
Amanecimos, juntando pedazos de un sueño perdido
Y entre ladridos de “chau y hasta luego” me mandó a mudar.
Tenía ganas de masticarle su ego maldito
Pero su encanto sólo me hacía quererla abrazar
“Conformate con ser de una noche”
Me dijo al oído
“Ni con cuarenta vidas por delante podrías,
Ser algo más”
A la otra noche,
Fui a buscarla con aires de victoria
Pero duré, lo mismo que un sueño paseando en Vietnam
Sencillamente, largó sin clemencia un crudo “no quiero”
Y terminé boxeando a la noche, en la barra de un bar.
Son de esas hadas
Que cumplen deseos de un solo día
Que juegan sucio con la fantasía y la realidad
Era perfecta para conseguir lo que se proponía
Inigualable, cuando a eso mismo quería desechar
Víctima pobre
De su peligrosa lengua de serpiente
Quema asentirlo, pero es imposible, no confesar
Que si este ángel con malos modales, volviera a buscarme
Después de todo, sabiendo qué sigue, volvería a aceptar
Tenía ganas de masticarle su ego maldito
Pero su encanto sólo me hacía quererla abrazar
“Conformate con ser de una noche”
Me dijo al oído
“Ni con cuarenta vidas por delante podrías,
Ser algo más”
Juan F. Campos
(Éstas son algunas nomás, si el post se lleva bien con los lectores iré actualizando, saludos)
(Relato de vida de una Ruina de Don Juan)
Soy un esclavo sonriente, que se burla del presente
Y se quiere hacer oír
No me asustan las verdades, de no estar entre los planes
Del maldito porvenir
Con tanta tierra en las heridas
Y tanta mugre en los sueños
Se multiplica este enredo, donde quería bailar
Y cuando entre nubarrones de rabia y locura
La puerta de la inocencia volví a tocar
Un cartel me detuvo en la entrada
Donde se leía sin vueltas, ‘aquí no puedes entrar’
No le creo ni un gramo al zodíaco
No le llevo el apunte a la fe
Me desgarro peleándole al hambre
Que ganó por goleada otra vez
De la gente no espero nada
De la vida, algún souvenir
Al amor le escribí unos versos
Titulados: ‘Púdrete San Valentín’
Y cuando cansado, transpirando emociones,
Fui a donde el olvido se hace hospedar
En silencio y perplejo quedé, cuando vi
Un cartel que decía ‘aquí no puedes entrar’
Soy un mamarracho que se hace a un costado
Papel arrugado, medalla de cartón
Pedazo de algo, que duerme con miedos
Que apuntan y disparan justo al corazón
Y si quiere señora, me puedo presentar
Sin pelos en la lengua, ni demasiado coqueteo
Sólo le dejo a usted mi tarjeta:
‘El mejor de los amantes, el peor de los Romeos’
Y cuando rengueando entre desamparos
Llegue a la hasta las puertas de tu colchón
Había colgado, un letrero viejo que decía
‘la casa se reserva el derecho de admisión’
Juan F. Campos
En el Fondo del Cuarto
Va a ser una noche más, abrazado a lo que no aparece
Será una de esas largas apuestas, a lo que siempre vas a perder
Y en el fondo del cuarto, hay un silencio que crece
Cenizas con tu perfume y un boleto con pasaje
A lo que no voy a ser (espero)
Hay un sin fin de preguntas y un cuaderno de respuestas
Sólo con hojas en blanco, que nadie sabe llenar
Un garabato en la tapa, que a veces forma tus ojos
Que seducen a mi enojo a tirarse a descansar
No estás, no te veo, y a veces te pienso, en el fondo del cuarto
Un mamarracho de sueños que suelen pedir limosna
En un tarrito de lata que nunca pueden llenar
Algún pedazo de espejo, al que partí sin clemencia
Cuando un reflejo incoloro, quiso escupir realidad
Hay telarañas y grietas, mucha mugre con tus huellas
Aquellas marcas que un día, no te quisiste llevar
Hay rejunte de tierra, zapatillas sin cordones
Versos que fueron canciones, que nadie supo cantar
No estás, no te veo, y todavía te escucho en el fondo del cuarto
Una birome que no escribe, un almohadón sin relleno
Una cama mal tendida, ropa sucia en un placard
Restos de un póster de Fito, que murió de golpe y en trozos
Cuando un viento que pasaba solo abrió la ventana
Y se invitó a sentar
Hay un retrato sin foto, hay un teléfono roto
Un bolso duerme en el piso al lado de un antifaz
Hay un cinto enroscado, junto a un libro de Dolina
Con el de algún otro autor y una hojita arrugada
Que cansada bosteza y me canta al oído
Esta roñosa canción.
No estás, no te veo, y todavía seguís en el fondo del cuarto
Juan F. Campos
Incompleto
Incompleto,
Como una radio sin Dolina, un ciempiés que no camina,
O Cinecitas sin Dalí, como 'atrás' sin 'adelante'
Un Quijote sin gigantes o The beats sin Let it be
Como una tarde sin mate, un Garrincha sin regate
O un achís sin su ‘salud’, como un niño sin problemas
Algún borracho sin penas y un muerto si ataúd
Hasta no saber qué falta, no hacen falta más intentos
Pa’ entender este momento de silencio en extensión
Voy a ponerme violento si la cosa no mejora
Me cansé de darle soga y changüí al corazón
Incompleto
Como Julieta sin Romeo, Italia sin coliseo
O Lepera sin Gardel, como una costa sin faro
El diablo sin pecados o Francia sin Saint-Michel
Como Rómulo sin Remo, la repisa sin trofeos
O el César sin laurel, como loco sin agonía
Fito Páez sin Sabina y Miguel Ángel sin Moisés
Sigo pateando descalzo, por los vidrios de la vida
Que trajeron de regalo un enjambre de desazón
Voy a ponerme violento si la cosa no mejora
Me cansé de darle soga y changüí al corazón
Incompleto
Como ángel sin sonrisa, Picasso sin Monalisa
O Dalila sin Sansón, como poeta sin locura
Una vida sin amargura o esta impúdica canción
Lo mismo que aquel jilguero que nunca quiso cantar
Soy un ‘tire’ sin ‘empuje’ o un Montt que no dibuje,
Parezco la vieja España sin la puerta de Alcalá
Voy a ponerme violento si la cosa no mejora
Me cansé de darle soga y changüí al corazón
Aunque sí le faltan partes se me terminó el aguante,
Voy a dar por terminado este bodrio de canción
Juan F. Campos
Lengua de serpiente
Estaba sola de día
Y de noche jugaba al embrujo
Para cazar pobres diablos que entran a su colección
Yo me burlaba de ellos, pensando “alimentan su orgullo”
Sin darme cuenta que el próximo diablo, iba a ser yo
Me sonreía despacio
Y se sentaba de lado, me miraba tratando de darme,
Una buena impresión
Era más fácil que el mundo de golpe, esté en buenas manos
A que esa noche no terminara en su mismo colchón
La noche sola,
Se despedazaba entre nubarrones
Que hacían del cielo, un óleo perfecto para descansar
Amanecimos, juntando pedazos de un sueño perdido
Y entre ladridos de “chau y hasta luego” me mandó a mudar.
Tenía ganas de masticarle su ego maldito
Pero su encanto sólo me hacía quererla abrazar
“Conformate con ser de una noche”
Me dijo al oído
“Ni con cuarenta vidas por delante podrías,
Ser algo más”
A la otra noche,
Fui a buscarla con aires de victoria
Pero duré, lo mismo que un sueño paseando en Vietnam
Sencillamente, largó sin clemencia un crudo “no quiero”
Y terminé boxeando a la noche, en la barra de un bar.
Son de esas hadas
Que cumplen deseos de un solo día
Que juegan sucio con la fantasía y la realidad
Era perfecta para conseguir lo que se proponía
Inigualable, cuando a eso mismo quería desechar
Víctima pobre
De su peligrosa lengua de serpiente
Quema asentirlo, pero es imposible, no confesar
Que si este ángel con malos modales, volviera a buscarme
Después de todo, sabiendo qué sigue, volvería a aceptar
Tenía ganas de masticarle su ego maldito
Pero su encanto sólo me hacía quererla abrazar
“Conformate con ser de una noche”
Me dijo al oído
“Ni con cuarenta vidas por delante podrías,
Ser algo más”
Juan F. Campos
(Éstas son algunas nomás, si el post se lleva bien con los lectores iré actualizando, saludos)