¡Claro! ¡Qué necio por no haberme dado cuenta antes! Al fin entendí la incógnita. Entendí la resolución del juego, la respuesta estaba en frente de mis ojos y sin embargo no podía encontrarla, la respuesta era muy sencilla.
Sin que te des cuenta, los días se van estirando poco a poco y todo comienza a convertirse en una especie de resolución de un cubo mágico, das vueltas y vueltas y te confundís y te mareas de tantos colores.
Hay un hilo invisible que sostiene una ilusión, este hilo está sujeto a diferentes circunstancias que funcionan de base para sostener el hilo, entonces, sin ese conjunto de circunstancias no hay ilusión.
Ante esta invisibilidad, nos abstenemos sin darnos cuenta, ante la posibilidad de que el sostén se vaya desgastando, o bien, que ademas de ser invisible, se vaya desintegrando. La ilusión se evapora así como si nada.
¿Sabías que de una simple ilusión cuelgan otros hilos invisibles de esperanzas? A su vez, estas esperanzas sostienen otros hilos, conformando una especie de red de entramados imaginarios.
Cuando esta red comienza a disiparse no hay vuelta atrás, es irremediable, funciona como una especie de bacteria, y se va dispersando por todos lados. La cura es entender de qué se trata y por qué se conforma esta red. Insisto, la respuesta siempre está en frente de tus ojos.
No hay resolución, no hay posibilidades de ganar, el juego termina al entender que nunca estuviste jugando. No le gustas.
Sin que te des cuenta, los días se van estirando poco a poco y todo comienza a convertirse en una especie de resolución de un cubo mágico, das vueltas y vueltas y te confundís y te mareas de tantos colores.
Hay un hilo invisible que sostiene una ilusión, este hilo está sujeto a diferentes circunstancias que funcionan de base para sostener el hilo, entonces, sin ese conjunto de circunstancias no hay ilusión.
Ante esta invisibilidad, nos abstenemos sin darnos cuenta, ante la posibilidad de que el sostén se vaya desgastando, o bien, que ademas de ser invisible, se vaya desintegrando. La ilusión se evapora así como si nada.
¿Sabías que de una simple ilusión cuelgan otros hilos invisibles de esperanzas? A su vez, estas esperanzas sostienen otros hilos, conformando una especie de red de entramados imaginarios.
Cuando esta red comienza a disiparse no hay vuelta atrás, es irremediable, funciona como una especie de bacteria, y se va dispersando por todos lados. La cura es entender de qué se trata y por qué se conforma esta red. Insisto, la respuesta siempre está en frente de tus ojos.
No hay resolución, no hay posibilidades de ganar, el juego termina al entender que nunca estuviste jugando. No le gustas.