MI VALKIRIA
Era otoño yo caminaba por el patio de los recién caídos, las hojas estaban secas, tome del suelo aquella tierra, sentí su aroma a putrefacción. Todo comenzó a girar una silueta en el cielo, una voz en mi corazón, una mirada frente a la mía, un ángel alado extendiéndome sus brazos, dibujando su cuerpo cubierto de una armadura celestial, extendiendo sus alas tan inmensamente enormes, me cubrieron con su manto. Me levanto del suelo, comenzamos a caminar por el patio de los animales del inframundo, me querían devorar me querían desgarrar, me querían como su alimento. Un sentimiento invadió mi alma, oscuridad que se desprendía, de mi era llevada por una fuerza de mil hombres, pero no eran hombres, era una energía celestial, con tal fuerza, ella me cargaba cada vez que me caída, me hablaba al oído, sus palabras eran tan puras, inmensamente fuertes, cargadas de amor.
Imágenes venían a mi mente, de mis amigos muertos en la batalla. ¿Fuimos como animales contra otros animales? si lo fuimos, ¿acaso estábamos condenados a ser desgarrados por la oscuridad?
Ella colmaba mi alma con amor, ese ángel caminaba a mi lado, me alentaba a seguir por el patio estrecho, la casa se aproxima, deja todo atrás, ahora la luz es tu juez, entra en la casa de la creación me dijo.
Entre, todo estaba iluminado por una inmensa luz eterna, una voz resonó en el lugar, yo escuche y fui testigo de lo que se me permitió ver, fui juzgado y condenado por mis actos en la tierra, me dijeron te marcharas y regresaras donde perteneces.
Me fui de esas casa y regrese caminando con este ángel a mi lado testigo de sus ojos color azul profundo, me abrió la puerta del auto, era primavera en el jardín cubierto de flores y un parral enormemente grande cubierto de flores rodeaban las puertas de mi auto. Una luz me ilumino y desperté en la sala de un hospital lo último que recuerdo de aquel viaje astral es la palabra que me fueron dichas en aquella casa. Ten fe en tu a
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