Otro maldito día aquí.
Desde ayer ya no se qué es pesadilla y que no.
¿Esto es real?
¿Que es la realidad?
Hay definición para eso, o es que todo esto es un sueño.
He perdido ya noción del tiempo desde que mi reloj se descompuso.
Peor aun fue cuando perdí la noción de la realidad y de la vida.
Este maldito lugar mezcla el día con la noche y cada uno es para mí peor que el otro.
Un guardia vino esta mañana a sacarme de mi cama con una pistola.
Me sacaron de nuevo al patio, en eso...
En eso, vi al demente de hace unos días.
Quede paralizado.
Yo mismo vi la bala atravesar su cabeza, y aun así, estaba ahí mirándome de lejos con su demoniaca sonrisa.
Yo solo me aleje, pero él me seguía.
¡Maldita sea este demente me esta siguiendo!
Yo me desesperé y comencé correr.
Y entonces oí a los guardias, diciendome que me detenga.
Pero hice caso omiso a sus advertencias.
Y pasó.
Escuche la explosión de aquel rifle.
La bala surco los cielos y atravesó mi pecho con violencia.
No pude correr más, sentí todo mi cuerpo helado en ese momento.
Y el tiempo se detuvo.
Mi mirada desorbitada se perdía en la oscuridad de mi muerte.
Lo último que vi, fue aquella maldad reflejada en la cara de aquel demente.
Había muerto...
O al menos eso creí.
Desperté en un cementerio de noche, a las 3 de la madrugada.
Había tantas lápidas que se perdían en el horizonte.
Mi pecho no tenia ni marcas de sangre.
¿Pero que ha pasado?
¿Fue un sueño o que?
Ja, eso hubiese querido, un sueño.
Pero no, aquí solo hay pesadillas.
Atrás mio, había una fría lápida de piedra con mi nombre.
Su inscripción, me hizo ver la realidad.
"...Amado esposo, padre e hijo.
Muerto en fatal accidente de auto..."
¡No!
¡No puede ser!
Caí rendido ante mi lapida reflexionando.
Por fin comprendi la realidad.
Yo nunca sobreviví al accidente de la camioneta, había muerto hace mucho y el maligno se había apoderado de mi alma.
Así es.
Esto no era un sanatorio mental ni nada parecido.
Este era el infierno y no hay salida de este maldito lugar, donde Dios nos ha abandonado.
Y así pasaron los días por la eternidad.
Yo olvidando quien era y viendo nuevos rostros asustados todos los días.
Perdiendo mi esencia y humanidad.
Pronto y sin darme cuenta, me convertí en un monstruo más.
Fin