El sonido de la llave accionando el mecanismo de la cerradura era el único sonido que se escuchaba en el departamento casi totalmente vacío. Por mas que le pesase pronto se tendría que mudar a la quinta de Olivos y lo último que quería era pasar un momento mas, en total soledad en el lugar donde tantas alegrías había vivido. Mauricio realmente nunca creyó que podría llegar a dirigir una nación, para el todo fue una competencia donde el único objetivo era enorgullecer de una vez a su padre, algo que parecía ser totalmente imposible en si relación. Sin embargo ahí estaba, parado en medio del living de su departamento de la Avenida del libertador a pocos días de haber asumido el mandato del país que lo vio crecer y al que va a intentar llevar a un éxito innegable, así como lo hizo con Boca y las empresas que junto a su padre administró. En medio de tanta paz, sus pensamientos se vieron inesperadamente terminados al sentir una presencia detrás suyo, como si alguien lo estuviese observando. Por su mente pasaron miles de cosas y temió por su vida. Él no quería acabar como Nisman, quería ser grande, quería que el país entero grabase su nombre dentro de su cabeza y por eso decidió no mirar Los segundos se hacían eternos y la presencia parecía no desvanecerse, no parecía ni siquiera moverse. Sus palmas se habían cubierto de sudor y por un segundo perdió totalmente el control, volteándose sobre si mismo. - Perdón por no haber podido ir a tu ceremonia, Mau... -Dijo Cristina en una voz suave, casi aterciopelada, pero al mismo tiempo tan dura como un trozo de hierro- pero vos sabés que tenía que guardar mi imagen con el PJ, ¿Cierto? Maurició se congeló, no podía siquiera mover su lengua para articular una palabra y simplemente se quedó observándola bajo la tenue luz del pasillo. Sentía como se le erizaba la piel y el temor recorría todo su cuerpo hasta desvanecerse en su estomago. - No te preocupes, amore. Solamente quería venir a felicitarte, a compensar mi ausencia y a entregarte mi "bastón". No pretendo hacerte daño... A menos que lo desees, claro. - Disculpame, Cristina -Replicó Macri con una voz temblorosa, pero sin desviar la mirada que se estaba esforzando en mantener sobre ella.- Pero el señor Pinedo ya me entregó el bastón presidencial.. El cabello granate de la ex-presidente brillaba bajo la luz que la iluminaba mientras ella se movía en dirección al nuevo gobernante. Su pálido vestido de encaje realzaba en gran medida la figura que arduamente había luchado por mantener desde la muerte de su esposo. Con delicadeza y sensualidad ella apoya su dedo indice sobre el labio inferior de él, para acariciarlo unos segundos y luego llevarlo lentamente hacia debajo de su barbilla levantando su rostro, dejándolo a su misma altura. - Señora presidente... -Intentó susurrar Macri antes de que sus labios fuesen sellados violentamente por su boca, y la lengua ajena se meta dentro de su boca, acariciando y presionando con brusquedad cada parte de su cavidad, buscando la propia y llenando todo de saliva que se mezclaba con la propia. Sin intentar siquiera poner resistencia, Mauricio cerró los ojos y dejó a su contraparte continuar con lo que él suponía que era una muestra de superioridad, del poder que ella habia ansiado conservar. Con suerte dentro de poco terminaría esto, pero él deseaba que no, que continuase eternamente. El jugueteo de sus lenguas continuaba mientras cristina deslizaba una mano a la cintura del nuevo presidente para luego continuar por el borde del cinturón hasta su espalda y disimuladamente hasta su nalga, y sin avisar apretarla de golpe, haciendo que él saltase en su lugar. Continuará
Datos archivados del Taringa! original
0puntos
29visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos: