El ancla A la cabeza de nadie escapa la idea de que uno de los mayores problemas que tenemos a nivel país es la corrupción, ese ancla que parece que tenemos atada a nosotros como un siniestro grillete a nuestro tobillo, y que nos arrastra cada vez más hasta el fondo. Se ha llegado a creer que este flagelo, es el precio a pagar por un sistema que funciona, y ahí hay dos mentiras que debemos erradicar, porque no los necesitamos y el sistema no funciona. Cada vez que un funcionario o político se lleva un peso que nos pertenece a todos, es un peso que no llega a los hospitales, escuelas, sueldos, infraestructura, transporte, mantenimiento, etc. Y a pesar de que estas cuestiones no están cubiertas ni de la forma más básica, se sigue “invirtiendo” nuestro dinero en cosas mucho más frívolas, a quien le importa si en el hospital no te pueden suministrar los medicamentos necesarios o si nuestros hijos son víctimas del embrutecimiento sistemático que genera la situación del sistema educativo, a quien le va a importar mientras haya plata para el futbol para todos… Muy por el contrario de lo que mucha gente cree, el estado no está para atender “necesidades” individuales ni caprichos personales, la atención de nuestro sistema debería centrarse en que cuando vayas a atenderte a un hospital público, no falte ninguna de las cosas que podes llegar a necesitar para que vos o tus hijos se pongan bien y estén sanos. En el hospital municipal de Bahía Blanca no hay papel higiénico en los baños, y el alcohol en gel es algo que cada empleado del hospital guarda celosamente consigo mismo porque se lo compran ellos mismo, tampoco hay guantes y ni hablar de insumos más específicos que por supuesto nunca están cubiertos, menos mal que los hospitales disponen de cooperadoras que están siempre haciendo fuerza por los mismos. También cuando tus hijos van a la escuela, la misma debería disponer de todos los elementos para que todo funcione con normalidad y que los estudiantes reciban la educación que necesita para defenderse a nivel intelectual, sobre todo cuando los profesores que no perciben con normalidad sus sueldos deben comprar ellos mismos las tizas y dios no quiera que se rompa un vidrio en el aula. un sistema que hace lo posible por mermar esto, está tratando de engangrenar algunos de los pilares fundamentales de cualquier sociedad. Y eso es algo que un gobierno hace cuando busca seguir sometiendo al pueblo. Esto es una crítica a todos los gobiernos que tuvimos en los últimos cincuenta años y un desafío que coloco sobre la mesa para el nuevo gobierno, nuestro país funciona como una zona liberada para la corrupción, y cuando un sector político busca crear garantías que frenen la impunidad con la que estos personajes se mueven, es descartado rápidamente ayudado por los intereses que se ven comprometidos ante la posibilidad de mejorar nuestro sistema o endurecer las leyes en contra de la corrupción. Ni siquiera tenemos la potestad de obligar a los demostrados corruptos a devolver lo que robaron, porque no hay una ley que así lo disponga. Yo me pregunto, ¿de que sirven los derechos si no tenemos garantías? ¿Hasta cuándo se va a hacer la vista gorda sobre todo esto? Un sistema que ya se vio comprometido a nivel político, policial, judicial, penitenciario, educativo, salud, etc. ¿Cuándo se va a hacer algo para que no nos puedan seguir violando de esta manera tan violenta? Nos roban la posibilidad de vivir mejor, y eso debería ser la prioridad para un sistema que se autoproclama del pueblo, deberíamos ver por lo menos cubiertas las necesidades más básicas. A mi criterio la famosa “grieta” esta entre el tipo que labura mil horas al día y no llega, y el tipo que nunca se esforzó pero tiene un amigo o un primo y vive la gran vida a costillas de lo que es de todos, a ver si alguien puede cortar la cadena del grillete y al fin podamos soltar este ancla tan cara y tan pesada, es solo peso muerto… -- Chester D.C.
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