
Armamento comunista transformado en muebles
¿Qué es lo que observas cuando vas a comprar un mueble nuevo? ¿Si ha sido construido para que dure varios años? Por supuesto que sí. ¿Te importa mucho si combina con el resto de la habitación? Naturalmente. ¿Si fue usado para defender instalaciones militares secretas en la Unión Soviética? Bueno, ¡eso sí que es nuevo!
Como sea, así de extraño como puede sonar, este bizarro escenario es ahora posible gracias al escultor nacido en Estonia , Mati Karmin.

En los últimos 5 años él ha estado reflotando minas submarinas rusas para crear un llamativo, y casi apocalíptico estilo de mueble. El resultado es que ahora puedes trabajar desde el escritorio, recostarte en la bañera, o relajarte en el sillón diseñado con chatarra metálica que alguna vez estuvo acechando debajo de las mareas, ocultando su carga de 240 kilogramos de explosivos dispuestos a hundir un submarino.
Las minas mismas solían estar posicionadas para defender un edificio secreto militar ruso en Naissaar, una isla perteneciente a Estonia .
Primero fabricadas en 1942, miden 1,3 metros de largo con dos antenas de contacto electromagnético, y una tercera conectada a una boya.

La base fue abandonada en los '90 tras la caída del régimen comunista, y las minas entonces estaban fuera de servicio.
Pero, claro, estos muebles no son tan fríos y duros como a primera vista aparentan. La chatarra metálica fue emparejada con tapicería de cuero, vidrio y madera, y decorado con detalles de cobre hechos a mano para asegurarse que la cruda sensación militar sea mezclada con el comfort que un mueble debe otorgar.
Aún no se han declarado los precios, pero se espera contar con grandes cantidades de efectivo cuando se conozcan los costos.



Para conocer más, visita
Marinemine.com