Este post lo realizo como una forma de promocionar y comenzar a darme a conocer como escritor, aunque he de decir que aun no me acostumbro a tal titulo. El archivo completo esta en Amazon, agradezco toda la ayuda que me puedan dar. El texto que les presentare a continuación, lleva por nombre "XIII", es una historia corta, la cual nos lleva al Londres actual, y nos embarcara en la búsqueda De Sarah la cual le da caza a una leyenda urbana de rápido auge, el tren de los muertos, sin mas que decir, espero que les guste este fragmento del libro
"Se dice que las leyendas nacen de la nada. Que de entre las sombras, las palabras surgen y se distorsionan hasta tal punto que aquella fina línea de realidad que alguna vez les dio vida, se hace casi imposible de divisar. Esta historia es algo parecida. Dentro de las entrañas de la ciudad llena de bullicio y movimiento. Se cuenta de un tren antiguo y sin número, el cual llega a la estación justo después de la partida del último tren de la noche. Aquellos que dicen haberlo visto, lo describen como un tren de pesadilla, la parte delantera del tren es similar a un cráneo de res, y los vagones tras de él, parecen esculpidos de piedras adoquinadas de varios colores los que van de verde, pasando por añil hasta llegar al gris intercalados uno tras de otro, adornadas con rejas negras que terminan en punta, y que desde su interior surge un brillo inquietante, así como una carcajada casi demencial la cual invade cada rincón de ese sitio chocando contra las paredes, formando una tonada siniestra. Todos aquellos que la han visto cuentan que antes de llegar se logra escuchar la tonada de una flauta a la lejanía, y que al detenerse en la estación trae consigo una espesa niebla y el olor de la muerte. Pero eso no es lo más impresionante de todo. Se dice que solo aquellos a punto de morir, pueden entrar al tren y que sí logran llegar hasta el último vagón, se le concederán un deseo. Pero el precio por fallar es muy alto, si no logras llegar al final del tren antes del amanecer, te convertirás en parte permanente de él.
Aunque nuestra historia comienza en otro lugar. Hace ya algún tiempo Sarah Valentime y su hermana Mía vivían en Londres junto a su tía Ágata. Las gemelas Valentime eran un par de chicas joviales y alegre, tan parecidas y a la vez, tan diferentes. Sarah, la mayor siempre fue un chica extrovertida, fuerte y aventurera, por otra parte, Mía era reservada, algo enfermiza y dulce, ambas vivían su vida lo mejor posible a pesar de la muerte de sus padres hace ya algún tiempo, siempre haciendo su mejor esfuerzo, por vivir y ser felices. Para aquel tiempo ambas iban al noveno grado, Sarah Valentime pasaba las largas mañanas sentada sobre su escritorio de clases, escuchando minuciosamente cada una de las lecciones impartidas, luego al llegar el mediodía comía junto a su hermana en el comedor escolar, para luego ir a trabajar como mesera, en un pequeño café, llamado “Black cat”, por otra parte su hermana se quedaba hasta tarde en el club de la biblioteca, debido a que era muy tímida el empleo de camarera, le era imposible para aquel entonces, esto no le molestaba a Sarah en lo absoluto, sino que le alegraba que Mía pudiera divertirse y sonreír más a menudo.
Todo Iba sobre ruedas, hasta aquella fría noche de otoño, esa noche Sarah llevaba puesto el traje de camarera, de color negro con un pequeño delantal de color blanco y encaje, esa noche el cabello cobrizo de Sarah se veía radiante y los clientes se encuentran absortos en su belleza, y afirmaban que su sonrisa les devolvió el ánimo, esa noche el teléfono del café sonó, mientras Sarah ponía en orden cada uno de los pedidos y se los dictaba al cocinero, se acerco al incesante trinar del teléfono, al contestarlo , su rostro de por sí blanco, quedó pálido, y su expresión pareció dar un vuelco de trescientos sesenta grados, Sarah solo asentía con la cabeza, y respondió sí de vez en cuando, luego de colgar el teléfono rojo pegado a la pared de la cocina, se disculpó con su jefe y le pidió que le permitiera retirarse por ese día, él la miró de forma pensativa buscando la causa de su malestar, entonces le preguntó en voz franca y casi ronca
--¿Se trata de Mía, verdad?
ella solo asintió con la cabeza, y luego que su jefe le diera el permiso para irse se cambió velozmente el uniforme de trabajo, por la ropa casual, un par de de zapatillas deportivas, un jean desteñido, una camisa purpura de manga corta y una chaqueta negra de invierno, y corrió bajo la lluvia nieve de la noche, tanto como pudo, tan rápido como pudo hasta llegar al hospital central, al entrar a la habitación vio a su hermana conectada a varias máquinas, postrada sobre la cama de hospital y a su lado su tía, sus ojos se llenaron de lágrimas al mirarla, se acercó tratando de contener las lágrimas que se escapaban de sus ojos y rodaban por sus mejillas, mientras se acercaba a la cama, hacia aquella terrorífica escena, Sarah podía ver como Mía parecía estar luchando contra un enemigo al cual no podía vencer. Luego de un corto silencio Sarah tomó la mano de Mía, está la devolvió la mirada, una mirada llena de alivio y al mismo tiempo tristeza, como si ella supiera algo que todos ignoraban, solo abrió los ojos durante un corto periodo antes de volver a cerrarlos. Luego de una espera que pareció interminable llegó el doctor residente del lugar, un tal Angus, era un hombre bajo y regordete ya entrado en años pero que aún conservaba una actitud despreocupada, o eso era así casi siempre, pero esa noche se veía turbado, se dirigió a los familiares y les pidió que los acompañara.
Sarah y su tía entraron a una pequeña habitación, que parecía ser la oficina particular de Angus, el doctor las vio mientras se servía un vaso de brandy con hielo, en esas circunstancias parecía lo mejor, luego del primer trago aclaró su garganta y se dejó desplomar sobre la silla reclinable de cuero verde, antes de comenzar a hablar: ....
como arriba mencione, este libro esta publicado en amazon en formato virtual, http://www.amazon.es/XIII-Abraham-Silva-ebook/dp/B0115GP0JI/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1444111722&sr=8-1&keywords=XIII+abraham+silva
espero que les guste
"Se dice que las leyendas nacen de la nada. Que de entre las sombras, las palabras surgen y se distorsionan hasta tal punto que aquella fina línea de realidad que alguna vez les dio vida, se hace casi imposible de divisar. Esta historia es algo parecida. Dentro de las entrañas de la ciudad llena de bullicio y movimiento. Se cuenta de un tren antiguo y sin número, el cual llega a la estación justo después de la partida del último tren de la noche. Aquellos que dicen haberlo visto, lo describen como un tren de pesadilla, la parte delantera del tren es similar a un cráneo de res, y los vagones tras de él, parecen esculpidos de piedras adoquinadas de varios colores los que van de verde, pasando por añil hasta llegar al gris intercalados uno tras de otro, adornadas con rejas negras que terminan en punta, y que desde su interior surge un brillo inquietante, así como una carcajada casi demencial la cual invade cada rincón de ese sitio chocando contra las paredes, formando una tonada siniestra. Todos aquellos que la han visto cuentan que antes de llegar se logra escuchar la tonada de una flauta a la lejanía, y que al detenerse en la estación trae consigo una espesa niebla y el olor de la muerte. Pero eso no es lo más impresionante de todo. Se dice que solo aquellos a punto de morir, pueden entrar al tren y que sí logran llegar hasta el último vagón, se le concederán un deseo. Pero el precio por fallar es muy alto, si no logras llegar al final del tren antes del amanecer, te convertirás en parte permanente de él.
Aunque nuestra historia comienza en otro lugar. Hace ya algún tiempo Sarah Valentime y su hermana Mía vivían en Londres junto a su tía Ágata. Las gemelas Valentime eran un par de chicas joviales y alegre, tan parecidas y a la vez, tan diferentes. Sarah, la mayor siempre fue un chica extrovertida, fuerte y aventurera, por otra parte, Mía era reservada, algo enfermiza y dulce, ambas vivían su vida lo mejor posible a pesar de la muerte de sus padres hace ya algún tiempo, siempre haciendo su mejor esfuerzo, por vivir y ser felices. Para aquel tiempo ambas iban al noveno grado, Sarah Valentime pasaba las largas mañanas sentada sobre su escritorio de clases, escuchando minuciosamente cada una de las lecciones impartidas, luego al llegar el mediodía comía junto a su hermana en el comedor escolar, para luego ir a trabajar como mesera, en un pequeño café, llamado “Black cat”, por otra parte su hermana se quedaba hasta tarde en el club de la biblioteca, debido a que era muy tímida el empleo de camarera, le era imposible para aquel entonces, esto no le molestaba a Sarah en lo absoluto, sino que le alegraba que Mía pudiera divertirse y sonreír más a menudo.
Todo Iba sobre ruedas, hasta aquella fría noche de otoño, esa noche Sarah llevaba puesto el traje de camarera, de color negro con un pequeño delantal de color blanco y encaje, esa noche el cabello cobrizo de Sarah se veía radiante y los clientes se encuentran absortos en su belleza, y afirmaban que su sonrisa les devolvió el ánimo, esa noche el teléfono del café sonó, mientras Sarah ponía en orden cada uno de los pedidos y se los dictaba al cocinero, se acerco al incesante trinar del teléfono, al contestarlo , su rostro de por sí blanco, quedó pálido, y su expresión pareció dar un vuelco de trescientos sesenta grados, Sarah solo asentía con la cabeza, y respondió sí de vez en cuando, luego de colgar el teléfono rojo pegado a la pared de la cocina, se disculpó con su jefe y le pidió que le permitiera retirarse por ese día, él la miró de forma pensativa buscando la causa de su malestar, entonces le preguntó en voz franca y casi ronca
--¿Se trata de Mía, verdad?
ella solo asintió con la cabeza, y luego que su jefe le diera el permiso para irse se cambió velozmente el uniforme de trabajo, por la ropa casual, un par de de zapatillas deportivas, un jean desteñido, una camisa purpura de manga corta y una chaqueta negra de invierno, y corrió bajo la lluvia nieve de la noche, tanto como pudo, tan rápido como pudo hasta llegar al hospital central, al entrar a la habitación vio a su hermana conectada a varias máquinas, postrada sobre la cama de hospital y a su lado su tía, sus ojos se llenaron de lágrimas al mirarla, se acercó tratando de contener las lágrimas que se escapaban de sus ojos y rodaban por sus mejillas, mientras se acercaba a la cama, hacia aquella terrorífica escena, Sarah podía ver como Mía parecía estar luchando contra un enemigo al cual no podía vencer. Luego de un corto silencio Sarah tomó la mano de Mía, está la devolvió la mirada, una mirada llena de alivio y al mismo tiempo tristeza, como si ella supiera algo que todos ignoraban, solo abrió los ojos durante un corto periodo antes de volver a cerrarlos. Luego de una espera que pareció interminable llegó el doctor residente del lugar, un tal Angus, era un hombre bajo y regordete ya entrado en años pero que aún conservaba una actitud despreocupada, o eso era así casi siempre, pero esa noche se veía turbado, se dirigió a los familiares y les pidió que los acompañara.
Sarah y su tía entraron a una pequeña habitación, que parecía ser la oficina particular de Angus, el doctor las vio mientras se servía un vaso de brandy con hielo, en esas circunstancias parecía lo mejor, luego del primer trago aclaró su garganta y se dejó desplomar sobre la silla reclinable de cuero verde, antes de comenzar a hablar: ....
como arriba mencione, este libro esta publicado en amazon en formato virtual, http://www.amazon.es/XIII-Abraham-Silva-ebook/dp/B0115GP0JI/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1444111722&sr=8-1&keywords=XIII+abraham+silva
espero que les guste