12 cosas molestas de viajar en colectivo
1. La gente que escucha música sin auriculares: siempre está el negro wachiturro hijo de remil p*ta que se pone a escuchar cumbia o cuarteto sin los auriculares. Si vas leyendo, te impide concentrarte y si vas escuchando la música que te agrada CON auriculares, la música que despiden los celulares de dichas personas molestas es más potente que cualquier cosa y terminás resignado y rogando que se bajen o que el chofer los obligue a usar auriculares.
2. Los pendejos que no se sacan la mochila: siempre están los chicos que salen del colegio, se suben al colectivo, lo saturan Y NINGUNO SE SACA LA P*UTA MOCHILA. Y qué pasa? No podés llegar hasta el chofer para decirle EN LA PRÓXIMA! Y re bajás como 5 paradas después.
3. Las viejas que matan por un asiento: por más que sepan que le vas a ceder el asiento en caso de que uno se desocupe, cuando alguien tiene cara de que se va a bajar, las señoras empiezan a acercarse cada vez más hasta que con la mirada le dicen a la pobre persona que va a descender: DAJE, BAJATE Y DAME EL ASIENTO. Al ver que la persona se para, inmediatamente se sienta, aliviadísima. Lo peor es que estas señoras casi siempre se hacen las pobres víctimas y usan zapatos con taco de 15 cm. Media pila, adultas de avanzada edad!
4. El olor a chivo en el verano: en el verano todos pensamos al subirnos a un colectivo, que con el boleto deberían dar un desodorante. Si vas parado y al lado tenés a un señor que va agarrado del poste, olvidate de respirar en paz. Acercate a la puerta o una ventana abierta o resígnate a pasar el resto del viaje con el olor a cebolla y empanada árabe en tu nariz.
5. El enfermo que abre la ventana en el invierno: siempre hay un loquito que en pleno invierno abre la ventanilla. TENÉS CALOR? SACATE LA CAMPERA, ENFERMO DE M*ERDA, QUE ESTAMOS TODOS CAG*DOS DE FRÍO. Pero no, a pesar de las advertencias de los carteles de ‘prohibido abrir las ventanillas en época invernal o de bajas temperaturas’, la gente boluda, lo hace. Y el resto de los pasajeros, chorreamos mocos como por 2 semanas.
6. El que se pone en la puerta, no se baja y te deja de cara: siempre está la que se para, se dirige hacia la puerta y pone la mano sobre el timbre. Vos, que te bajás en la parada que viene, te ponés atrás de dicha persona. Pero no sabías que esa señora o señor en realidad se bajan 2 paradas después pero se pararon antes ‘por las dudas’. Y vos, como pelotudo, te comés las dos paradas y tenés que caminar como 635733 cuadras de más. Y boé…
7. La odisea de encontrar cabinas con saldo: NUNCA HAY SALDO EN LA CABINA. Subís al colectivo, le pedís a alguien que te pague y como son todos TAN amables mueren por prestarte la tarjeta…….. No, obvio que no, estás parado al lado del chofer esperando que algún alma caritativa quiera cambiarte un boleto por la plata.
8. El odio de esperar 50 minutos: el boleto aumenta y el servicio está en decadencia. Esperás alrededor de 1 hora a que venga el colectivo y por supuesto, cuando llega, está hasta las manos. La verdad, es tan lindo viajar en el sistema de transporte público…
9. Las minas que suben con 50 hijos: siempre está la mujer que tiene como 7 hijos y medio colectivo se tiene que parar para darle los asientos. FORRA, LA PRÓXMA COG*TE A ALGUIEN QUE TENGA AUTO Y DEJAME DE ROMPER LOS H*EVOS QUE ESTOY CANSADA.
10. El vendedor de cd’s que se sube cuando está hasta el orto: el colectivo va hasta las manos y se sube el vendedor gritando el precio de los DVD y promocionando el último del chaqueño. Te pone la música al palo y pasa empujando a todo el mundo, preguntando si alguien quiere comprar. Y por supuesto, siempre está la señora que quiere adquirir el nuevo de Arjona, por lo que el vendedor se para en el medio del pasillo, empuja a todos, saca el cd de Arjona, lo prueba, no anda, saca otro, anda, la señora le da el dinero, no tiene cambio y por lo tanto, la venta no se efectúa. Paciencia Dios, paciencia.
11. El colectivero que te dice ‘un paso más atrás’ cuando vas como lombriz en lata: el chofer ya subió a más de 55 personas a un colectivo con capacidad de 40. Pero el chabón quiere ser cool y llevar a todos y sigue subiendo gente. Te grita ‘UN PASO ATRÁS QUE AL FONDO HAY LUGAAAAAAAAAR’. Y no, no hay lugar. Y es en ese momento, en el que tenés a un paj*ro apoyandoté, que pensás: la re concha de la lora, no hay lugar en este colectivo de mi*erda y vos querés que me vaya atrás. Y te acordás, en ese instante, en que no tenés auto ni un novio guitudo que te alcance hasta la facultad… A seguir el viaje se ha dicho…
12. Los paros sorpresivos: yo creo que este es el más molesto de todos. Imaginate: vas a trabajar, salís, vas a la parada y esperás... esperás y esperás.... Hasta que viene una señora amable y te dice: nooo, pero hay paro! Y vos en ese momento pensás en por qué no naciste pájaro, transformer o rico para tener un helicóptero privado. Y también, por supuesto, puteás de todas las formas posibles a los colectiveros, a la UTA y a las pobres madres de los choferes....
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Bueno, este ha sido un post que me eliminaron varias veces, pero lo subo. A esto lo basé en experiencias personales, vividas en la capital cordobesa, a lo largo de mi vida.