Recuerdo aquel día
-en el que me dijiste-
que deseabas dormir para siempre,
que detestabas tu sonrisa,
que la gente y el entorno
no te entendían,
que ya no podías cargar
con tus inseguridades.
Recuerdo como te afectaba
mirarte al espejo,
y cuando dormías con tanto despecho,
espíritu frágil de sentimiento,
el dolor ajeno era tuyo
lo mio también.
Recuerdo cuando caminabas
y te perdías en la soledad
retraído de estar,
extraño al actuar,
distinguido al hablar,
ser de luz y paz.
Recuerdo tu llanto de impotencia
tus manos al andar,
nos enseñaron a volar juntos,
tu siempre un escalón mas allá
astuto y callado
el silencio tu sello
maestro del azar,
sencillo al amar.
cantabas esos versos
de tus andanzas por el mar
de lo bello que era estar
amando a un ser especial.
Pero por sobre todo recuerdo
cuando me dijiste que ya no
soportabas aquella soledad
que la depresión es amiga del silencio
que yo había notado porque te
conocía de igual a igual
Déjame darte el último beso
que siempre fue tuyo en realidad,
te regalo cartas de poesía en un
frasco de humanidad,
mis abrazos del alma
hasta siempre mi querido
compañero de estar.
Andreas Hölck
-en el que me dijiste-
que deseabas dormir para siempre,
que detestabas tu sonrisa,
que la gente y el entorno
no te entendían,
que ya no podías cargar
con tus inseguridades.
Recuerdo como te afectaba
mirarte al espejo,
y cuando dormías con tanto despecho,
espíritu frágil de sentimiento,
el dolor ajeno era tuyo
lo mio también.
Recuerdo cuando caminabas
y te perdías en la soledad
retraído de estar,
extraño al actuar,
distinguido al hablar,
ser de luz y paz.
Recuerdo tu llanto de impotencia
tus manos al andar,
nos enseñaron a volar juntos,
tu siempre un escalón mas allá
astuto y callado
el silencio tu sello
maestro del azar,
sencillo al amar.
cantabas esos versos
de tus andanzas por el mar
de lo bello que era estar
amando a un ser especial.
Pero por sobre todo recuerdo
cuando me dijiste que ya no
soportabas aquella soledad
que la depresión es amiga del silencio
que yo había notado porque te
conocía de igual a igual
Déjame darte el último beso
que siempre fue tuyo en realidad,
te regalo cartas de poesía en un
frasco de humanidad,
mis abrazos del alma
hasta siempre mi querido
compañero de estar.
Andreas Hölck