
#10 Ruinas de una abadía y cementerio, de Caspar David Friedrich (1774 - 1840)

Esta pintura, típicamente romántica, representa una procesión de hombres desconocidos y misteriosos entrando a una abadía en ruinas en un bosque por demás tétrico. ¿Quiénes son estos hombres? ¿Por qué están ahí? ¿Qué clase de ritual arcano están llevando a cabo? Es ideal para ponernos en el ambiente adecuado.

#9 La balsa de la Medusa, de Théodore Gericault (1791-1824)

No sólo es macabra la imagen de desesperación y locura, sino que nos remite a una historia de horror real: de 15 náufragos que tuvieron que pasar hambre, sed, locura y canibalismo para sobrevivir. Empiecen a imaginar lo que se sentiría estar allí y qué harían en lugar de los náufragos. Llegará un momento en que temes más a tus compañeros de desventura que a los tiburones bajo el agua.

#8 La plaga, de Arnold Bröcklin (1827-1901)
El cadavérico personaje central es el retrato perfecto de la enfermedad y la muerte, la bestia sobre la que monta es monstruosa y el escenario es totalmente aterrador. Sin duda no es una imagen con la quieras alegrar una estancia.

#7 La cabeza de Medusa, de Michelangel Merissi da Caravaggio (1571 - 1610)

Me encanta el realismo que Caravaggio le imprime a sus obras. Aquí podemos apreciar no sólo las serpientes que se retuercen y la sangre que sale chorreada, sino la expresión de Medusa: su boca denota dolor y miedo, pero en sus ojos se ve la furia y el odio.

#6 Lacoonte, de Doménikos Theotokópoulos "El Greco" (1541-1614)

Aquí vemos a Lacoonte y a sus hijos ser devorados por serpientes. Todo porque no confiaron en el caballo de Troya. Las posturas contorsionadas y las expresiones de dolor son escalofriantes y los grisáceos de la imagen proporcionan una atmósfera de terror auténtico.

#5 El triunfo de la muerte, de Pieter Bruegel, el Viejo (1525-1569)

De por sí Bruegel tenía un estilo alucinante, sobre todo para crear escenarios en los que ocurren muchas acciones simultáneas. En esta pintura representa una terrible pesadilla: la del triunfo final de la Muerte. Es cuadro habla por sí solo.

#4 La loca, de Théodore Gericault (1791-1824)

Es increíble cómo sin retratar cosas sobrenaturales o escenas de muerte y desolación, Gericault logra crear una de las pinturas más macabras. Le bastan el rostro, la mirada y la expresión de esta vieja para provocarnos un escalofrío. No quisiera encontrármela en un callejón oscuro.

#3 El aquelarre, de Francisco de Goya (1746-1828)

Parte de los Asuntos de brujas de Goya, esta pintura nos muestra a las malditas hechiceras rindiendo culto al Gran Macho Cabrío, Lucifer en persona. La atmósfera y los personajes son de lo más aterrador que alguien podría imaginar.

#2 La pesadilla, de Heinrich Füssli (1741-18259)

¿Cómo se siente una pesadilla? Como un demonio que te oprime el pecho. ¿Cómo se ve? Como la yegua nocturna de ojos muertos y expresión maligna. Esto es lo que pasa en tu habitación cada vez que tienes un mal sueño.

#1 Saturno devorando a sus hijos, de Francisco de Goya (1746-1828)

No es sólo que Saturno se ve monstruoso, casi como un zombi, a la vez hambriento, asustado y estúpido. No es sólo el cuerpo del niño sin cabeza ni brazos, que nos hace pensar en el horror que debió haber sido para la criatura ser devorado por el monstruo. No es sólo la noción de que esa cosa grotesca y horrible era el dios que gobernaba el universo. Es darnos cuenta de que ésta es una representación del tiempo, el que inexorablemente nos está devorando a todos.