Bienvenido a 1982
A los 649 caídos, que Dios los guarde.
Gino Pietrobon
Abro los ojos. Ya amaneció. Es el primero de abril del año 2016. Todo está bien,
salvo algunos pequeños problemas pero nada es tan grave. Amo a mi novia, me
quiero casar con ella y formar una familia, seguir trabajando y lograr mis
metas, conocer América y tal vez Europa, tener mi propia casa, tener muchos
hijos. Enseñarles algunas cosas. Todo está muy bien. Pero en mi habitación hay
una puerta que nunca antes había visto. Sobre el dintel de ésta un rotoso
letrero reza la frase: "Bienvenido a 1982".
Todo está muy bien en mi vida, pero como no puedo ignorar dicho portal decido
atravesarlo. ¿Qué pasó? Estoy en 1982. Todo estaba muy bien, pero de este lado
de la habitación ya no está todo bien. Tengo que ir a la guerra. Tengo que ir al
frente de un conflicto bélico Internacional en donde mi patria se bate con la
potencia mundial colonizadora más vil de la historia del hombre, que es la Gran
Bretaña (¿Siguen habiendo colonizadores en el siglo XX?).
Tengo que ir a dar la vida por mi país. ¿Que más puedo hacer? Desertar, y vivir
huyendo de la ley, denhonrado y maldecido por mis compatriotas. O sino me queda
afrontar la situación e ir. Debo olvidarme de mis deseos y esa vida que supe
construir en lo profundo de mis sueños, alejado de las jaulas del hombre y su
supervivencia. Debo dejar todo lo que tengo, todo lo que amo, todo lo que soy.
Debo partir al sur.
De repente quiero vovler a mi habitación de 2016, pero la puerta cierra por el
otro lado y ya no hay nada más que hacer. Estoy acá encerrado, y ya no hay
vuelta atrás. No entiendo, ¿Si todo estaba bien? ¿Por qué ya no soy libre?. Una
neblina espesa invade la habitación y todo se desvanece ante mis ojos. Ya es 2 de abril. De
repente, a ciegas, comienzo a escuchar voces, risitas y murmullos. La niebla se
dispersa un poco y puedo ver que en realidad estoy en un gran barco. Hace mucho
frío. Escucho a alguien decir ¡Tierra! ¡Tierra! ¡Hemos llegado a las islas!
¡Hemos llegado a las Islas Malvinas! ¡Viva la patria carajo!
salvo algunos pequeños problemas pero nada es tan grave. Amo a mi novia, me
quiero casar con ella y formar una familia, seguir trabajando y lograr mis
metas, conocer América y tal vez Europa, tener mi propia casa, tener muchos
hijos. Enseñarles algunas cosas. Todo está muy bien. Pero en mi habitación hay
una puerta que nunca antes había visto. Sobre el dintel de ésta un rotoso
letrero reza la frase: "Bienvenido a 1982".
Todo está muy bien en mi vida, pero como no puedo ignorar dicho portal decido
atravesarlo. ¿Qué pasó? Estoy en 1982. Todo estaba muy bien, pero de este lado
de la habitación ya no está todo bien. Tengo que ir a la guerra. Tengo que ir al
frente de un conflicto bélico Internacional en donde mi patria se bate con la
potencia mundial colonizadora más vil de la historia del hombre, que es la Gran
Bretaña (¿Siguen habiendo colonizadores en el siglo XX?).
Tengo que ir a dar la vida por mi país. ¿Que más puedo hacer? Desertar, y vivir
huyendo de la ley, denhonrado y maldecido por mis compatriotas. O sino me queda
afrontar la situación e ir. Debo olvidarme de mis deseos y esa vida que supe
construir en lo profundo de mis sueños, alejado de las jaulas del hombre y su
supervivencia. Debo dejar todo lo que tengo, todo lo que amo, todo lo que soy.
Debo partir al sur.
De repente quiero vovler a mi habitación de 2016, pero la puerta cierra por el
otro lado y ya no hay nada más que hacer. Estoy acá encerrado, y ya no hay
vuelta atrás. No entiendo, ¿Si todo estaba bien? ¿Por qué ya no soy libre?. Una
neblina espesa invade la habitación y todo se desvanece ante mis ojos. Ya es 2 de abril. De
repente, a ciegas, comienzo a escuchar voces, risitas y murmullos. La niebla se
dispersa un poco y puedo ver que en realidad estoy en un gran barco. Hace mucho
frío. Escucho a alguien decir ¡Tierra! ¡Tierra! ¡Hemos llegado a las islas!
¡Hemos llegado a las Islas Malvinas! ¡Viva la patria carajo!
A los 649 caídos, que Dios los guarde.
Gino Pietrobon