Una ventana a la muerte
“El balneario era hermoso, pero el sol se proyectaba sobre la zona de los baños. Entonces, nos pusimos bronceador y nos doramos entre los cálidos retretes.”
(del libro “El Baño Solar”, de Rosí Lalind Andtostadit)
Por la rendija de mi ventana, entra una lucecita hermosa… Una lucecita hermosa, que hace más patente la oscuridad siniestra en la que vivo… Una lucecita hermosa que me amarga y que me hunde en la miseria más terrible… que me recuerda que ya estoy muerto, que ella me olvidó, qué nunca me quiso y que…
-¡Eh, loco! Menos mal que era una lucecita hermosa.
-Sí, muy hermosa la lucecita. Pero cuando no hay nada que alumbrar, hasta el más mínimo destello, por más opaco que sea, te rompe el alma.
Un degenerado en apuros
“Hasta un zapato toma forma de monstruo, cuando es de noche y uno necesita ver cosas horribles.”
(del libro “El Monstruoso Zapatazo en el Amanecer”, de Juanca Goncito)
En la Internet, hay mucho degenerado dando vueltas cual derviche girador. Estos inmorales asesinos (algunos, entrañables amigos) se la pasan armando sitios para ubicar allí imágenes obscenas y demás asquerosidades con el fin de escandalizar al usuario desprevenido.
Conociendo esta realidad, fue que decidí entrar al ruedo de los escandalizadores profesionales y abyectos. Ellos, infiltran materiales eróticos, en bibliotecas y centros de estudio, disimulando el contenido de los archivos para esquivar los controles de moral; Y yo, verdadero pilluelo de 7 o más suelas, esquivo los controles de inmoralidad (que son bastante más exigentes que los de moral) para meter archivos culturales en los sitios de pornografía.
Mejorando a Carlitos Gardel
“Recuerdo los tiempos del ayer, cuando era un día más joven, y lloro amargamente.”
(del libro “Horas de Juventud”, de Rosí Lepas Sutemp)
Algunos, creen que las guitarras de Gardel eran pobretonas cual cretonas; Y por eso, las borran de los discos y ellos mismos (estos dignísimos señores) graban un acompañamiento de mayor nivel para el Zorzal Criollo. A veces, le dan más volumen a sus guitarras y terminan tapándolo a Gardel. Pero, esos son gajes del oficio.
Otros, siguiendo con lo mesmo, creen que el valor de las grabaciones de nuestro héroe del tango reside en el acompañamiento de las sobrias guitarras. Estos, borran la voz del Zorzal y ponen sus lindas y simpáticas vocecitas. A veces, cambian las letras porque se las olvidan y desafinan un poco (como una famosa mezzo-soprano que no he de nombrar). Pero eso… es algo que a cualquiera puede pasarle.
Lo que sí me indigna, es lo que creen algunos otros. Estos algunos otros, verdaderos pilluelos de siete suelas, consideran que lo más valioso de los discos de Gardel es el ruido de ambiente. Y por eso, se graban cantando y ejecutando sus propias guitarras modernas sobre este ruidito Gardeliano.
Estos pilluelos, no me caen muy bien que digamos.