Arriba amigo,
hacia adelante en bríos
que ni siquiera el silencio
podrá sojuzgar.
Esperé por tu hálito
de signos perdurables;
he brotado para tí
para que en amistad nos propalemos
contra la mezquindad de las ciudades.
¡Tanto tiempo he procurado
imaginarte!,
y ahora sonríes conmigo,
y nos aventuramos contra el azar o el destino
de nuestros labios brota el mantra blanco
de las rosas confidentes.
Este es el milagro al que asistimos:
nuestra comunión en refulgencia.
hacia adelante en bríos
que ni siquiera el silencio
podrá sojuzgar.
Esperé por tu hálito
de signos perdurables;
he brotado para tí
para que en amistad nos propalemos
contra la mezquindad de las ciudades.
¡Tanto tiempo he procurado
imaginarte!,
y ahora sonríes conmigo,
y nos aventuramos contra el azar o el destino
de nuestros labios brota el mantra blanco
de las rosas confidentes.
Este es el milagro al que asistimos:
nuestra comunión en refulgencia.