
Entendé por qué te sigo siguiendo
El por qué de todavía buscarme en tu vida
Aunque no me encuentre, y de vez encuando
Me tropiece con las cosas que dejé en vos
En manos de otros hombres, o peor
Poner en mis manos cosas de otros hombres
Me deslizo, así, unas pocas horas
Entre los pliegues del cascarón cotideano que nos separa
Para probar en la cerradura de tu boca distintas llaves
O las mismas llaves, de otras maneras
A ver si te sacude el recuerdo de esos besos
Que tanto te gustaban, el juego mimoso de olvidarme las llaves
Así volver al cuarto, y darte otro beso
Cuando el cascarón me arrebataba
Para obligarme a salir, en busca de pan o de un micro
Entendé por qué intento ver si podemos
Renunciar al pasillo de la soledad y de las noches
Que tan ajena se nos hace cada mes, cada segundo
De correr contrareloj antes que llegue el día
En que los reencuentros no sean más que un mero encuentro
Entre dos desconocidos, que tu soledad en multitud te cambie tanto
Que no me reconozcas, y yo solo pueda reconocerte viendo tu reflejo
En el espejo del recuerdo, que se esfuerza por encontrarte forma
El terror de que se rompa por sobreacomodarse a tu silueta cambiante
Y que desde su tejido abierto se caigan las perlas de nuestros momentos
Para que la multitud de mi propia soledad las haga rodar, hasta perderlas de vista
Entendé así, el haberte mentido demasiadas veces “es la última vez”
Esa mentira es el único refugio de la verdad de nuestras risas, de nuestros besos
El poder escondernos, y así no tener que esconder los abrazos,
Esas palabras de amor que tomamos prestadas del pasado
Y que te entran en el cuerpo, pero se pierden antes de llegar a tu corazón
Pero jugamos a ese juego mimoso, que tanto te gusta,
De olvidarse que ya no estás acá, que ya nos soltamos las manos
Entendé porfavor por qué me importa tanto
El cruzar mi multitud, hasta llegar a tu multitud y encontrarte
Antes que llegue el día en que estés frente a mí
Y no te encuentre
Antes que llegue el día en que no me importes
Y no me importe que ya no te importo
Antes que al juego mimoso no le importe
Enfrentar nuestras miradas, espectarnos dulcemente
En el tablero de nuestro aliento, para saber con que caricia contratacar
Y se lo de a otros hombres y a otras mujeres
Que nunca lo entenderán como nosotros
Que nunca habrán pasado por lo que pasamos nosotros
Entendé, así no te asustes, si la próxima vez que te abrace
No te suelto más, y te llevo a nuestro refugio para jugar al juego mimoso
Con pretenciones de hacerlo, hasta la vejez, luego en la muerte
Y finalmente toda la eternidad.
El por qué de todavía buscarme en tu vida
Aunque no me encuentre, y de vez encuando
Me tropiece con las cosas que dejé en vos
En manos de otros hombres, o peor
Poner en mis manos cosas de otros hombres
Me deslizo, así, unas pocas horas
Entre los pliegues del cascarón cotideano que nos separa
Para probar en la cerradura de tu boca distintas llaves
O las mismas llaves, de otras maneras
A ver si te sacude el recuerdo de esos besos
Que tanto te gustaban, el juego mimoso de olvidarme las llaves
Así volver al cuarto, y darte otro beso
Cuando el cascarón me arrebataba
Para obligarme a salir, en busca de pan o de un micro
Entendé por qué intento ver si podemos
Renunciar al pasillo de la soledad y de las noches
Que tan ajena se nos hace cada mes, cada segundo
De correr contrareloj antes que llegue el día
En que los reencuentros no sean más que un mero encuentro
Entre dos desconocidos, que tu soledad en multitud te cambie tanto
Que no me reconozcas, y yo solo pueda reconocerte viendo tu reflejo
En el espejo del recuerdo, que se esfuerza por encontrarte forma
El terror de que se rompa por sobreacomodarse a tu silueta cambiante
Y que desde su tejido abierto se caigan las perlas de nuestros momentos
Para que la multitud de mi propia soledad las haga rodar, hasta perderlas de vista
Entendé así, el haberte mentido demasiadas veces “es la última vez”
Esa mentira es el único refugio de la verdad de nuestras risas, de nuestros besos
El poder escondernos, y así no tener que esconder los abrazos,
Esas palabras de amor que tomamos prestadas del pasado
Y que te entran en el cuerpo, pero se pierden antes de llegar a tu corazón
Pero jugamos a ese juego mimoso, que tanto te gusta,
De olvidarse que ya no estás acá, que ya nos soltamos las manos
Entendé porfavor por qué me importa tanto
El cruzar mi multitud, hasta llegar a tu multitud y encontrarte
Antes que llegue el día en que estés frente a mí
Y no te encuentre
Antes que llegue el día en que no me importes
Y no me importe que ya no te importo
Antes que al juego mimoso no le importe
Enfrentar nuestras miradas, espectarnos dulcemente
En el tablero de nuestro aliento, para saber con que caricia contratacar
Y se lo de a otros hombres y a otras mujeres
Que nunca lo entenderán como nosotros
Que nunca habrán pasado por lo que pasamos nosotros
Entendé, así no te asustes, si la próxima vez que te abrace
No te suelto más, y te llevo a nuestro refugio para jugar al juego mimoso
Con pretenciones de hacerlo, hasta la vejez, luego en la muerte
Y finalmente toda la eternidad.