Solo ella y yo sabíamos con perfección que eramos, ella equilibraba toda mi existencia con un simple y peculiar abrazo y con la más inocente sonrisa que pueda existir. Cuesta entender como todo sucedió de una manera tan fugaz; hoy quiero ser fuerte y decirle adiós al más sincero amor.
Lamento tal vez no haberla cuidado lo suficiente, lamento también haberlo hecho aunque sea un poco, toda instancia y tiempo hicieron más exorbitante lo que sentí, por lo cual hoy por hoy la herida duele mas.
Y luego ya de varios años vuelvo a sentirme un adolescente con el corazón quebrado, empiezo a sacarle el polvo a aquel viejo disco compacto que solía escuchar en estas situaciones y vuelvo a padecer una cadena de noches de lágrimas.
Como niños jugando hemos empezado, y como adultos hemos terminado, de la forma más fría que pudo existir, sin siquiera sentir el sabor de la impotencia o la bronca, sino más bien padeciendo las propias injusticias que propone el amor.
Me queda guardada la canción que compuse para ella, sin siquiera haber tenido la grata oportunidad de hacérsela conocer, seguramente optaré por deshacerme de todo lo que me traigan recuerdos suyos, entre ellos; esa canción.
El olor de su pelo, las infinitas charlas por las noches en la cama, el sexo apasionado, los besos de buenas noches, las caricias que solo ella sabía dar, las cosas que solo ella sabía apreciar...
La música, las series, las caminatas, risas, llantos, aprendí mucho de ella, llegó la hora de seguir solo.
Como bien decían los Beatles "Todo lo que necesitas es amor", y ese amor es lo que carece en mi en este instante; me siento vacío, sin encontrar un rumbo ni un sentido. Le digo gracias por todo, pero ese "todo" forma parte del pasado, por eso con el corazón herido pero con un futuro por delante puedo decir que hoy volví a ser un adolescente.
Los invito a visitar mi nuevo blog de Reflexión Linces, pueden comentar, agregar o bien si quieren que publique algo mandenmelo nada más.
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Muchas Gracias!