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[Genia Inolvidable]China Zorrilla a 2 años de su partida

Arte9/17/2016
A los 92 años ,hace 2 años, moría la Gran Actriz China Zorrilla, quien se encontraba internada por una afección respiratoria en el sanatorio Asociación Española de Montevideo.

Repasemos un poco su vida en imagenes

[Genia Inolvidable]China Zorrilla a 2 años de su partida

Uruguaya de nacimiento, argentina por adopción, la gran actriz rioplatense hace un profundo repaso de su holgada trayectoria en el arte de la interpretación, desde sus comienzos hasta su presente como una de las máximas referentes de la actuación regional

“Hacé algo con esta chica”, le rogaban a la madre de la niña de ocho años que no paraba de recitar interminables poemas, día y noche, que retumbaban por todos los pasillos de su casa en Montevideo. Todos la querían callar; por suerte, no lo lograron. Se trataba de China Zorrilla.


china

de la interpretación.

Uruguaya de nacimiento, argentina por adopción, la gran actriz rioplatense hace un profundo repaso de su holgada trayectoria en el arte de la interpretación, desde sus comienzos hasta su presente como una de las máximas referentes de la actuación regional

“Hacé algo con esta chica”, le rogaban a la madre de la niña de ocho años que no paraba de recitar interminables poemas, día y noche, que retumbaban por todos los pasillos de su casa en Montevideo. Todos la querían callar; por suerte, no lo lograron. Se trataba de China Zorrilla.

La luz del mediodía entra por el balcón de su departamento en Barrio Norte y se filtra por entre los brazos de una escultura humana, obra de su padre José Luis Zorrilla de San Martín. Cada rincón del living de la Grand Dame del teatro rioplatense esconde una historia, que la anfitriona se ocupa de desempolvar. Caminar cerca de su piano -donde todas las tardes y cuando nadie la escucha toca para ella y su perra- basta para imaginar su noble rutina.

Con un pañuelo de seda en su garganta, zapatos de tacos altos color crema cubriendo sus pies y los labios recién pintados saluda y recibe China Zorrilla. París le dejó el idioma, Londres una lección de buenos modales, y en Nueva York se codeó con los grandes, pero desde 1971 Concepción Zorrilla de San Martín Muñoz encontró su lugar en el mundo en Buenos Aires. Hoy, esta uruguaya que hizo suya la picardía porteña, abre las puertas de su casa para desandar y revivir el recorrido.


zorrilla

“El único que me incentivaba era mi abuelo, el poeta. `Me vas a dar el gusto que no me dieron ninguno de mis hijos, vas a ser actriz´, me dijo un día. Mis tíos lo retaban. `No le metas esas ideas en la cabeza´, le pedían escandalizados.

Porque era como si fuera a ser una bailarina de cabaret, una prostituta. Y acá me tenés, hace 60 años que soy prostituta. Con discutido éxito, pero en fin”, recuerda la actriz, nacida en Montevideo el 14 de marzo de 1922, hace 89 años.

A menos de dos metros a su izquierda, brillan apretados sobre una antigua cómoda los dorados y plateados trofeos que evidencian su modestia; aquellos que ha acumulado a lo largo de una fructífera carrera por sus innumerables logros actorales. China apenas los mira, toda su atención se centra en su inquieta perra de raza Yorkshire Terrier, Flor, que merodea entre las esculturas y sillones de época que visten su departamento.


muerte

-¿Cuál fue su primer contacto con el arte?
-El taller de papá. Fijate que no hay tantos escultores que modelen estatuas en el mundo. Como quien entra al estudio de papá si hubiese sido abogado, yo llegaba y me encontraba con estatuas desnudas y enormes. Papá hizo el Monumento al Gaucho que está en Montevideo, sobre la Avenida 18 de Julio, en el taller. Entonces llegabas y veías un caballo de seis metros de altura. Papá es el único escultor que le hizo un monumento a su padre. Miralo ahí.

China señala una foto en sepia, enmarcada en madera, y por unos breves segundos enmudece. “Ahí estoy yo con mi padre, en su taller de escultor. Atrás se ve el monumento a mi abuelo. Son iguales ¿ves?”, pregunta. El teléfono suena y China abre los ojos expectante. “La llaman desde París”, le anuncia Juana, quien la asiste para las tareas domésticas. “No me quiero morir sin volver a ver París - le dice China a su amigo internacional al otro lado de la línea-. No sé si me voy a escapar de acá de la peor manera, pero voy a ir. Te lo prometo.”


aniversario

Cuando corta el teléfono apunta hacia otra foto, otro recuerdo.

Éste, en blanco en negro, la lleva hacia la tierra que la vio crecer desde los dos a los seis años. “Adelante va mamá conmigo en la cuna, y mi hermana mayor empujando el segundo cochecito. Y atrás..¿lo ves? Es el Arco de Triunfo. Es como una postal”, describe.

“Mi hermana y yo sólo hablábamos francés. Cuando llegamos a Montevideo, éramos la novedad. Hablábamos nada más que francés y se nos reían. Todo lo que decíamos era gracioso para nuestros primos. Hasta el día de hoy lo hablamos en mi casa”, apunta China, que en noviembre de 2008 fue condecorada por el gobierno de Francia con la Legión de Honor en el grado de Chevalier.

A los 23 años, el manejo del francés le permitió ganarse una beca del British Council para estudiar en la Royal Academy of Dramatic Art y embarcarse en lo que ella considera fue su verdadero viaje iniciático; el destino: Londres. “Era 1946 y nadie se presentaba porque era inmediatamente después de la guerra. Londres estaba todo bombardeado y con todos los estragos que deja la guerra. Y así fui sola y sin hablar inglés. Además, no iba a estudiar ingeniería, iba a actuar”, dice, y luego se ríe a carcajadas de su propia ocurrencia.


esperando la carroza

De Londres guarda un centenar de anécdotas, todas registradas en un diario que ahora no consigue ubicar. La primera toma forma en una pensión, que era una de esas casas enormes en las que quedaban como testimonio de la guerra los cuartos vacíos con las fotos colgadas de los soldados muertos en combate. Esas habitaciones se alquilaban a estudiantes y allí fue a parar la joven actriz.

“Un día me avisan que tenía un llamado desde Uruguay. Era mi hermana que me contaba que había nacido Huguito. Yo armé un gran escándalo y… ¿sabés lo que me hicieron? Me echaron, me tuve que ir al hotel de la otra cuadra. Me dijeron que no podían arriesgarse a que hubiera otro nacimiento en la familia”, dispara con una risa pícara.

-¿Qué es lo que más le gustó de Londres?

- Ellos te dan una lección de normalidad, de buenos modales. No tienen odios ni broncas. Otra vez me echaron de un cine porque fuimos con un grupo de argentinos y cuando apareció Hitler en la pantalla nos pusimos a patear el piso. Vino el gerente y nos dijo que no podíamos empezar a hacer ruido porque no nos gustara lo que salía en pantalla. Te dan una lección de buenos modales una cuadra sí y otra no. Ahí tenés que ir a aprender no teatro, sino cómo caminar por la calle. Yo les decía por carta a mamá y a papá que tenían que ir a Londres a nada: a vivir. Porque no te enseñan nada con cartel. Es cómo viven. Yo tenía 20 años y me deslumbraba todo. No sé si quiero volver allí porque tengo un recuerdo tan perfecto, como salido de una película.


[Genia Inolvidable]China Zorrilla a 2 años de su partida

Fue al regresar a su tierra natal cuando su dote actoral comenzó a dejar su huella en los escenarios rioplatenses: participó en más de 80 obras de teatro como primera actriz de la Comedia Nacional en el Teatro Solís de Montevideo. Allí se formó de la mano de la intérprete española Margarita Xirgú, a quien nombra como uno de sus máximos referentes.

“Cuando volví de Londres a Uruguay estaban llamado a concurso para el teatro oficial. En el teatro daban obras traducidas al español, y al público le entregaban la traducción original, por si hablaban inglés. Existía un respeto al espectador…”, remarca.

-¿Existe alguna obra en particular de aquella época que destaque?

-Me acuerdo de una que había sido un escándalo en ese momento quizás por su título: La Celestina. Era un clásico español con un lenguaje un poco crudo y trabajaba con nosotros Margarita Xirgú. Era una maestra. Te enseñaba no sólo cómo decir las cosas sino por qué había que decirlo así. La gente iba a ver la escena de La Celestina donde Margarita acompaña a un soldado a un cabaret. Él le pregunta si quiere entrar y ella responde: `yo me quedaré mirando que aunque ya no tengo dientes para morder, todavía me gusta sentir que se me hace agua la boca´. Cuando terminaba de soltar esa frase se sentía un aplauso como de gol, como de gol de Boca.


china

En 1961 fundó el Teatro de la Ciudad de Montevideo junto con Antonio Larreta y Enrique Guarnero, y a partir de entonces surgieron nuevos viajes a Buenos Aires, París y Madrid para presentar sus obras. Hasta que a mediados de los sesenta la artista decidió partir, nuevamente sola, hacia Nueva York en un barco ocupado sólo por marineros. “Me dan miedo los aviones”, aclara la actriz que al llegar a la ciudad que nunca duerme -y más por aquellos días- se codeó con varios de los que hoy iluminan el cielo hollywoodense.

“En 1967 me fui cuatro años a Nueva York. Yo trabajaba de secretaria en una oficina de teatro. Allí tenía un joven compañero con el que tecleábamos todo el día la máquina de escribir. Él era tan feo y tan infeliz que cuando me confesaba que quería ser actor, yo pensaba: ‘¿Adónde vas a llegar con esa cara?’. Estuvo dos años conmigo, escribiendo cartas en una oficina. Era la imagen del actor que no puede llegar a ningún lado: petiso, feo y pelado. No le faltaba nada. Un día me dijo que le habían ofrecido un papel en una película y que se tenía que ir a Los Angeles. Él se tenía fe. ¿Sabés quién era? Dustin Hoffman. Y la película que fue a filmar: El Graduado. Siempre tengo ganas de llamarlo”.

-¿Cuál cree que ha sido la generación más creativa de los actores argentinos?

-Yo ya me siento parte de los argentinos, así que siento que no puedo mirar desde afuera y juzgarlos. Me incluyo. Creo que el teatro argentino es fantástico y que la gente no se debe acostumbrar a que haya un Alfredo Halcón en cartelera.

-¿Hay alguna fórmula para hacer reír?

-Hacer reír es algo que uno lleva adentro. No con una mala palabra o una lola afuera. Hacer reír te sale solo; no hay una fórmula. Te siguen o no. Es mucho más difícil ser un actor cómico que uno dramático, porque el dramático dice un texto muy conmovedor y eso ayuda. Siempre me gustó más la comedia. Me sale sola.


zorrilla

Como ejemplo basta recordar su papel en Esperando a la Carroza, -un ícono de la cinematografía argentina de la década de los ochenta cuando gobernaba el país Raúl Alfonsín, un líder querido y respetado por Zorrilla- escrita por Jacobo Langsner y dirigida por Alejandro Doria, que sigue haciendo reír a las nuevas generaciones que se le atreven a esta película de culto. “Eso fue una genialidad. Nosotros no nos damos cuenta cuando la hacíamos. Se filmó en una casa de viejitos en Buenos Aires y a todos nos quedaba mal y siempre estábamos llegando tarde. `Falta fulano, falta fulano´. Es una película que podés ver diez veces y te volvés a reír. En la parte del velorio de la húngara que arma todo ese lío yo digo esta frase: `por qué no se quedarán en su país estos comunistas muertos de hambre´. Mi personaje es de lo peor. Quiero hacerle un homenaje a Jacobo Lansgner. Fue el último en hacer reír a los argentinos. Durante diez generaciones hizo reír sin puteadas ni desnudos: con humor. La carroza tiene que quedar como un libro de estudio. Fijate cómo abrió un camino y no volvió a darse nunca más eso. Y Jacobo está sentadito ahí en su casa habiendo escrito el clásico argentino por antonomasia. Después hicieron una copia, pero no es lo mismo. Era tal la naturalidad con la que actuábamos”, recuerda la intérprete y directora teatral que a lo largo de su carrera fue premiada en cine, radio y televisión.





Recordemos con una sonrisa a esta Genia de la actuacion que tanto bien hizo por el Arte...saludos Linces

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