Para empezar debemos partir de un esquema de cabeza en la misma postura:
A este esquema tan simple que podemos meterlo en una caja y que solo nos marca la perspectiva solemos llamarlo “Gizmo”
En una calavera humana, en la misma postura vamos a encontrar tres grandes áreas en las que debemos centrarnos: 1º.- Frente-ojos. 2º.- Pomulos y mandíbula superior. 3º.- Mandíbula inferior. El cráneo y las orejas no suelen ser demasiado importantes, bien porque están camuflados por el cabello o porque son muy parecidas siempre.
En las tres diferentes áreas de la cara, iremos trazando las lineas que marcan las expresiones de las facciones, teniendo presente las que convergen en la parte frontal hacia la barbilla y las que se dirigen hacia la parte trasera de la cabeza.
Enseguida veremos que las facciones concluyen en el área de trabajo previamente definida mostrando una expresión general que se parece a la que se busca.
Siempre trabajamos con lápiz y goma, borrando las lineas que nos sobran y reforzando poco a poco las definitivas.
Una vez que tenemos el dibujo encajado, aplicamos la primera aguada (con agua o aguarrás), manteniendo las sombras muy suaves.
Luego llega el momento de comenzar a usar los pinceles planos con pintura blanca, más seca, para los fondos y para los toques de luz.
En la forma actual de pintar siempre llenamos el lienzo de pintura de color de una vez, obteniendo un resultado que llamamos ‘pintura a lla prima”, en este estado la pintura casi no se ha mezclado por lo que los trazos son muy notables y aparecen pocas calidades de mezcla.
A este esquema tan simple que podemos meterlo en una caja y que solo nos marca la perspectiva solemos llamarlo “Gizmo”
En una calavera humana, en la misma postura vamos a encontrar tres grandes áreas en las que debemos centrarnos: 1º.- Frente-ojos. 2º.- Pomulos y mandíbula superior. 3º.- Mandíbula inferior. El cráneo y las orejas no suelen ser demasiado importantes, bien porque están camuflados por el cabello o porque son muy parecidas siempre.
En las tres diferentes áreas de la cara, iremos trazando las lineas que marcan las expresiones de las facciones, teniendo presente las que convergen en la parte frontal hacia la barbilla y las que se dirigen hacia la parte trasera de la cabeza.
Enseguida veremos que las facciones concluyen en el área de trabajo previamente definida mostrando una expresión general que se parece a la que se busca.
Siempre trabajamos con lápiz y goma, borrando las lineas que nos sobran y reforzando poco a poco las definitivas.
Una vez que tenemos el dibujo encajado, aplicamos la primera aguada (con agua o aguarrás), manteniendo las sombras muy suaves.
Luego llega el momento de comenzar a usar los pinceles planos con pintura blanca, más seca, para los fondos y para los toques de luz.
En la forma actual de pintar siempre llenamos el lienzo de pintura de color de una vez, obteniendo un resultado que llamamos ‘pintura a lla prima”, en este estado la pintura casi no se ha mezclado por lo que los trazos son muy notables y aparecen pocas calidades de mezcla.