La vocación que me lleva a escribir esto es la simple voluntad de plantar, en la conciencia colectiva, unas pequeñas directrices diferentes que, eventualmente, puedan aflorar en el seno de una sociedad superior o, en el mejor de los casos, en unas pocas conciencias dentro de la que nos ha tocado vivir. Como cualquier otro ideario que baile entre lo realizable y lo puramente deseable, dos terrenos que rozan y, en ocasiones, entran uno dentro del otro produciendo catástrofes semánticas, lo que va a ser expuesto gozará o padecerá, a ojos del lector, de sentido y legitimidad dependiendo, lógicamente, de lo fuertes que sean sus convicciones previas y de lo predispuesto que esté a despojarse de las mismas. El resto de factores que muchos traerían a colación, no sin bastante sentido común, como las circunstancias vitales, sociales o culturales de la persona, no dejan de ser diferentes ramas dentro del árbol de la apertura o del cerrojo mental que cada cuál pueda, quiera o deba sostener.
Ese es el comienzo de mi reflexión filosófica sobre la realidad y la sociedad. Espero que disfruten del resto de la misma.
Ese es el comienzo de mi reflexión filosófica sobre la realidad y la sociedad. Espero que disfruten del resto de la misma.