¡Explosión! El hombre abrió los ojos, recostado en la cama, el sonido apagado de un trueno reverberaba a lo lejos. ¿Había sido parte de un sueño o fue real? Trato de recordar su sueño, pero solo recordó una imagen: el mismo sentado encorvado frente a una mesa. Eso y una extraña sensacion de déjà vu.
Llovió todo el día, pensó el hombre, el trueno tuvo que haber sido real. Mientras yacía inmóvil en la oscuridad de su fría habitación, pensó en lo que podría hacer ahora. No tenía idea de la hora que era, y afuera la lluvia caía tan torrencialmente que si hubiese luz, no entraría por las rendijas de la persiana.
Decidió levantarse para ir al baño. No tuvo ganas de buscar el calzado, así que camino descalzo, adivinando el camino en la oscuridad. En la casa reinaba un silencio incomodo, y sumado a la confusión característica de una persona que recién se despierta, le daba al hombre una extraña sensación de desconcierto. El baño es por excelencia el lugar más frio de una casa, pero esta vez estaba especialmente gélido.
Hizo lo siempre, meo y se enjuago las manos frente al espejo. Pero cuando levanto su mirada y vio su reflejo, no entendió lo que veía. No era su rostro, no eran sus ojos, el no era el que estaba parado frente al espejo. Dijo unas palabras de asombro e incredulidad, pero la voz que oyó no era la suya. No podía entender lo que estaba pasando, estaba en estado de shock. Y de repente ¡Explosión!
El sonido agonizante del trueno aun se escuchaba en la lejanía cuando el hombre abrió los ojos. Estaba confundido, había sido solo un sueño dentro de otro, pensó desconcertado…pero se sentía tan real. Sus reflexiones se vieron interrumpidas por una extraña sensación. Se sentía liviano, mucho más de lo normal, y se sentía pequeño, o su cama se sentía enorme. Se levanto exaltado, tanteando en la oscuridad, buscando el interruptor de la luz, pero no estaba donde debía estar. No era su habitación
. La desesperación se convirtió en miedo. -¿Qué mierda pasa?-Grito en la oscuridad -¿Dónde mierda estoy? ¿Dónde mierda estoy?- Repitió, chocando con varios objetos de la habitación en un intento de encontrar la salida. En medio de la confusión, a sus espaldas se escucharon pasos, se abrió la puerta de la habitación y se encendieron las luces. Lo que vio lo descoloco, aun más, una mujer a la que nunca había visto en su vida, entro. Pero eso no fue todo, la mujer era grande, enorme, doblaba su tamaño. El retrocedió asustado hasta chocar contra la pared, la mujer se acercaba a él con una extraña expresión de congoja, diciendo cosas en un idioma incomprensible. Entonces de reojo, vio un nene de ojos llorosos, parado a su lado, y al bajar la mirada se dio cuenta de que lo que estaba viendo era un espejo.
Su mente colapso, no llego a comprender lo que estaba pasando ¿Todavía es un sueño esto?, pensó ¡Pero se sentía tan real! Volvió su vista hacia la mujer que se abalanzo sobre él y lo tomo de los hombros, en un claro intento de tranquilizarlo, aunque con palabras en esa extraña lengua. EL hombre ahora niño enloqueció, empezó a forcejear y patalear, al grito de ¡Quiero despertar! ¡Quiero despertar! ¡Explosión!
El trueno, siempre el mismo trueno, el hombre había despertado nuevamente. Pero esta vez era distinto, intento sentarse, no pudo, sus piernas no les respondían ¿Estaba todavía en el maldito sueño? No podía saberlo, no podía distinguir eso de la realidad. Trato de clamarse, trato de pensar, en las veces que le había pasado algo similar, parálisis del sueño le llamaban. Sabía que lo único que poda hacer para despertar era tranquilizarse. Pasaron varios minutos y no podía recuperar el control sobre su cuerpo. Intentaba concentrarse en levantar sus brazos y piernas pero sus extremidades le respondían con movimientos torpes y aleatorios. Intento hablar, pero de su boca solo salían balbuceos incomprensibles.
La angustia crecía minuto a minuto, todo le parecía extraño. Sus ojos nunca habían visto una oscuridad tan profunda y el silencio muerto solo era interrumpido solo por los sonidos de su propio cuerpo. El miedo le gano, no pudo soportar más la presión y la incertidumbre. Sus ojos se llenaron de lágrimas, y rompió en llanto, un llanto desconsolado, como jamás lo hubiese hecho en otras circunstancias. Al poco tiempo su llanto se transformo en un grito, un grito desesperado de auxilio.
Sin previo aviso, el lugar se ilumino con una luz tan cegadora, que el hombre no pudo sino cerrar los ojos ante ella. Desvió su mirada entrecerrada hacia un costado y vio una especie de barrotes, su llanto se cortó. Empezó a darse cuenta de donde estaba, pero el solo hecho de pensarlo sumió su cerebro en un caos total.
Súbitamente dos enormes manos aparición al costado de su cuerpo, y el enorme rostro borroso de una mujer entro en su campo visual. Estaba helado, la mujer que ahora lo tenía en brazos le hablaba en una incomprensible lengua cacofónica, el hombre estaba en estado de pánico y sus intentos por alejarse de la mujer y explicarle lo que pasaba, terminaban en golpecitos bruscos y chillidos sin sentido.
Sus pensamientos entremezclados se agolparon en su cabeza ¿Cuál era la realidad? ¿Cuál era su verdadero yo? ¿El hombre? ¿El nene? ¿El bebé? ¿Qué mierda pasaba? ¿Quién estaba soñando a quien? Y entonces el llanto volvió, en forma de un grito roto, que expulso su boca. Y al mismo tiempo ¡Explosión!
¡Abrió los ojos! En su cuerpo aun tenía la sensación de no poder moverse, pero esta vez, pudo. Se puso de pie en segundos y busco el interruptor de la luz, donde creía que debía estar, y la encendió. Era su habitación, noto con enorme alivio, acerco sus manos a su rostro y eran suyas, fue corriendo al baño, se miro en el espejo y era su rostro, su verdadero yo, la pesadilla había terminado.
Volvió a su habitación, se sentó en la cama aun con la mente conflictuada, y el corazón acelerado. Una idea surgió en su mente, debía escribirlo todo, lo que había pasado, las sensaciones, las voces que oyó, todo lo que vivió debía quedar plasmado.
Corrió hacia su escritorio trajo una silla, un cuaderno y una lapicera. La lluvia torrencial que caía afuera le ayudaría a concentrarse pensó, entonces escribió la primer palabra: ¡Explosión!
El hombre abrió los ojos, recostado en la cama, el sonido apagado de un trueno reverberaba a lo lejos.
Llovió todo el día, pensó el hombre, el trueno tuvo que haber sido real. Mientras yacía inmóvil en la oscuridad de su fría habitación, pensó en lo que podría hacer ahora. No tenía idea de la hora que era, y afuera la lluvia caía tan torrencialmente que si hubiese luz, no entraría por las rendijas de la persiana.
Decidió levantarse para ir al baño. No tuvo ganas de buscar el calzado, así que camino descalzo, adivinando el camino en la oscuridad. En la casa reinaba un silencio incomodo, y sumado a la confusión característica de una persona que recién se despierta, le daba al hombre una extraña sensación de desconcierto. El baño es por excelencia el lugar más frio de una casa, pero esta vez estaba especialmente gélido.
Hizo lo siempre, meo y se enjuago las manos frente al espejo. Pero cuando levanto su mirada y vio su reflejo, no entendió lo que veía. No era su rostro, no eran sus ojos, el no era el que estaba parado frente al espejo. Dijo unas palabras de asombro e incredulidad, pero la voz que oyó no era la suya. No podía entender lo que estaba pasando, estaba en estado de shock. Y de repente ¡Explosión!
El sonido agonizante del trueno aun se escuchaba en la lejanía cuando el hombre abrió los ojos. Estaba confundido, había sido solo un sueño dentro de otro, pensó desconcertado…pero se sentía tan real. Sus reflexiones se vieron interrumpidas por una extraña sensación. Se sentía liviano, mucho más de lo normal, y se sentía pequeño, o su cama se sentía enorme. Se levanto exaltado, tanteando en la oscuridad, buscando el interruptor de la luz, pero no estaba donde debía estar. No era su habitación
. La desesperación se convirtió en miedo. -¿Qué mierda pasa?-Grito en la oscuridad -¿Dónde mierda estoy? ¿Dónde mierda estoy?- Repitió, chocando con varios objetos de la habitación en un intento de encontrar la salida. En medio de la confusión, a sus espaldas se escucharon pasos, se abrió la puerta de la habitación y se encendieron las luces. Lo que vio lo descoloco, aun más, una mujer a la que nunca había visto en su vida, entro. Pero eso no fue todo, la mujer era grande, enorme, doblaba su tamaño. El retrocedió asustado hasta chocar contra la pared, la mujer se acercaba a él con una extraña expresión de congoja, diciendo cosas en un idioma incomprensible. Entonces de reojo, vio un nene de ojos llorosos, parado a su lado, y al bajar la mirada se dio cuenta de que lo que estaba viendo era un espejo.
Su mente colapso, no llego a comprender lo que estaba pasando ¿Todavía es un sueño esto?, pensó ¡Pero se sentía tan real! Volvió su vista hacia la mujer que se abalanzo sobre él y lo tomo de los hombros, en un claro intento de tranquilizarlo, aunque con palabras en esa extraña lengua. EL hombre ahora niño enloqueció, empezó a forcejear y patalear, al grito de ¡Quiero despertar! ¡Quiero despertar! ¡Explosión!
El trueno, siempre el mismo trueno, el hombre había despertado nuevamente. Pero esta vez era distinto, intento sentarse, no pudo, sus piernas no les respondían ¿Estaba todavía en el maldito sueño? No podía saberlo, no podía distinguir eso de la realidad. Trato de clamarse, trato de pensar, en las veces que le había pasado algo similar, parálisis del sueño le llamaban. Sabía que lo único que poda hacer para despertar era tranquilizarse. Pasaron varios minutos y no podía recuperar el control sobre su cuerpo. Intentaba concentrarse en levantar sus brazos y piernas pero sus extremidades le respondían con movimientos torpes y aleatorios. Intento hablar, pero de su boca solo salían balbuceos incomprensibles.
La angustia crecía minuto a minuto, todo le parecía extraño. Sus ojos nunca habían visto una oscuridad tan profunda y el silencio muerto solo era interrumpido solo por los sonidos de su propio cuerpo. El miedo le gano, no pudo soportar más la presión y la incertidumbre. Sus ojos se llenaron de lágrimas, y rompió en llanto, un llanto desconsolado, como jamás lo hubiese hecho en otras circunstancias. Al poco tiempo su llanto se transformo en un grito, un grito desesperado de auxilio.
Sin previo aviso, el lugar se ilumino con una luz tan cegadora, que el hombre no pudo sino cerrar los ojos ante ella. Desvió su mirada entrecerrada hacia un costado y vio una especie de barrotes, su llanto se cortó. Empezó a darse cuenta de donde estaba, pero el solo hecho de pensarlo sumió su cerebro en un caos total.
Súbitamente dos enormes manos aparición al costado de su cuerpo, y el enorme rostro borroso de una mujer entro en su campo visual. Estaba helado, la mujer que ahora lo tenía en brazos le hablaba en una incomprensible lengua cacofónica, el hombre estaba en estado de pánico y sus intentos por alejarse de la mujer y explicarle lo que pasaba, terminaban en golpecitos bruscos y chillidos sin sentido.
Sus pensamientos entremezclados se agolparon en su cabeza ¿Cuál era la realidad? ¿Cuál era su verdadero yo? ¿El hombre? ¿El nene? ¿El bebé? ¿Qué mierda pasaba? ¿Quién estaba soñando a quien? Y entonces el llanto volvió, en forma de un grito roto, que expulso su boca. Y al mismo tiempo ¡Explosión!
¡Abrió los ojos! En su cuerpo aun tenía la sensación de no poder moverse, pero esta vez, pudo. Se puso de pie en segundos y busco el interruptor de la luz, donde creía que debía estar, y la encendió. Era su habitación, noto con enorme alivio, acerco sus manos a su rostro y eran suyas, fue corriendo al baño, se miro en el espejo y era su rostro, su verdadero yo, la pesadilla había terminado.
Volvió a su habitación, se sentó en la cama aun con la mente conflictuada, y el corazón acelerado. Una idea surgió en su mente, debía escribirlo todo, lo que había pasado, las sensaciones, las voces que oyó, todo lo que vivió debía quedar plasmado.
Corrió hacia su escritorio trajo una silla, un cuaderno y una lapicera. La lluvia torrencial que caía afuera le ayudaría a concentrarse pensó, entonces escribió la primer palabra: ¡Explosión!
El hombre abrió los ojos, recostado en la cama, el sonido apagado de un trueno reverberaba a lo lejos.