Recuerdo que una noche, de esas putas noches en las que te planteas la vida y la muerte, porque te han echado del puto trabajo, daba vueltas en mi falcon amarillo, sì, sé que el color es una mierda, pero poco me importa, como tampoco poco me importa que me confundan con un taxi; cuando la ví: era una flacucha narizona, sin mucha gracia, pálida, se podrìa decir que parecia invisible en la madrugada. - Chist. - Chist, - ¿Yo?, si, vos, veni`, ahí nomás empecé a bajar la ventanilla, la chica era fea, pero tenía algo, y no sé todavía que era, era como una luz oscura. - Que querès?.- Mirà, estoy sólo y aburrido, ¿porque no te subis y vemos que onda? - Bueno, dale. Ella no parecìa una puta, tampoco drogadicta, pero se veìa perdida, como echa de sueños o imaginerìas. - Decime, ¿como te llamas?, -Mmmmm, no quiero decirtelo, - Està bien, ¿te jode si pongo mùsica?. -No, dale, a ver.... Y de repente, sin buscar nada y como anillo al dedo empezò a sonar "Love is a losing game". "... Por tì yo fui un fuego/el amor es un juego perdido,,,, yo me estacioné para escucharla mas tranquilo", sabìa la letra en castellano porque me gustaba mucha la canción, y hasta comencè a "cantarla". - Que linda canciòn depresiva? me dijo la desconocida, - Claro, le dije, es Amy - ¿QUIEN?- La Winehouse, nunca la escuchaste? - "...Uno que nunca desearia haber jugado...", seguìa sonando y mañatando mi cabeza, mientras ella suspiraba, ella que no entendìa un carajo la letra. Ahì me di cuenta de que la mùsica es el ùnico arte, de que las palabras no comunican absolutamente nada, nos quedamos hasta las tres de la mañana corroborando los amores perdidos, contandonos nuestros desengaños, y claro, esa fue mi noche con Amy.