El dadaísmo fue un movimiento que surgió entre 1916 y 1923 en Zúrich (Suiza).
Esta corriente fue propuesta por el filosofo Alemán Hugo Ball quien fundó el Cabaret Voltaire, allí se sumaron los Rumanos Tristan Tzara y Marcel Janco, el Alemán Richard Huelsenbeck, y el Alsaciano Hans Arp; una serie de artistas de diferentes nacionalidades que encontraban refugiados durante la Primera Guerra Mundial.
Posteriormente Tristan Tzara se convertiría en la figura representativa del Dadá
El movimiento Dadá, en su contenido o temática, se caracterizó por:
– Protesta continua contra las convenciones de su época.
– Actitud de burla total y humor. Se basan en lo absurdo y en lo carente de valor.
– Medios de expresión irónico-satíricos, a través del gesto, el escándalo, la provocación.
– Poesías ilógicas o de difícil comprensión (El poema dadaísta suele ser una sucesión de palabras y sonidos).
– Inclinación hacia lo dudoso, rebeldía, destrucción, terrorismo, muerte y nihilismo, lo fantasioso, etc.
– Promoción por el cambio, la libertad del individuo, la espontaneidad, lo inmediato, lo aleatorio, la contradicción, el caos, lo imperfecto, la intuición.
– Manifestaciones contra la belleza, la eternidad, las leyes, la inmovilidad del pensamiento, la pureza de los conceptos abstractos, lo universal, la razón, el sentido, la construcción del consciente.
– Negativo y en contra el modernismo, el expresionismo, cubismo, futurismo y abstraccionismo.
Esta corriente fue propuesta por el filosofo Alemán Hugo Ball quien fundó el Cabaret Voltaire, allí se sumaron los Rumanos Tristan Tzara y Marcel Janco, el Alemán Richard Huelsenbeck, y el Alsaciano Hans Arp; una serie de artistas de diferentes nacionalidades que encontraban refugiados durante la Primera Guerra Mundial.
Posteriormente Tristan Tzara se convertiría en la figura representativa del Dadá
El movimiento Dadá, en su contenido o temática, se caracterizó por:
– Protesta continua contra las convenciones de su época.
– Actitud de burla total y humor. Se basan en lo absurdo y en lo carente de valor.
– Medios de expresión irónico-satíricos, a través del gesto, el escándalo, la provocación.
– Poesías ilógicas o de difícil comprensión (El poema dadaísta suele ser una sucesión de palabras y sonidos).
– Inclinación hacia lo dudoso, rebeldía, destrucción, terrorismo, muerte y nihilismo, lo fantasioso, etc.
– Promoción por el cambio, la libertad del individuo, la espontaneidad, lo inmediato, lo aleatorio, la contradicción, el caos, lo imperfecto, la intuición.
– Manifestaciones contra la belleza, la eternidad, las leyes, la inmovilidad del pensamiento, la pureza de los conceptos abstractos, lo universal, la razón, el sentido, la construcción del consciente.
– Negativo y en contra el modernismo, el expresionismo, cubismo, futurismo y abstraccionismo.
"No reconocemos ninguna teoría.
Estamos hartos de las academias cubistas y futuristas; laboratorios de ideas normales.
¿Es que se hace arte para ganar dinero y acariciar a los gentiles burgueses?"
Tristan Tzara
Estamos hartos de las academias cubistas y futuristas; laboratorios de ideas normales.
¿Es que se hace arte para ganar dinero y acariciar a los gentiles burgueses?"
Tristan Tzara
El verdugo
Te pongo a rodar sobre tus rojos manteles.
Pongo manos a la obra: radiante como un maestro carnicero.
Los bancos y las mesas como cuchillos relampagueantes
el enano de la sífilis husmea en los sartenes llenos de cola y jalea.
Tu cuerpo es retorcido esplendoroso y brilla como la luna amarilla
tus ojos son pequeñas lunas lascivas
tu boca revienta voluptuosa en la miseria de las judías
tus manos una caracola, que vive en los jardines rojo sangre llenos de uvas y rosas
¡Ayuda, Santa María! ¡Brotaron de tu cuerpo los frutos
oh santísima! Me escurre fuego ardiente por las piernas.
Mi pelo una tormenta, mi cerebro la yesca
mis dedos diez ávidos clavos de carpintero
que clavo en los fetiches de la cristiandad.
Cuando tu grito de dolor dinamitó fuera del pino tus dientes
bajó un bullicio de oro por entre las vigas del cielo.
Una hostia gigante huía y se detuvo entre montañas de rosas
borboteaba un aleluya entre los miembros de apóstoles y pastores.
Entonces danzaban hombres y rameras desnudos en éxtasis desquiciado
paganos, turcos, cafres y moros sobretodo
se disiparon los ángeles del círculo terrestre
y llevaron oscuridad y suplicio en un platón centelleante
No había ningún capullo materno, ningún ojo inyectado de sangre y sin esperanza
cada alma se abría a la infancia y al milagro.
Te pongo a rodar sobre tus rojos manteles.
Pongo manos a la obra: radiante como un maestro carnicero.
Los bancos y las mesas como cuchillos relampagueantes
el enano de la sífilis husmea en los sartenes llenos de cola y jalea.
Tu cuerpo es retorcido esplendoroso y brilla como la luna amarilla
tus ojos son pequeñas lunas lascivas
tu boca revienta voluptuosa en la miseria de las judías
tus manos una caracola, que vive en los jardines rojo sangre llenos de uvas y rosas
¡Ayuda, Santa María! ¡Brotaron de tu cuerpo los frutos
oh santísima! Me escurre fuego ardiente por las piernas.
Mi pelo una tormenta, mi cerebro la yesca
mis dedos diez ávidos clavos de carpintero
que clavo en los fetiches de la cristiandad.
Cuando tu grito de dolor dinamitó fuera del pino tus dientes
bajó un bullicio de oro por entre las vigas del cielo.
Una hostia gigante huía y se detuvo entre montañas de rosas
borboteaba un aleluya entre los miembros de apóstoles y pastores.
Entonces danzaban hombres y rameras desnudos en éxtasis desquiciado
paganos, turcos, cafres y moros sobretodo
se disiparon los ángeles del círculo terrestre
y llevaron oscuridad y suplicio en un platón centelleante
No había ningún capullo materno, ningún ojo inyectado de sangre y sin esperanza
cada alma se abría a la infancia y al milagro.