
Y en la mas oscura noche, solamente iluminado con el brillo monótono del monitor, yo sonreía.
Con frió gélido, o un calor agobiante, yo sonreía.
Tras gritos del mas fino calibre o en el pasmoso silencio que tan cómodo me hacia sentir, yo sonreía.
Miraba esa pantalla inerte sabiendo que del otro lado estabas vos con tus ojos dulces y tus manos tranquilizadoras.
Por eso yo sonreía, por amor.