Los caballeros de la capa y la espada cada día viven menos
Los sabuesos de la tarde que subían umbrales y saltaban terrazas para llegar a una ventana, cada día viven menos
Los malabaristas, cada día viven menos
Ya no atacan nostalgiosos los restaurantes de lasaña
Los cocineros de verdad, cada día viven menos
Los dragones se dieron de baja y resignaron los castillos
Al igual que los floreros decidieron apuntar al diseño de interiores
Los poetas, cada día viven menos
Ya no sale el spaghetti, ni se piden tres deseos cuando a alguno se le suelta una pestaña.
Los sombreros, cada día viven menos.
Ya nadie toca el timbre.
Los que salen a jugar, cada día viven menos.
Nadie escribe con cursiva.
Las cartitas, cada día viven menos
Los violines acompañan a las arpas, a las mesas y las garrafas en el fondo de los compraventa.
Las garrafas, cada día duran menos.
Los te amo son spam y los paseos de la mano, compromisos.
Los amores cada día viven menos
Las placitas se vaciaron
Los hoteles se llenaron
Y hasta los besos declararon su anarquía para darse a la tarea de morder
Los que viven, cada día viven menos