Bienvenidos a mi post! Voy a aprovechar para compartir con T! algunas poesías que escribí, empecé a escribir a los 13 años (mas o menos) y recorrí varios géneros hasta encontrar el que me resulta mas cómodo, y placentero: la poesía. Sin mas preámbulo les dejo algunas para que disfruten:
Basta.
No me mires los pies, ya no bailan como solían hacerlo.
No me mires las rodillas, ya no articulan.
No me mires el pene, ya no goza como antes.
No me mires el ombligo, nada gira alrededor de él.
No me mires los pectorales, ya no muestran fortaleza.
No me mires el cuello, ya no está erguido.
No me mires los labios, ni los dientes, ya no dicen nada.
No me mires la nariz, ya no siente tu perfume.
No me mires a los ojos, ya no queda nada ahí.
No me mires las cejas, ya no muestran expresión alguna.
No me mires la frente, ya no suda por esfuerzo.
No me mires el pelo, ya no acompaña la brisa.
Mirá más arriba, y vas a encontrar lo que realmente buscas.
Compadrito.
Compadrito, siempre el compadrito.
Me preocupe tanto por caerte bien, que me pase de la raya.
Se termina sintiendo una hermandad imposible,
Que no era la idea, nunca lo es.
Pero siempre es el resultado, miedo.
Miedo de perder al compadrito.
Miedo de actuar como un estúpido.
Y una vez más, ese miedo no es la idea, pero termina siendo el resultado.
Pasa muy a menudo, pasa con mucha gente, ¿será que me tocó cargar con el famoso vacio interior?
¿Desesperación?, ¿Aburrimiento?, ¿Necesidad?, ¿Hormonas?, ¿Adolescencia?, ¿Miedo?
Miedo, miedo, me gusta esa palabra.
Miedo de perder al compadrito.
No te vayas miedo, el compadrito te necesita.
Espero que tengas razón, cosas que pasan.
Paranoia.
No pretendas que te vuelva a mirar a los ojos,
Alma vacía.
Mi viaje terminó, y el juego con él.
No se mas si es lluvia, o temor resplandeciente.
Pluma.
Caíste como lágrima que cae en la ciudad,
Eras un deseo pero te dejé pasar.
Me diste un momento, pero eso y nada más,
De tanto que pensaba ya no eras tan real.
Miraba de reojo y no te pude ignorar,
Me pasa cuando algo o alguien sabe cómo actuar.
De lado a lado el aire te permitía danzar,
Y entre tantas distracciones comencé a dudar.
El frio de tu cuerpo ya no sé si volverá,
Pero creo que puedo darte otra oportunidad.
Si te tomo de la mano y empiezas a soñar,
Habrá otros que tu piel mejor que yo sabrán tocar.
Ya estabas allí abajo, toda magia ha de acabar,
Y cuando se termina ya no hay vuelta atrás.
Ahora solo queda caminar y caminar,
En búsqueda de otra a quien darle un poco más.
Estas cosas en la vida, nunca me van a cerrar,
Si este mismo suelo es el que te va a llevar,
O la palma de mi mano una vida te va a dar,
No es tu decisión, pero yo no la voy a tomar.
Muchas cosas en la calle son así,
En tanto la conozcas es así.
La pluma ya no sabe dónde ir,
Y nadie entre nosotros se lo va a decir.
Primavera-Otoño
Viste cuando llega la primavera?, ni te das cuenta.
Estas mirando la espina del tiempo sepia, y nace un contraste exasperante.
No podes creer que tanto color te llene las venas de psicodelia,
Y escuchas esos temas que se adueñaron del destino, de vos.
No podes parar, es demasiado, los sentidos dejan de ser cosas nuevas,
Los caminos que conociste son solamente lágrimas que una vez tornaron el cielo a gris.
Y las nubes pasan a ser limones, ácidos, pero no incómodos, los disfrutas.
Vos solamente miras, y no participas, porque no te crees capaz de crear tanto color verde.
El viento te canta esa canción de los redondos que te decía que las cosas no son como son,
Si no que son como el día, nacen cuando recuperas el aliento, cuando el peso suma.
Ella, la primavera, te pinta la cara de falsas regalías, y te mete el perro,
Crees que las cosas que te llevaban a ese tren no existen, pero están ahí, bajo piel,
Y ya no importan, te seducen demasiado como para que caigas en la tentación,
La tentación de correr por el cuadro reductivo de confianza falsificada, la tentación de
Dejarte caer en el bajo ser que habitabas, y educabas, hasta hace poco.
NO, no más, las plantas del momento no te dejan secar así como así,
Te van a vender productos que nunca viste, no ese nauseabundo malestar que compraste antes,
Hasta ahora estuviste ahí, pero te vas, y el otoño te va a preguntar tarde o temprano,
Que es lo que te ahuyenta?, si yo tengo esa atracción asquerosa que a vos tanto te gusta.
Otoño, basta de historias de amor adolescente, el pibe conoció la salvia, conoció el sol.
Problema menor.
Las notas que chorrean de ese fuelle son las mismas que se solidifican en tu cabeza cuando tu pena retuerce.
Las mismas que mienten cuando a amor tu boca sabe. Notas que no saben a dónde ir cuando son consientes que lo que sienten no es lo que vos sentís.
Pero no hablamos de ellas, hablamos de vos. Ellas son solo actores secundarios. Vos, vos sos el problema.
Vos sos el que obliga a esas notas a lastimar, el que se encierra en comunicar pero no resuelve las cosas.
Deja de hacer correr aire por esas voces, y salí de esa pieza donde crees que tu sabor amargo endulza.
Una vez me dijiste que de chiquito no pensabas, por eso no sufrías. ¿Y quién te hizo pensar que ahora es diferente?,
a veces logras lo que querés y me haces pensar oscuramente, como si lo tuyo fuera mío. Pero la mayoría de las veces me das asco.
No entiendo cómo se puede ser esclavo de cinco acordes menores y no mas fracasos sentimentales.
Salí de ahí adentro, que afuera la cosa es diferente. Abrí esa puerta, que en realidad no te protege de nada, no hay de que tener miedo.
En un tiempo estuviste afuera, y no creo que lo hayas pasado mal. Me dejas entrar?.
Sabado.
Fue todo una terrible verdad, ojala lo hayas pensado,
El objetivo ya no era impresionar,
Los objetos ya no son vulgaridad,
Mis ya ojos ya te ven estando cerrados, y mi corazón es veloz,
Mi velocidad es atroz, mi atrocidad eres vos,
Y vos no sos nada más que silencio en el mar, el mar que me ahoga cuando digo la verdad.
Esa verdad que llena pentagramas, vacía ventanas, y me provoca,
Me encuentra en el momento oportuno,
Me encierra en sueños diurnos, sueños lucidos,
Mientras mis sabanas entretejen excusas para quererme un poco más,
Para decirte te quiero sin que mi cuerpo desaparezca,
Sin que mis flores florezcan, y sin que la verdad se desvanezca junto a él.
Quiero ser, ser y nada más, sin atarme a cabos sueltos,
Ni fiarme de sangres endurecidas, que piden a gritos que alguien las tome,
Mentira, verdad, marchita verdad, no me entiendas,
Así es más fácil, así el agua baja, y estas verdades se hacen menos presentes,
Por lo menos hasta que aprenda a entenderte, entenderme.
Soñando despierto.
Si mi punzada es tu temor,
Y mi temor es tu calor,
Ya no tengamos miedo,
Y empecemos a escapar volando.
Suerte que el que vuela no queda pegado,
Sentirte recorriendo el alma negra y simple,
Eso es lo que logro cuando sueñas mis mentiras,
Por eso te lo pido, no te duermas nunca.
Mientras todos se alejan,
En un descanso repentino,
Y el café ya no me habla de vos,
Siento el frio de las paredes.
Si preguntas que es, no sé qué decir,
Pero puedo sentir que a oscuras lo veré,
Y vas a estar al acecho otra vez,
Por eso te lo pido, no te duermas nunca.
Pero el tiempo no me ve,
Y las cosas ya no son tan irreales,
Este cansancio no me deja quedarme,
Lamentable pero cierto, más que un rato no será.
Soñé que podía llorar, fue lindo,
Se hace extrañar, te deja llevar.
Si cuando sueñas eres mi peor pesadilla,
Te lo pido, no te duermas nunca.
Desde este cielo no llegan, ni volverán,
Los mensajes duraderos
En forma de placidas pizcas de sal,
Que antes contorneaban tus visiones.
Y cuando tus gotas dejaron de caer,
Y mis ojos dejaron de ver,
Me di cuenta que tu sueño terminaría conmigo,
Por eso te lo pido, no te duermas nunca.
Si mis palabras son tu mejor momento,
Y mi momento es el que se pasó de largo,
Ya no tengamos miedo,
Y empecemos a escapar volando.
Verdes
Verdes como el ser que me alimenta.
Verdes como el vuelo de un joven que escapa a escondidas de sus realidades.
Verdes como el punto en el que mi verdad se torna mentira.
Verdes como las divisiones que recuerdo de niño, ese cuarto solitario.
Verdes como la música que truena en mis oídos cuando oigo callar a tu imprudencia.
Verdes como la nata de mi café ante la espera de tu comprensión.
Verdes como el humo de mi ingenuidad ante tu indiferencia.
Verdes como la luz del fuego invernal que asecha mi conciencia cuando te recuerdo.
Verdes como la fertilidad nefasta de mi virilidad al presentarte mi persona.
Verdes como el humus de mi gusto exquisito que gusta tu humanidad.
Verdes como desagradables amistades, que entre falsedades, cubrían esa necesidad de no estar solos, si no en mentirosa compañía.
Verdes como mi primer poema, en el que la verde inmadurez se hacía presente, éste.
Verdes como mi impotencia ante la falta de exclusividad.
Verdes como la toalla que contuvo mis primeros elixires de excitación en honor a mujeres más bellas que vos pero nunca bellas como vos, ausencia de respeto.
Verdes como la letra de esa canción que nos deleito en nuestros encuentros telepáticos, míos, no correspondidos.
Verdes como mi vegetación interior que espera atacar en la vejez justificando tanto fracaso.
Verdes como la tinta que me asesina esos domingos a la noche sabiendo que no estás, ni vendrás.
Verdes como la raíz de la borrachera que se me insinuó esos solitarios domingos.
Verdes, simplemente verdes. Esos abarcatívos e indiferentes ojos verdes. Me asesinaron, no les importa.
Un tipo rebuscado.
Nunca confíes en que tu realidad es real, no creas que dibujas lo que ves,
Puede que no seas el director.
Levantas la vista y eso ves, piedras anaranjadas y tu bandera flameando.
Ves las hojas secas que reafirman las indiferencias que tratas de ignorar,
Y quebras la punta de tu lápiz, pero en realidad estas diluyendo la pintura para poder ver a través de ella.
No hablemos de las flores, ellas sí que no te permiten disimular, marchitas o no, te brotan del cuerpo y caen al suelo sin que hagas nada.
Te empiezan a crecer los malos momentos, sentís nauseas, y peleas contra ellas, necesitas caminar, aliento de flor. Pensas que te vas, pero tu andar es torpe, como nadar en un tarro de pintura sin diluir, cruda.
Tropezas con piedras anaranjadas, una y otra vez, juntas cosas del suelo y no hacen más que caer.
Tenes que parar, las cosas están cada vez peor, tus nauseas ya no están pero vomitas partes de tu cabeza. Nada te cubre ahora, estas desnuda, no te queda más que dejarte fluir, liberarte.
Tu “te quiero” me suena mentiroso, prometo limpiar este desastre.
Bueno gente, espero que les guste y comenten que les parece. Los comentarios que sean bardo van a ser eliminados simplemente porque no me sirven para mejorar. Gracias!
Basta.
No me mires los pies, ya no bailan como solían hacerlo.
No me mires las rodillas, ya no articulan.
No me mires el pene, ya no goza como antes.
No me mires el ombligo, nada gira alrededor de él.
No me mires los pectorales, ya no muestran fortaleza.
No me mires el cuello, ya no está erguido.
No me mires los labios, ni los dientes, ya no dicen nada.
No me mires la nariz, ya no siente tu perfume.
No me mires a los ojos, ya no queda nada ahí.
No me mires las cejas, ya no muestran expresión alguna.
No me mires la frente, ya no suda por esfuerzo.
No me mires el pelo, ya no acompaña la brisa.
Mirá más arriba, y vas a encontrar lo que realmente buscas.
Compadrito.
Compadrito, siempre el compadrito.
Me preocupe tanto por caerte bien, que me pase de la raya.
Se termina sintiendo una hermandad imposible,
Que no era la idea, nunca lo es.
Pero siempre es el resultado, miedo.
Miedo de perder al compadrito.
Miedo de actuar como un estúpido.
Y una vez más, ese miedo no es la idea, pero termina siendo el resultado.
Pasa muy a menudo, pasa con mucha gente, ¿será que me tocó cargar con el famoso vacio interior?
¿Desesperación?, ¿Aburrimiento?, ¿Necesidad?, ¿Hormonas?, ¿Adolescencia?, ¿Miedo?
Miedo, miedo, me gusta esa palabra.
Miedo de perder al compadrito.
No te vayas miedo, el compadrito te necesita.
Espero que tengas razón, cosas que pasan.
Paranoia.
No pretendas que te vuelva a mirar a los ojos,
Alma vacía.
Mi viaje terminó, y el juego con él.
No se mas si es lluvia, o temor resplandeciente.
Pluma.
Caíste como lágrima que cae en la ciudad,
Eras un deseo pero te dejé pasar.
Me diste un momento, pero eso y nada más,
De tanto que pensaba ya no eras tan real.
Miraba de reojo y no te pude ignorar,
Me pasa cuando algo o alguien sabe cómo actuar.
De lado a lado el aire te permitía danzar,
Y entre tantas distracciones comencé a dudar.
El frio de tu cuerpo ya no sé si volverá,
Pero creo que puedo darte otra oportunidad.
Si te tomo de la mano y empiezas a soñar,
Habrá otros que tu piel mejor que yo sabrán tocar.
Ya estabas allí abajo, toda magia ha de acabar,
Y cuando se termina ya no hay vuelta atrás.
Ahora solo queda caminar y caminar,
En búsqueda de otra a quien darle un poco más.
Estas cosas en la vida, nunca me van a cerrar,
Si este mismo suelo es el que te va a llevar,
O la palma de mi mano una vida te va a dar,
No es tu decisión, pero yo no la voy a tomar.
Muchas cosas en la calle son así,
En tanto la conozcas es así.
La pluma ya no sabe dónde ir,
Y nadie entre nosotros se lo va a decir.
Primavera-Otoño
Viste cuando llega la primavera?, ni te das cuenta.
Estas mirando la espina del tiempo sepia, y nace un contraste exasperante.
No podes creer que tanto color te llene las venas de psicodelia,
Y escuchas esos temas que se adueñaron del destino, de vos.
No podes parar, es demasiado, los sentidos dejan de ser cosas nuevas,
Los caminos que conociste son solamente lágrimas que una vez tornaron el cielo a gris.
Y las nubes pasan a ser limones, ácidos, pero no incómodos, los disfrutas.
Vos solamente miras, y no participas, porque no te crees capaz de crear tanto color verde.
El viento te canta esa canción de los redondos que te decía que las cosas no son como son,
Si no que son como el día, nacen cuando recuperas el aliento, cuando el peso suma.
Ella, la primavera, te pinta la cara de falsas regalías, y te mete el perro,
Crees que las cosas que te llevaban a ese tren no existen, pero están ahí, bajo piel,
Y ya no importan, te seducen demasiado como para que caigas en la tentación,
La tentación de correr por el cuadro reductivo de confianza falsificada, la tentación de
Dejarte caer en el bajo ser que habitabas, y educabas, hasta hace poco.
NO, no más, las plantas del momento no te dejan secar así como así,
Te van a vender productos que nunca viste, no ese nauseabundo malestar que compraste antes,
Hasta ahora estuviste ahí, pero te vas, y el otoño te va a preguntar tarde o temprano,
Que es lo que te ahuyenta?, si yo tengo esa atracción asquerosa que a vos tanto te gusta.
Otoño, basta de historias de amor adolescente, el pibe conoció la salvia, conoció el sol.
Problema menor.
Las notas que chorrean de ese fuelle son las mismas que se solidifican en tu cabeza cuando tu pena retuerce.
Las mismas que mienten cuando a amor tu boca sabe. Notas que no saben a dónde ir cuando son consientes que lo que sienten no es lo que vos sentís.
Pero no hablamos de ellas, hablamos de vos. Ellas son solo actores secundarios. Vos, vos sos el problema.
Vos sos el que obliga a esas notas a lastimar, el que se encierra en comunicar pero no resuelve las cosas.
Deja de hacer correr aire por esas voces, y salí de esa pieza donde crees que tu sabor amargo endulza.
Una vez me dijiste que de chiquito no pensabas, por eso no sufrías. ¿Y quién te hizo pensar que ahora es diferente?,
a veces logras lo que querés y me haces pensar oscuramente, como si lo tuyo fuera mío. Pero la mayoría de las veces me das asco.
No entiendo cómo se puede ser esclavo de cinco acordes menores y no mas fracasos sentimentales.
Salí de ahí adentro, que afuera la cosa es diferente. Abrí esa puerta, que en realidad no te protege de nada, no hay de que tener miedo.
En un tiempo estuviste afuera, y no creo que lo hayas pasado mal. Me dejas entrar?.
Sabado.
Fue todo una terrible verdad, ojala lo hayas pensado,
El objetivo ya no era impresionar,
Los objetos ya no son vulgaridad,
Mis ya ojos ya te ven estando cerrados, y mi corazón es veloz,
Mi velocidad es atroz, mi atrocidad eres vos,
Y vos no sos nada más que silencio en el mar, el mar que me ahoga cuando digo la verdad.
Esa verdad que llena pentagramas, vacía ventanas, y me provoca,
Me encuentra en el momento oportuno,
Me encierra en sueños diurnos, sueños lucidos,
Mientras mis sabanas entretejen excusas para quererme un poco más,
Para decirte te quiero sin que mi cuerpo desaparezca,
Sin que mis flores florezcan, y sin que la verdad se desvanezca junto a él.
Quiero ser, ser y nada más, sin atarme a cabos sueltos,
Ni fiarme de sangres endurecidas, que piden a gritos que alguien las tome,
Mentira, verdad, marchita verdad, no me entiendas,
Así es más fácil, así el agua baja, y estas verdades se hacen menos presentes,
Por lo menos hasta que aprenda a entenderte, entenderme.
Soñando despierto.
Si mi punzada es tu temor,
Y mi temor es tu calor,
Ya no tengamos miedo,
Y empecemos a escapar volando.
Suerte que el que vuela no queda pegado,
Sentirte recorriendo el alma negra y simple,
Eso es lo que logro cuando sueñas mis mentiras,
Por eso te lo pido, no te duermas nunca.
Mientras todos se alejan,
En un descanso repentino,
Y el café ya no me habla de vos,
Siento el frio de las paredes.
Si preguntas que es, no sé qué decir,
Pero puedo sentir que a oscuras lo veré,
Y vas a estar al acecho otra vez,
Por eso te lo pido, no te duermas nunca.
Pero el tiempo no me ve,
Y las cosas ya no son tan irreales,
Este cansancio no me deja quedarme,
Lamentable pero cierto, más que un rato no será.
Soñé que podía llorar, fue lindo,
Se hace extrañar, te deja llevar.
Si cuando sueñas eres mi peor pesadilla,
Te lo pido, no te duermas nunca.
Desde este cielo no llegan, ni volverán,
Los mensajes duraderos
En forma de placidas pizcas de sal,
Que antes contorneaban tus visiones.
Y cuando tus gotas dejaron de caer,
Y mis ojos dejaron de ver,
Me di cuenta que tu sueño terminaría conmigo,
Por eso te lo pido, no te duermas nunca.
Si mis palabras son tu mejor momento,
Y mi momento es el que se pasó de largo,
Ya no tengamos miedo,
Y empecemos a escapar volando.
Verdes
Verdes como el ser que me alimenta.
Verdes como el vuelo de un joven que escapa a escondidas de sus realidades.
Verdes como el punto en el que mi verdad se torna mentira.
Verdes como las divisiones que recuerdo de niño, ese cuarto solitario.
Verdes como la música que truena en mis oídos cuando oigo callar a tu imprudencia.
Verdes como la nata de mi café ante la espera de tu comprensión.
Verdes como el humo de mi ingenuidad ante tu indiferencia.
Verdes como la luz del fuego invernal que asecha mi conciencia cuando te recuerdo.
Verdes como la fertilidad nefasta de mi virilidad al presentarte mi persona.
Verdes como el humus de mi gusto exquisito que gusta tu humanidad.
Verdes como desagradables amistades, que entre falsedades, cubrían esa necesidad de no estar solos, si no en mentirosa compañía.
Verdes como mi primer poema, en el que la verde inmadurez se hacía presente, éste.
Verdes como mi impotencia ante la falta de exclusividad.
Verdes como la toalla que contuvo mis primeros elixires de excitación en honor a mujeres más bellas que vos pero nunca bellas como vos, ausencia de respeto.
Verdes como la letra de esa canción que nos deleito en nuestros encuentros telepáticos, míos, no correspondidos.
Verdes como mi vegetación interior que espera atacar en la vejez justificando tanto fracaso.
Verdes como la tinta que me asesina esos domingos a la noche sabiendo que no estás, ni vendrás.
Verdes como la raíz de la borrachera que se me insinuó esos solitarios domingos.
Verdes, simplemente verdes. Esos abarcatívos e indiferentes ojos verdes. Me asesinaron, no les importa.
Un tipo rebuscado.
Nunca confíes en que tu realidad es real, no creas que dibujas lo que ves,
Puede que no seas el director.
Levantas la vista y eso ves, piedras anaranjadas y tu bandera flameando.
Ves las hojas secas que reafirman las indiferencias que tratas de ignorar,
Y quebras la punta de tu lápiz, pero en realidad estas diluyendo la pintura para poder ver a través de ella.
No hablemos de las flores, ellas sí que no te permiten disimular, marchitas o no, te brotan del cuerpo y caen al suelo sin que hagas nada.
Te empiezan a crecer los malos momentos, sentís nauseas, y peleas contra ellas, necesitas caminar, aliento de flor. Pensas que te vas, pero tu andar es torpe, como nadar en un tarro de pintura sin diluir, cruda.
Tropezas con piedras anaranjadas, una y otra vez, juntas cosas del suelo y no hacen más que caer.
Tenes que parar, las cosas están cada vez peor, tus nauseas ya no están pero vomitas partes de tu cabeza. Nada te cubre ahora, estas desnuda, no te queda más que dejarte fluir, liberarte.
Tu “te quiero” me suena mentiroso, prometo limpiar este desastre.
Bueno gente, espero que les guste y comenten que les parece. Los comentarios que sean bardo van a ser eliminados simplemente porque no me sirven para mejorar. Gracias!